Abrí los ojos, mirando al techo de la habitación de Nessie. No se oía nada salvo los pájaros fuera en el bosque y mi respiración. Así de silenciosa estaba la casa, pero yo sabía que la casa estaba repleta de gente que hacía lo imposible por no hacer ruido y despertarme, para que pudiera descansar todo lo posible. Y aunque dormía poco por el problemón que teníamos encima, intentaban obligarme a dormir un poco a todas horas.
Suspiré cansada. Probablemente me había echado una siesta larga que me ayudaría a dormir poco esta noche, pero era necesaria. Igual de necesaria la presencia de Joe a mi alrededor siempre. Como ahora.
Me di la vuelta sabiendo que iba a estar a mi lado, y no me equivoqué al comprobar que sus dos ojos dorados me devolvían la mirada muerta de miedo, inquieta y preocupada.
-Kate.
Si no estaba pegado a mí ahora sería porque se había movido en algún momento para hacer algo, pero normalmente nunca se despegaba de mí. Y cuando decía nunca, era nunca. Incluso cuando tenía que ir al baño. Pero había cogido la costumbre de tenerme entre sus brazos para saber exactamente cuáles eran mis movimientos mientras dormía. Y aunque él no lo decía, también lo hacía para saber si me escapaba y quería huir.
Al principio, cuando volvimos a Forks para la vuelta de vacaciones e intentamos aparentar normalidad delante de mi familia y la suya, lo llevamos más o menos bien, pero en cuanto llegamos a la casa de los Cullen le había pedido a Joe que me dejase sola porque no podía estar con él en el mismo sitio. Él había enloquecido un poco. Normal. No era su culpa que me hubiese dejado embarazada, pero por alguna razón necesitaba estar sola. Pasar sola el mal trago para poder aceptar la mierda de destino que me había tocado.
Un par de semanas después de llegar a casa de los Cullen y haberme explicado exactamente cómo íbamos a hacerlo para que yo pudiese vivir como ellos, conseguí acercarme a Joe cuando volvía de cazar un día. No podía estar más tiempo sin él, sin compartir mis últimos días con el amor de mi vida. Le pedí perdón y él a mí por haberme ocultado durante unos días mi embarazo y no haberme hecho ver la realidad desde el principio. Aunque ese hecho no hubiese cambiado nada.
-¿Cómo te encuentras?
Misma pregunta de todos los días.
Me pasé la mano por la incipiente tripa que asomaba ya en mi estómago cerrando los ojos.
-Sigo teniendo malestar en todo el cuerpo pero no hay nada nuevo.-dije poniéndome de lado para mirarle.- ¿Están todos en casa?
Joe se quedó quieto un segundo para escuchar sonidos.
-No, Carlise y Edward no están.-dijo Joe acercándose a mí.-Han vuelto todos menos ellos.
-¿Dónde están?
Joe se movió incómodo un poco más cerca de mí.
-Querían llevarte ya a la casa de campo que tenían cerca de la universidad para poder llevar el resto del embarazo bien y están mirando cómo poder llevar todo el instrumental y maquinaria que necesita para instalarlo allí.
Cerré los ojos de nuevo, con un escalofrío recorriendo mi espalda.
-No me gusta que tengas que moverte así cuando estás tan débil, pero no podemos quedarnos aquí mucho tiempo.-dijo Joe apartándome el pelo de la cara.-Jacob ha intentado hablar con la manada pero los lobos no han cedido y no puedes convertirte en vampiro en Forks.
-Si es que lo consigo.-dije en voz baja.
-Para.-dijo Joe cortándome.-No me gusta que digas esas cosas.
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Nueva entre los Cullen
FanfictionKate es una chica que se traslada a Forks con su madre por diversas razones, la más importante de ellas es que está embarazada. Sus padres están divorciados, y lleva desde los 9 años viviendo con su padre. Nunca tuvo mucha relación con su madre debi...
