Me limpié la boca con la manga de la camiseta y vi el rastro de sangre que resaltaba demasiado con mi piel blanca como el marfil. Me relamí los dientes mientras observaba como tenía más sangre por el resto de la camiseta junto con trozos de camiseta sueltos. Pero por fin me sentía saciado, incluso podía sentir como tenía el estómago lleno de todas las presas que había cazado. La quemazón de la garganta había disminuido bastante, aunque seguía sintiendo un pequeño dolor que me molestaba ligeramente.
-Se debe a que la sangre de animal no nos alimenta igual que la sangre humana, pero el beneficio de no sentirte un asesino es bastante gratificante.-dijo Edward colocándose a mi lado.
Le miré para ver que su cara estaba impoluta, sin un rastro de sangre. ¿Cómo lo hacía? No podía presentarme a Kate con estas pintas.
-Requiere práctica.-dijo Edward sonriendo.-Lo irás pillando poco a poco, igual que el hecho de que no te destroces la camiseta cuando te alimentes.
Volví a mirar la camiseta con los rasguños y la tela suelta que quedaba.
-Eh... Es un poco difícil que un oso no te alcance con unas de sus zarpas...
-No todos estamos hechos para cazar osos, Joseph.-dijo Emmet saltando desde una rama de un árbol cercano.-Tú puedes quedarte todos los ciervos que quieras, déjame los ojos a mí.
-Emmet, no olvides lo que pasó la última vez que alardeaste delante de un neófito.-dijo Alice corriendo con demasiada elegancia hasta quedarse delante de nosotros sin que le se le moviese un pelo.-No queremos que hagas el ridículo de nuevo.
Oí la risa de Bella en algún lugar del bosque mientras miraba el oso que tenía a mis pies, y no se podía decir que hubiese quedado en buen estado. Al menos él estaba muerto y yo no. Bueno, eso no era del todo cierto pero al menos podía seguir en este mundo.
Pero yo tenía bastante claro que no quería seguir aquí en el bosque viendo como los Cullen se divertían y yo perdía el tiempo con ellos.
-Es hora de volver, Joseph.-dijo Edward dándome una palmadita en la espalda.-Síguenos.
Echaron a correr todos delante de mí, todos menos Edward que esperaba que echase a correr para poder controlar que no me desviaba del camino y me comía algo que no debía. Puse los ojos en blanco y eché a correr hacia el olor de los Cullen. Y a pesar de que había kilómetros y kilómetros entre donde nos encontrábamos y la casa de los Cullen, llegamos enseguida allí. Edward me había avisado de que no pasase a Alice y a Emmet para que me pudieran tener controlado. Y la única razón por la que le hacía caso a ese vampiro era porque iba a lograr que viese a Kate.
Cuando entré por la casa, todos se encontraban allí.
-Bueno, podría ser peor.-dijo Rosalie.-Bella se manchó más de sangre.
Vi que miraba mi camiseta y mis pintas y juzgaba cómo había quedado después de la primera cacería. Por alguna extraña razón, la chica me recordaba a Emily. Podría ser porque las dos eran igual de tontas. Una hora con ella y me había servido para saber que si me acercaba a ella, me iba a irritar bastante. Oí a Edward reírse en voz baja detrás de mí.
-Vamos, tengo ropa para ti en mi habitación.-dijo Edward subiendo las escaleras a un ritmo normal.-Te podrás duchar para quitarte toda la sangre.
Intenté seguir su ritmo pero me encontré en lo alto de la escalera sin verlo venir. Edward decidió actuar como un vampiro de verdad y corrió a su habitación y me dio ropa, que sorprendentemente era mía.
-Mmm.-dije cogiendo la ropa.-Ya me explicareis como habéis entrado a mi casa sin que haya saltado la alarma y sin que os haya pillado nadie.
-Otra ventaja de ser lo que eres.
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Nueva entre los Cullen
FanfictionKate es una chica que se traslada a Forks con su madre por diversas razones, la más importante de ellas es que está embarazada. Sus padres están divorciados, y lleva desde los 9 años viviendo con su padre. Nunca tuvo mucha relación con su madre debi...
