Capítulo 19

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Seguía con la mano en mi boca, y por mucho que gritase y me intentase mover no podía despegarme de él. Noté como se pegaba más a mi espalda y acercaba su cara a la mía. Yo abrí los ojos asustada.

-Shhh...-dijo una voz que no conocía.-Si haces ruido nos descubrirán.

Seguí forcejeando un poco más mientras él seguía diciéndome que parase. Cuando me di cuenta de que si no paraba no me iba a soltar, empecé a tranquilizarme todavía con miedo. Si ese vampiro quería hacerme daño ya lo habría hecho, y no esperaría para que yo pudiese gritar. Al quedarme inmóvil respirando muy profundamente, noté que su agarré iba siendo más flojo.

-Tranquila, no voy a hacerte nada.-dijo todavía en mi oído.

Al fin, cuando me soltó del todo, me aparté de él corriendo y me pegué contra la pared de enfrente ya que la puerta estaba bloqueada por él. Miré al vampiro, y lo primero que noté es que era guapísimo. Tenía las manos levantadas para indicarme que no me iba a hacer nada, me miraba fijamente a los ojos y yo me alejé un poco más al ver sus ojos. Eran de un rojo que no había visto nunca, un rojo que llamaba la atención por lo apasionado que era. Le observé mejor y vi que tenía músculos que sobresalían por su camiseta de manga corta, era más alto que yo y su pelo negro hacía que se notase aún más claro el color de su piel. Volví a mirarle a los ojos porque era lo que más miedo me daba. Era un vampiro salvaje y yo estaba en peligro. Se alimentaba de sangre humana.

-No voy a hacerte nada.-dijo con una voz aterciopelada que hizo que se me pusiesen los pelos de punta.

Seguí mirándole sin saber qué hacer para poder salir de allí. Era evidente que no podía hacer nada porque cualquier movimiento que hiciese, él lo detendría. ¿Dónde estaban los Cullen? ¿No se suponía que tenían que vigilar que estuviese bien? Me di cuenta que estaba respirando muy rápidamente, y me di cuenta porque él miró mi pecho subir y bajar.

-¿Qué quieres?-pregunté en voz baja.

-Oh, así que hablas.-dijo él bajando las manos poco a poco.-Creí que estabas paralizada.

-¿Qué?-pregunté extrañada.

-Tengo el don de parar el tiempo, y he paralizado cualquier cosa que esté un kilómetro a la redonda de donde estamos nosotros.-dijo él metiéndose las manos en los bolsillos de su pantalón.

Mierda. Joe estaba arriba y yo iba a morir. En cuanto este vampiro me matase, se iría y Joe tendría que descubrir mi cuerpo. O peor aún, se encontraría con mi yo vampiro. Pensé rápidamente en Jackson y en lo tonta que había sido en involucrarme en estas historias de vampiros cuando tenía un hijo del que cuidar. Pero, ¿qué otra cosa podía hacer? Yo no lo había buscado, yo no quería tener este estúpido don que hacía que los Vulturi me quisiesen en sus tropas. Yo no quería nada de esto, pero no podía evitarlo. Al igual que no podía evitar que este vampiro hiciese conmigo lo que quisiese.

De repente me empecé a marear.

-Mierda, no.-dijo el vampiro acercándose a mí.- ¿Qué te pasa?

-No te acerques...

-No voy a hacerte nada.-dijo él más serio ahora.-Solo necesito hablar contigo. No voy a hacerte nada.

No sabía por qué pero le creía. Podía haberme matado ya, sin embargo me mantenía con vida para hablar conmigo. ¿Y si luego me mataba? Bueno, sabía que no tenía escapatoria de ninguna de las dos maneras. Me senté en el wáter e intenté respirar profundamente.

-Por favor, que no te pase nada.-dijo él poniéndose de cuclillas delante de mí, pero a una distancia prudente.-Como te pase algo los Cullen me matarán.

Nueva entre los CullenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora