Pov Profesor Díaz.
Realmente había sido demasiado exitante ver a Dan con Eduardo complaciendo me en lo que les pedía. Juntos eran realmente sensuales y aquello me estaba volviendo loco por volver a repetir lo que acabábamos de hacer.
Nos encontrábamos bañándonos, por separado claramente ya que habíamos tenido la sesión más cansada hasta ahora y ya era demasiado.
Cuando terminamos de bañarnos y estábamos listos para ir a la cama, tenía una idea para que no se sintiera más incómodo el ambiente entre Dan y Eduardo. Ya habían sido amigos, podrían volver a serlo, solo necesitaban un pequeño empujoncito. El plan era enviarlos a hacer cosas juntos y solos tendrían que volver a hablarse.
En cuanto a mis sentimientos se vieron muy confundidos al haber estado con los dos chicos al mismo tiempo, por una parte mi fidelidad con Dan estaba igual de fuerte que al principio de nuestra relación, pero otra parte me decía que ya no podría vivir sin ninguno de los dos chicos.
Eduardo se había ganado mi atención al ser demasiado obediente con lo que le pedía que hiciera y Dan no se quedaba atrás al obedecer mis órdenes.
Con el paso de los meses el sexo con ellos se volvió una gran explosión de emociones al mismo tiempo cuando estábamos los 3 juntos. Por otro lado seguía hablando con mis amistades que había creado gracias a las reseñas de los polvillos que conocí en aquella página.
Al escribir mi experiencia con aquellas drogas hubo muchas personas interesadas en saber más acerca de mi y mis dos sumisos. Me habían pedido verlos y algunos más atrevidos querían hacer cambio de sumisos por una noche.
No podría hacerlos con ellos, se estaban convirtiendo en lo más importante de mi vida y realmente no sabía quién tenía más valor en mi vida.
Después de 2 meses conviviendo con ellos, tanto en la universidad, en mi despacho y en la cama, las vacaciones de navidad se estaban acercando y mis ideas estaban aumentando con ellos a mi lado.
— Bien jóvenes recuerden que muy pronto tendremos examen de la materia y quiero que estudien lo visto hasta hoy — dije a todos antes de que sonara el timbre de salida — ya pueden irse.
Todos salieron despavoridos ya que tendrían muchos pendientes en mi clase y en las demás que impartían mis compañeros. Obviamente Eduardo y Dan se quedaron hasta el final guardando sus cosas.
— ¿Iremos a la oficina? — preguntó Dan inocentemente.
— No, hoy pueden tomarse la tarde libre — dije agarrando sus nalgas antes de salir del salón — pero nos vemos en la noche...
Sin decir nada más Dan salió del salón sin decir ninguna palabra, probable iría a avanzar con las tardes pendientes.
— ¿De verdad no necesitas de nosotros? — preguntó Eduardo algo extrañado por mi decisión.
— De verdad...
— ¿Y qué pretendes que haga? Ni siquiera tengo amigos por buscar tú atención de todas las maneras que estaban a mi alcance y...
— Y no me importa... Cuando te digo que no te necesito, es porque no te necesito ¿Entendido? — dije sin verlo a la cara.
— Si...
Rápidamente salió del salón y me dejó solo, por mi parte me fui a dirección para dejar los exámenes finales listos para la próxima semana. Mi compañeros maestros me estaban esperando para saber cuándo íbamos a aplicar los exámenes y demás.
Se encontraba algo intrigados por mi acercamiento a los alumnos, hasta el momento no me han dicho nada ni me han advertido algo, ya que yo simplemente les digo que es por trabajos extras y aportación.
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El Profesor Dominante
Ficción GeneralDaniel Villado un joven de 18 años, en su primer semestre en arquitectura de la universidad, con tantos sueños y metas por lograr no sabe lo que el destino le tiene preparado en su vida amorosa. Su primer amor lo desilusiona totalmente pero aquello...
