Obito Uchiha un jefe de la mafia, tiene el mundo a sus pies, nunca lo han visto flaquear o mostrar debilidad, para el lo primordial es el dinero y poder lo demás sale sobrando.
Kakashi Hatake es un joven estudiante de secundaria, trabaja en una cafe...
Eran las seis de la tarde, Obito y Yahiko salieron de aquella casa, antes de subir al auto se encontraron con Deidara, el azabache frunció el ceño, se supone que nadie debía venir a Rinne, solo los que sabían que Kakashi estaba ahí, así que se acercó a él.
— ¿Qué haces aquí? —Preguntó el azabache.
— Konan me llamó. —Contestó el rubio.— Quiere que le ayude con algo.
— Bien... —Dijo entre dientes.— Ten mucho cuidado con lo hagas, Deidara. —Se acercó al auto, Yahiko ya se había subido.— ¡Y no entres a mi habitación!
Deidara observó como Obito se fue junto a Yahiko en el auto, ¿Qué ocultaba ahora? Caminó hacia la casa y entró, Konan lo recibió.
— ¿Qué es lo que oculta Obito? —Preguntó el rubio sin rodeos.
— No hagas preguntas. —Contestó Konan.— Y recuerda es jefe o Tobi. —El rubio solo chasqueo la lengua y siguieron caminando.— Ayudame a limpiar este intento de cocina.
— ¿Para eso me llamaste? ¿Para hacer labores domésticas? Eso no es lo mío Konan. —Expreso molesto Deidara.— ¿Porque mejor no llamaste a Itachi?
— Él esta ocupado, deja de renegar y obedece.
A regañadientes el rubio empezó a ayudarle a Konan, luego ella lo mandó por un detergente a la pequeña bodega, mientras se dirigía hacia allá Deidara maldecía en voz baja, observó la puerta de la habitación de Obito, se acercó lentamente y la abrió, frunció el ceño al ver aquel joven peliplata acostado en la cama.
— ¿Qué haces aquí? —Preguntó Konan acercandose a Deidara sorprendiendolo.
— ¿La pregunta es, que hace él aquí? —Contestó el rubio, pero Konan lo agarró de la oreja alejandolo de la puerta.— Ay ay ay sueltame...
— ¿Tobi te dio permiso de husmear en su habitación?
— ¿Por qué el mocoso está aquí?
— ¿Que no es obvio? Volvamos a la cocina.
Deidara rechinó los dientes y siguió a Konan hasta la cocina, luego Nagato llegó y le dijo que tenían algo importante que hablar, entonces el rubio se quedó limpiando solo, maldiciendo su suerte.
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Obito y Yahiko llegaron a kamui, estacionaron el auto para luego entrar al club, en la barra estaba Sasori bebiendo junto a Kakuzo, los recién llegados se acercaron, Yahiko se sentó al lado izquierdo de Kakuzu, Sasori se levantó para que se sentara Obito.
— Hola Kakuzo. —Saludó Obito.
— ¿Está buena la bebida? —Preguntó Yahiko.
— Sí claro. —Contestó el más mayor.
— Sabes viejo, hay una rata de la que me quiero deshacer... —Comentó Obito.— ... pero primero, necesito sacarle algunas respuestas.
— Entiendo, usted solo dígame lo que debo hacer jefe.