Capítulo 32

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Agarré al puma del cuello, sacándole las últimas gotas de sangre que le quedaban por sus venas. Hacía rato que había dejado de moverse y de intentar matarme, por lo que ahora solo tenía que disfrutar de la dulce sensación que era alimentarse de sangre, saciándome y calmándome un poco la garganta. Cuando noté que no podía aprovecharle más, le dejé en el suelo y me levanté mirándole fijamente. ¿Quién me iba a decir a mí que estaría haciendo esto? ¿Y quién me iba a decir a mí que me gustaría?

-Es solo por instinto natural.-dijo una voz detrás de mí.-Si lo pensases en forma humana, te darías asco a ti mismo.

-Supongo que no me puedo dar más asco, al fin y al cabo soy un monstruo.-dije relamiéndome los labios sin girarme.-Y me gustaría que dejases de meterte en mi mente, Edward.

-Joe, solo respondo tus preguntas.-dijo Edward intentando no reírse.-Sé cuáles tengo que contestar y cuáles no, por eso he pasado por alto tus dudas sobre el sexo.

Me giré para mirarle y fruncir el ceño.

-Eres un bicho raro.

-Lo sé.-dijo Edward encogiéndose de hombros.-Pero ya que estamos hablando de ello, la respuesta a tu pregunta es: no, no puedes copular con Kate.

-No estamos hablando de ello.-dije ofendido.-Tú eres el que saca el tema ahora, no te metas en mi mente y evitaremos este tipo de conversación. Y no digas copular, me hace sentirme aun... más raro.

-Lo siento, no he elegido bien mis palabras.-dijo Edward levantando las manos.-No debes pensar en Kate de esa forma, sabes que no podéis intimar.

-Tú lo hiciste con Bella.-dije de forma acusatoria.

-Eso es otra historia.-dijo Edward sin querer hablar del tema.

-¿Por qué?-pregunté cruzándome de brazos.- ¿Acaso vuestra historia es más intensa? ¿Acaso puedes saber si Kate y yo nos queremos menos que Bella y tú?

-No dudo que os queráis, pero la situación era totalmente diferente.-dijo él intentando calmarme.-Es mejor que las cosas se queden como están.

-Pero... no puedo.-dije llevándome las manos a la cabeza para agarrarme el pelo, con ganas de arrancármelo.-Ella... Necesito el roce de su cuerpo junto al mío.

-Lo entiendo, sobre todo después de haber probado el sexo antes de convertirte, pero tienes que tener en mente que podrías matarla.

-No voy a matarla.-dije por décima vez aquel día.- ¿Os cuesta tanto confiar en mí?

-Prefiero que no haya muertos, Joe.-dijo Edward poniéndose serio.-Además, perderla te destrozaría.

-Puedo controlarme, no la voy a hacer daño.-dije enfadado conmigo mismo.-Joder, vaya mierda de vida.

-Lo sé.-dijo Edward resignado.

Oímos movimiento a mi derecha, y en cuanto vi de lejos un ciervo que caminaba solo por el bosque, me lancé a él para clavarle los dientes en el cuello y seguir alimentándome. Me calmaba, me ayudaba a no pensar en Kate. Era el único momento del día que no pensaba en ella.

El pobre animal intento escapar de mí, pero no le sirvió de nada patalear y gritar. Yo seguí chupando su sangre hasta que un escalofrío me recorrió la columna vertebral, haciendo que soltara el ciervo cuando todavía quedaba algo de sangre en él. No sabía por qué, pero tenía que ver a Kate. Ya.

-Joe.

Alice apareció a mi lado, con cara asustada.

-¿Cómo estás? ¿Estás bien alimentado?

Nueva entre los CullenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora