Capítulo 6

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Iba mirando por la ventana del coche mientras Samuel iba conduciendo hacia el supermercado del pueblo. Ambos estábamos en silencio y sabía que él tampoco tenía intención de sacar conversación, porque la semana que llevaba en mi casa había sido un poco complicada para él: había estado totalmente solo. Yo no le había dirigido la palabra, ni siquiera cuando comíamos juntos en la mesa. Él se había pensado que alomejor las cosas entre nosotros iban a volver a ser como antes, pero nada más lejos de la realidad. Yo estaba contenta de que no me dirigiese la palabra y estaba deseando que el bebé naciera para que se fuera. O esa era mi intención.

Llegamos al aparcamiento y apagó el coche. Yo me quité el cinturón de seguridad para bajarme del coche y abrir la puerta, pero él me cogió del brazo para detenerme.

-Kate...

-No me toques.-dije quitando mi brazo bruscamente de su mano.

-Quería hablar contigo antes de que entremos.-dijo mirando hacia el establecimiento.

Cerré la puerta sólo porque algo en su tono de voz me dijo que iba de buenas.

-¿Qué quieres?

-Creo que me he portado como un gilipollas.-dijo sin mirarme a la cara.

-¿En serio?-dije fingiendo que estaba sorprendida.

-Por favor, estoy intentando que por lo menos podamos hablarnos y nos llevemos bien.-dijo seriamente.

-Bueno, eso último va a ser un poco difícil.

-El caso es que te quería pedir perdón.-dijo agarrando el volante.-No sólo por la bronca que tuvimos hace una semana a mi llegada, sino por todo lo que te he hecho o dicho cuando te quedaste embarazada.

Le miré sin saber que pensar. No me fiaba nada de él, y por mucho que me pidiese perdón yo no volvería con él ni aunque me lo pidiese de rodillas. Me miré la tripa esperando a que dijese algo más.

-Sé que no he sido justo viniendo aquí ahora y amenazando a tu abuela con contar lo de tu tío, pero necesitaba verte. Tenía que saber si todavía seguías adelante sin mí y como te iba porque te echaba de menos. Lo siento, en serio.

-Para.-dije seriamente.-No digas que me echas de menos. Sabes que aunque lo digas en alto no es verdad, porque también intentas convencerte a ti mismo.

-Pero...

-Estoy de acuerdo en lo de llevarnos bien, porque al fin y al cabo el bebé también es tuyo y querrás verle de vez en cuando, pero no volveré contigo si es lo que estás buscando. Sólo lo haré por el hijo que vamos a tener.

Se quedó en silencio, así que yo seguí hablando.

-Yo ya no te quiero Samuel, y ni siquiera sé si en realidad estaba enamorada de ti cuando nos acostamos, pero sé que ahora las cosas han cambiado bastante y que no vamos a volver a ser los de antes. Puede que la siguiente persona que ocupara mi lugar te diese calabazas o qué, pero está claro te aburrías y querías joder un poquito.

-Bueno, no quería joder, pero sí quería saber que era de ti.

-Pues ya lo sabes.-dije abriendo la puerta del coche.-Pero te digo una cosa: te hubiese matado si a mi abuela le da un síncope por tu culpa.

Salí del coche con más dificultad que nunca y suspiré mientras cerraba la puerta.

-No deberías haber venido.-dijo Samuel acercándose a mí.-Yo podía haber venido y haberlo hecho solo.

Le miré de reojo sospechosamente.

-¿Es un intento de ser amable y recuperar nuestra amistad?

-Bueno, por mi parte es solo el intento de llevarnos bien como futuros padres.-dijo con una sonrisa.

Nueva entre los CullenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora