—Esto es estúpido. —murmuró Diane mirando la prueba de embarazo. —está jodidamente tonto.
—¿Has visto el resultado acaso? —Selina le quitó la prueba de la mano. —¿Y sí sale negativo?
—Estoy deseando que salga así. ¿Cuánto tiempo hay qué esperar?
—Cinco minutos.
—¿Cinco minutos? Es mucho, carajo.
—Hey, descuida Dia, salga como salga la prueba, te voy a... ¡Oh por Dios ya pasaron los cinco minutos!
—¿Qué? No, no. ¿Es en serio?
—Sí, carajo.
Selina tomó cuidadosamente la prueba, mirando el resultado para después mirar a su mejor amiga.
—¿Y bien?
—Dia, estás embarazada.
Y el mundo de Diane se destrozó en pequeños pedazos. ¿Qué haría con un bebé teniendo dieciséis años? ¿Huérfana y novia de un psicópata?
—No, tiene que haber una equivocación, yo no puedo estar embarazada, no puedo.
—Dia..
—¿Cómo haré? ¡En Gotham el aborto si quiera es práctico!
—Cálmate Dia, primero que todo. ¿No quieres decirle a Jerome?
—¡No! ¡Lo voy a abortar!
—¡Diane! ¡Por el amor de Dios! ¡Piensa claro! ¡Es tu hijo!
—¡Dios Selina! ¡Soy huérfana! ¡Y el padre de mi bebé es un psicópata! ¿Qué voy a hacer?
—¿Tenerlo?
—¿Y después qué? ¿Criarlo de orfanato en orfanato? ¿Llevarlo a servicios sociales?
—Perdón Dia, tienes razón, tú no quieres que tu hijo sufra lo mismo que nosotras.
—No sé qué haré Selina.
—¿Sabes? Hace unos años vi una clínica en donde abortaban, está escondida, en los bajos de Gotham.
—Debo de ir.
—Diane, no es seguro.
—¿Seguro? No me interesa, no quiero un bebé Selina, arruinaría mi vida y yo la de él.
—Dia. ¿Estás segura? Podemos ir a revisar sí todavía practican abortos.
—Vamos, definitivamente.
Diane se levantó del ladrillo en el que estaba sentada saliendo del callejón junto a Selina quien la miraba sorprendida.
El día estaba nublado, probablemente en cualquier momento se haría de noche.
Caminaron alrededor de veinte minutos hasta llegar a una casa desgastada y vieja, afuera, había un timbre y una pequeña cámara, la cual, probablemente mi funcionaba.
—¿Es aquí?
—Sí. ¡Frédéric!
Un hombre corpulento y pelirrojo salió de la casa, buscando quien lo había llamado.
—¡Oh Selina! ¿Qué te trae por aquí?
—¿Aún prácticas? Ya sabes... ¿Eso?
—Oh, claro. ¿Estás embarazada?
—Yo no, ella sí.
El pelirrojo llamado Frédéric miró a Diane de pies a cabeza, provocandole cierta incomodidad a la menor.
—Síganme.
Ambas entraron al lugar, era completamente blanco, sólo la fachada de afuera era sucia, era como un consultorio.
—¿Tienes ropa cómoda?
—Sólo está. —murmuró señalando su ropa.
—Ten. —exclamó Frédéric dándole una bata.
—¿Cuál es el costo del aborto?
—¿Costo? No, tú no pagas, amigos de Selina son mis amigos.
—Supongo que gracias.
—Cuando te coloques la bata, tienes que hacerlo sin ropa interior.
Frédéric salió del lugar mientras Diane tomaba la bata blanca con puntos azules.
Se despojó de su ropa colocando la fría bata sobre su adolescente cuerpo.
—¿Ya estás lista? —cuestionó Selina tomando su mano. —Diane asintió. —todo saldrá bien. Tranquila.
—Gracias.
—Selina ya vamos a empezar, tienes que salir y esperar afuera. —informó Frédéric y Selina salió.
—Bien, acuéstate en la camilla y abre las piernas.
Diane temblaba, se acostó en la camilla azul colocando sus piernas a los costados de está.
—Algunas prefieren oír música. ¿Quieres oír música?
—Estoy bien así, gracias.
—No hay de qué, el aborto tiene riesgos. Lo sabes. ¿Verdad? —Diane asintió. —te diré algunos de los riesgos. Aborto incompleto, hemorragias, infecciones, perforación uterina, peritonitis, lesiones en vagina y útero, daño permanente al útero, lesión en el intestino o la vejiga, cervix cortado. ¿Entendiste algo? —Diane aturdida asintió. —no soy doctor profesional, he investigado un poco, por eso sí, mueres no puedes demandarme. ¿Aún quieres practicarte el aborto?
—Sí.
Frédéric encendió las luces colocándose unos pequeños lentes, tomó una jeringa colocándola en la ultravenosa del brazo de Diane, después, tomó incontables utensilios grisáceos acercándose a la feminidad de Diane.
Diane sintió un escalofrío en su espalda dorsal mientras apretaba su puño, definitivamente era lo mejor.
[***]
—Ya hemos terminado. —comentó Frédéric quitándose los guantes.
Diane temblorosa se levantó de la camilla, tenía un fuerte dolor de cabeza y mientras estaba algo inconsciente escuchó a Frédéric gritar ¡Sangrado abundante!
—¿Cómo te sientes?
—Estoy mareada.
—También tiene riegos psicológicos.
—Lo sé.
—Bien, no moriste, ahora, guarda silencio, sólo tú y Selina saben donde estoy.
Diane y Selina salieron de la Clínica, caminando con la presencia de cada una, ambas se hacían compañía.
—¿Se lo dirás a Jerome?
—¿Decirme qué?
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Gotham One Shots
RandomOne Shots de la serie de Netflix, Gotham. © Todos los personajes son de sus creadores, excepto el personaje que mencionaré en sus historias, ese será de mi pertenencia. Sin más que decir, espero y los disfruten.
