Capítulo 8

555 51 7
                                        

Habían pasado días y seguían rondando por mi cabeza las dolorosas palabras de Karl. Estaba destruido pero con suerte mi día mejoraría al ver a Emma.

-------------------

Estaba arreglandome para ir al casino a visitar a Quackity. Ansiaba por verlo ya que los mensajes no eran suficiente, quería escuchar su voz, abrazarlo. Mis días eran aburridos sin él, me dedicaba a reposar en cama o ir de la cocina a mi habitación. Cuando por fin terminé de maquillarme tomé las llaves de mi casa para irme a Las Nevadas.

Llegué en cuestión de minutos y pude ver cono ya habían cientos de personas jugando y bebiendo a tan tempranas horas del día. Me adentré y fui a la recepción a preguntar por Quackity. Me llevaron a su despacho que estaba en el segundo piso, la puerta era enorme y tenía a dos hombres a cada lado de esta protegiéndolo en todo momento. Toqué y al escuchar su -Pase abrí aquella pesada puerta.

Y ahí estaba él, sentado en su escritorio. Lo miré detalladamente y me pude percatar que estaba algo diferente; sus ojeras eran más prominentes, se le notaba decaído y esta vez no se había maquillado su cicatriz, cosa que nunca Quackity nunca pasaba por alto.

- Hola Emma - dijo parandose de su asiento - Que gusto verte - me dio una cálida sonrisa

- Hola Quackity, te encuentras bien? - dije algo preocupada

- Claro es solo que he estado muy ocupado con el trabajo y no he podido dormir bien - río nervioso

- Necesitas descansar, puedes enfermarte - me acerqué a él y lo abracé

Ese abrazo se había sentido tan reconfortante. Al final de todo era lo que Quackity más necesitaba, un abrazo. Él solo la tomó más fuerte con dus brazos haciendo que Emma se extrañara.

- M-me vas a dejar sin aire Quackity

- Perdón, no era mi intención

- Está bien - reí - Ahora sí empezamos con el tour?

- Vamos

Me mostró como funcionaban Las Nevadas, tanto el área de administración como contabilidad y esas cosas que tiene toda empresa. Generaban cientos de millones al mes, y tenían tantos clientes importantes concurrentes que eso nunca pararía.

- Es increíble que en tan poco tiempo hayas logrado todo esto - dije asombrada

- Pues ya ves, el resultado de mi trabajo al fin dio frutos - sonrió

- Cuando me queden días de vida vendré a apostar todos mis bienes a las maquinetas - reí

- No digas eso Emma

- Qué? puede ser divertido

A veces me pasa que tengo tan normalizado hacer chistes de mi muerte que asusta a las demás personas. Por alguna razón a mi me da gracia, y es una forma de lidiar con ello. Porque seamos sinceros, este cáncer algún día acabará conmigo, tarde o temprano moriré y no me gustaría pensar en eso como algo malo, sino como descansar de una vez por todas.

- No me imagino un mundo sin ti Emma

- Ah sí? pues hace 3 semanas tu mundo era sin mí

- Pero mi mundo apestaba hasta que llegaste tú

- sonrojada - En serio?

- Sí, bendigo el día que decidiste ser rebelde y terminaste inconsciente en mi casa. - río

Seguimos caminando y ya no solo en el casino, sino en las afueras de Las Nevadas. Habían unas vistas espectaculares y se podía ver perfectamente el atardecer.
Quackity y yo nos sentamos en un área verde para ver el cielo que tenía tonos naranjas y rosas.

- Es precioso

- Sí.. amo ver los atardeceres, desde mi despacho se ve por la ventana justo la puesta del sol

Me recosté en el pasto y vi como Quackity hacia lo mismo. Teníamos nuestras cabezas prácticamente pegadas, podía sentir el roce de su cabello con el mio. Lo vi de reojo y él tenía puesta su mirada en el cielo, su rostro de cerca era hermoso, su perfil, todo de él me encantaba. Tenía muchas cicatrices pequeñas y la del ojo que recorría de su frente a sus labios, pero no le hacían ver mal, al contrario, lo encontraba atractivo.

- Qué tanto me ves? - dijo Quackity volteandose para verme

- Y-yo nada - dije sonrojada

- Segura? - río

- Es solo que.. veía tu cicatriz del ojos.
Cómo te la hiciste? - pregunté curiosa

- Mmmm digamos que una larga historia - dijo serio

- Perdón por preguntar no querí-

- me interrumpió - Está bien, solo puedo decirte que alguien más me la hizo.

- Ya veo

Sin pensarlo Quackity estaba a centímetros de mi rostro, su mirada penetrante me ponía nerviosa y no podía nisiquiera verlo a los ojos.

- Eres muy linda sabes?

Quackity alzó su mano para apartar un mechón de cabello de mi frente. Noté como su mirada se tornaba en una cálida mientras acariciaba mi mejilla dulcemente. Y cuando menos me di cuenta se acercó eliminando los centímetros de distancia que teníamos, rozando mis labios. No me aparté pero me quedé atónita sin saber qué hacer. Le correspondí el beso y al darme cuenta de lo que había hecho me paré rápidamente.

- Y-yo me tengo que ir, s-se está haciendo tarde - dije nerviosa

- Puedo llevarte si quieres

- No así está bien g-gracias nos vemos

Quackity solo la vio corriendo a lo lejos para reír pensando en que por fin pudo probar sus dulces labios.

Las Nevadas Donde viven las historias. Descúbrelo ahora