Ser del ejército jamás había sido fácil y salir de él tampoco lo era, ganabas enemigos y perdías amigos, las pesadillas eran constantes y los sonidos fuertes hacían que te sobresaltarás, pensando que son bombas.
¿Quién dijo qué en la guerra estaba prohibido enamorarse?
¿Quién dijo qué el amor entre enemigos no era bueno?
Y lo más importante de todo esto.
¿Por qué Alfred Pennyworth y Diane Carter se enamoraron?
¿Por qué hasta años después se reencontraron?
[PASADO]
—Señorita Carter, lindo vestido. —gritó uno de los soldados.
—Gracias Thym, bonito uniforme. —sonrió Diane y se encaminó hacia su amiga.
—Uhh ¿Un nuevo pretendiente?
—¿Qué cosas dices pequeña Sharon? ¿Dónde está Peggy?
—Papá y mamá están en el cuartel hablando con el tío Howard.
—Será mejor no interrumpirlos. —sonrió Diane y la pequeña rubia se acercó a ella.
—¿Cuándo podré salir de aquí?
—En unos días corazón ¿Sí? Nuestros enemigos andan afuera y si te ven te podrían hacer daño, y no queremos eso ¿O sí?
—No, no obviamente no.
—Bien cariño, iré a patrullar ¿Sí? —preguntó y Sharon asintió. —cuando tus padres dejen de hablar con el tío Howard ¿Les puedes decir qué los estuve buscando? —Sharon nuevamente asintió. —gracias cariño.
—No hay de que tía. —sonrió y siguió dibujando.
Al salir Diane tomó una lintera y su chaleco antibalas regalo de su buen amigo Howard Stark, miro a los soldados, unos venían heridos, otros traumados mientras que otros miraban con dolor a sus compañeros.
A sus fieles y buenos compañeros.
Se acercó a la salida del campamento a un paso algo suave, miraba como el sol se estaba ocultando y sólo pudo pensar en una sola cosa al oír ese grito.
Había sido Thym.
Thym probablemente estaba muerto en el campamento.
Sus enemigos habían atacado, y le habían dado por donde más le dolía.
Sin esperar más caminó hacia el campamento mirando como Peggy Rogers estaba al lado de Steve Rogers quien le tapaba los ojos a su pequeña hija.
Thym Darmhan estaba degollado en el piso con una flecha en su ojo.
—¿Qué son acaso? ¿Indios? —cuestionó irónica Diane.
—Creo que son peor que eso, Diane.
—¿No vieron nada?
—No.
—Carajo, denle una sepultura digna, Thym era digno de nosotros.
—¿No luchó? —cuestionó Steve.
—Hasta el último minuto. —respondió Peggy quien miraba a su compañero de trabajo.
Diane sintió su corazón romperse al escuchar aquello.
—Ellos venían por ti, Diane y Thym se sacrificó.
—¿Por qué por mí?
—Eres sumamente inteligente, es algo obvio que te quieren en sus filas.
—Diane mordió su labio. —Thym tuvo que pagar por algo que no fue su culpa, tocaron a mi mejor amigo, que se declaren muertos. —murmuró y tomó el arma de la mano de su amigo.
—Diane ¿A dónde vas?
—Debo de notificarle a nuestros superiores que un soldado ha fallecido, ha sido asesinado. —se corrigió.
—Peggy asintió. —ve.
—¿Quieres qué te acompañe Dia?
—No gracias Steve, iré sola. —dijo y volvió a irse a la entrada del campamento.
Sus pasos se hacían cada vez más y más lejanos ante los oídos de sus amigos.
—Fuimos unos estúpidos al dejarla ir sola ¿No es así?
[...]
Diane caminaba lejos del campamento, no sabía cuanto se había alejado, pero unas risas de hombres la hicieron saber que estaba en el campamento enemigo. ¿En serio tanto había caminado? ¿Todo por Thym Darmhan? Sí, definitivamente él era su mejor amigo y haría hasta lo imposible por él.
Las risas de los hombres se hacían cada vez más y más cercanas, sabía que estaba cerca, sólo debía llegar y matar al imbécil que había matado a su mejor amigo.
Sólo unos pasos más Diane, sólo unos pasos más, pensó.
Tomó unas de las plantas quitándola de su camino.
¿Era lo bastante tonta cómo para haber ido sola? Sí.
¿Se iba a ir? No, no definitivamente no.
La estadounidense se acercó tanto a tal punto de ver a los hombres reunidos en el lugar, miró con odio al hombre que asesinó a su mejor amigo, necesitaba matarlo de una vez por todas.
Dos pasos más y lo encaraba y un jalón de su brazo izquierdo no se lo permitió.
—¿Qué mierda? —murmuró una vez que sintió que la pusieron contra un árbol.
—Señorita lamento haber hecho eso, mis compañeros suelen ser algo salvajes, y más si de damas se trata.
—Sé lo salvajes que son sus compañeros, no necesitaba que me salvará, pero de igual manera se lo agradezco. —dijo Diane con indiferencia.
—Dígame ¿Por qué está aquí?
—¿Y es qué eso acaso a usted le importa?
—Señorita le acabó de salvar la vida.
—Hubiese servido si también se la hubiese salvado a mi mejor amigo.
Silencio.
—¿El soldado Darmhan era algo suyo?
—Era mi hermano.
—Lo lamento.
—Si... yo también.
—¿Por qué?
—Por esto. —dijo proporcionándole una patada en sus genitales al soldado Pennyworth.
—¡Dios! ¿Y por qué fue eso?
—Sus amigos mataron a mi hermano, y ahora ustedes pagarán por eso. —dijo sacando una aguja de su pantalón.
—¿Qué? ¿Qué es eso?
—Oh no, no es nada. —rió. —¿Cuál es tu nombre?
—Alfred, Alfred Pennyworth.
—Bien soldado Pennyworth hubiese querido conocerlo en otras circunstancias pero... lo lamento.
—¿Pero por qué...?
Dormido, aguja en el cuello.
Inyección para dormir.
Alfred Pennyworth había caído en los encantos de Diane Carter, la cual sólo buscaba una venganza para su mejor amigo el cual había muerto en las manos de su clan enemigo.
Y es por eso que en las guerras está prohibido enamorarse.
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Gotham One Shots
AcakOne Shots de la serie de Netflix, Gotham. © Todos los personajes son de sus creadores, excepto el personaje que mencionaré en sus historias, ese será de mi pertenencia. Sin más que decir, espero y los disfruten.
