Capítulo 11

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Eran las 11:00 AM y me desperté con algo de dolor de cuerpo. Me senté en la cama para darme cuenta de que Quackity ya se había ido a trabajar, dejándome una nota en la mesa de noche que se encontraba a un lado de la cama.

Te dejé el desayuno listo
solo calientalo en cuanto tengas
hambre. Estaré ocupado
espérame hasta en la noche
Te amo
- Quackity

Sonreí al leer aquellas lindas palabras. Después de unos minutos me paré y me dirigí a la cocina a comer el rico desayuno que Quackity me había preparado. Eran unos pancakes con huevo, nada del otro mundo pero que él lo hubiera dejado preparado para mi me ponía muy feliz.

Quedé satisfecha, no solía desayunar tan pensado ya que en el hospital siempre me daban un batido de proteínas, pero no pensaba desperdiciar nada del desayuno que Quackity había hecho con tanto cariño para mi. Una vez terminé, me cambié al vestido que traía en la noche para salir y pedir un taxi a mi casa.

En el camino comenzó a llover mares, cosa que me extrañó ya que en esta época del año no suele llover en la ciudad. Bajé después de pagarle al conductor y de prisa intenté correr para no mojarme demasiado.

Abrí la puerta dejando un desastre en la entrada.

- Mierda - dije en voz baja

Me metí a bañar para relajar mi cuerpo un poco. Sentía el agua caliente bajar por mi espalda, destensando todos los músculos de mi cuerpo. Salí a los minutos, me cambié y puse algo cómodo.

Pensé en devolverle el favor a Quackity y llevarle algo rico de comer cocinado por mi, ya que por la lluvia no podría salir a comer. Una vez decidí que cocinaría pollo con verduras y arroz, me puse manos a la obra. Tarde una hora aproximadamente, terminé de acomodar todo en un tupper con cubiertos.

Pedí otro taxi camino a Las Nevadas para llevarle la sorpresa que esperaba que le agradara a Quackity.

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Quackity's pov

Después de pasar la noche con Emma me sentía mejor que nunca. Desperté desde temprano para irme a trabajar, decidí dejarle un desayuno echo para que desayunara algo, ya que después de todo amanecería cansada.

Una vez llegué a Las Nevadas, tomé mis armas que me quitaba cada vez que veía a Emma. No quería que ella cambiara la impresión que tiene de mi, no me conoce realmente y no tiene porque hacerlo. Quiero que se quede con mi lado humano, ya que nadie más lo hará.

Hice mi recorrido diario supervisando que todo fuera correctamente en el casino. Cada vez teníamos más gente viniendo a diario, cosa positiva para las ganancias. El poder estaba en mis manos, el dinero va y viene, pero el poder se prevalece, y eso es lo que yo quiero, poder.

Miré por la ventana y vi como la lluvia era cada vez más fuerte.

- Bien, creo que es hora de ir a visitarlo.

Desde ya hacía un mes tenía a Dream en el sótano de Las Nevadas. Cada día que pasaba lo visitaba, torturandolo para que me diera aquel libro que según mis fuentes, podía traer a la vida a los muertos. Ansiaba con ese poder desde que supe de su existencia, con eso podría revivir a Slime, que después de todo, me hacía mucha falta.

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Llegué a Las Nevadas con un paraguas en mano y una bolsa donde traía la comida que le habia preparado a Quackity con mucho amor. Me dieron el pase a su oficina pero no se encontraba ahí. Me preguntaba a donde podría haber ido, así que tomé mi bolsa y me dispuse a buscarlo. Recorrí todo el casino, desde las mesas de juego a el bar de la entrada y no estaba. Solo me faltaba un lugar, el sótano.

Los guardias de Quackity por alguna razón estaban reunidos en la entrada por lo que fue fácil escabullirme al sótano. Abrí la puerta y al ver lo que tenía enfrente aterrorizada solté la bolsa, dejando la comida desparramada por todo el suelo.

- Q-quackity, q-qué es esto? - dije tartamudeando

Aquella imagen me había dejado totalmente traumatizada. Estaba Quackity con un hacha lastimando a un pobre hombre que estaba atado a una silla completamente destruido. Tenia heridas grandes por todo el cuerpo, se notaba que llevaba mucho tiempo aquí.

- Qué demonios haces aquí Emma?!? - dijo soltando la hacha - Te dije que me esperaras en casa!

- n-no debí haber venido - solté llorando corriendo a la salida del casino

- Espera Emma - gritó tratando de alcanzarme

- Déjame Quackity, eres un monstruo - dije entre lágrimas

- No es lo que parece, puedo explicarlo...

- Explicar qué?!? que te dedicas a torturar gente?!? Debí haber hecho caso a los rumores, jamás debí acercarme a ti

- No digas eso Emma, y-yo te amo

- Tú no eres el Quackity del que yo me enamoré.. No te quiero volver a ver, no me busques por favor

Y así Quackity vio a Emma irse entre la lluvia.

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X: Es nuestra oportunidad señor

X: Hagamoslo de una vez por todas. Ahora sí sabrás lo que es perder todo Quackity...

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