Capítulo 7

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Oía los ruidos de mi alrededor, pero me negaba a abrir los ojos. Me dolía todo el cuerpo por todos los esfuerzos que había hecho, entonces recordé por qué me dolía el cuerpo. Había tenido un precioso niño al que ni siquiera había visto la cara porque había perdido la consciencia, y estaba deseando verle. Abrí los ojos lentamente e intenté moverme, y poco a poco mis músculos me respondieron. Con los ojos entrecerrados miré mi habitación, demasiado blanca y brillante para mis ojos, giré la cabeza hacia un lado y vi que había un armario también demasiado blanco y que reflejaba la luz de la ventana que estaba al otro lado. Volví a girar la cabeza hacia el otro lado y vi que había un sofá donde una persona estaba acostada. Estaba agarrada a un cojín y de espaldas a mí. Me fijé mejor en el chico y vi que debido a que estaba agarrado al cojín se le marcaba los músculos del brazo, el pelo rebelde estaba despeinado debido a que habría dado muchas vueltas en el sofá, llevaba una camiseta gris y unos vaqueros azul oscuro, los zapatos los tenía en el suelo al lado del sofá, y como no entraba en el sofá los pies le sobresalían por un lado. Miré unos segundos más a Joseph Evans y me forcé a no hacer ningún ruido más sonoro de lo normal para no despertarle. Me incorporé un poco más y busqué el mando que hacía que la cama se incorporase más para poder ver todo lo que había a mi alrededor, pero alguien abrió la puerta de mi habitación y me quedé parada esperando que fuera alguna enfermera con mi bebé.

-Kate.

Renesmee me devolvió la mirada desde una distancia prudencial y esperó a que yo hablase, pero no podía más que mirarla a los ojos y estar atenta a cualquier movimiento que hiciese. Sabía que era una buena persona y que era mi única amiga en Forks, pero saber lo que era había cambiado mi visión de ella y su familia. Seguí esperando un poco más hasta que ella dio un paso hacia mí y volvió a hablar.

-¿Cómo te sientes?

-Cansada.-dije rápidamente, localizando con mi mano el aparato que llamaba a la enfermera.- ¿Dónde está mi bebé?

-Está bien.-dijo ella sonriendo.-Es precioso, está en el nido con los demás bebés. Le han estado dando leche artificial mientras tú has estado dormida, supongo que dentro de poco te le traerán para que le veas y le des de mamar.

Volvimos a mirarnos a los ojos en silencio, ella se aclaró la garganta y volvió a hablar.

-¿Puedo sentarme?-dijo señalando la silla que estaba al lado de la cama.

Asentí enérgicamente y ella se sentó a mi lado. Yo me giré hacia ella para mirarla mejor y analizar lo que recordaba que había visto en Internet cuando busqué información sobre los vampiros. A parte de los ojos castaños tan enigmáticos que tenía, seguía teniendo esa aura que la rodeaba y que hacía que la mirasen sin poder retirar la vista de ella.

-Kate, tenemos que hablar.-dijo ella moviendo un poco la silla para que no me esforzara en vigilarla.-Tenemos que hablar de por qué no quieres estar conmigo y de lo que sabes.

-Yo no sé nada.-dije intentando parecer convincente.-Y no quiero hablar de nada.

-¿Por qué no quieres estar conmigo?-preguntó medio dolida.-Creí que eras mi amiga, pero de repente un día vas a mi casa a hacer un trabajo de español, conoces a mi familia y es evidente que piensas algo sobre ellos porque no son una familia normal y corriente.

Tragué saliva nerviosa.

-Te invita Bella a cenar y no das señales de vida, no vas al instituto y no me coges el teléfono.-dijo Renesmee con un tono de voz triste.-Pensé que tú serías diferente, que podría contar contigo para lo que sea...

-¿Para qué? ¿Para que me sirvieran de plato principal en la cena a la que me invitó tu prima?-pregunté en voz baja sin poder aguantarme más.-Y ahora que lo digo en voz alta, no creo que sea tu prima.

Nueva entre los CullenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora