Penélope, bueno, su nombre no da el mejor de los inicios ¿cierto?
Empecemos de nuevo.
¿Alguna vez has querido simplemente despertar en el cuerpo de un personaje ficticio? pues Penélope no. Probablemente eso era lo más alejado a lo que realmente quer...
La multitud había jadeado decepcionada cuando cerca de una hora después de iniciada la prueba tres de los cuatro campeones ya habían sido descalificados. Fleur había sido atacada, Krum había sido maldecido y Cedric había desertado cuando se vio demasiado somnoliento como para continuar. El único campeón que seguía dentro del laberinto, y por ende el único que aún contaba con una oportunidad de ganar, era Harry Potter.
El tiempo paso y un estallido atrajo la atención de todos a un costado del laberinto. Harry cayó de bruces en el césped. Había cerrado los ojos mientras el traslador lo transportaba, y seguía sin abrirlos. No se movió. Parecía que le hubieran cortado el aire.
Pansy se aferró con fuerza a su ropa. Tenía miedo, tenía miedo de que Harry estuviera herido. Desde las gradas la pelinegra pudo distinguir como "Moody" ayudaba a Harry a ponerse de pie y lo alejaba de la multitud.
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Tras la desaparición del falso Moody la crónica de lo ocurrido en el cementerio se vio enterrada cada vez más por las mentiras del ministerio. El torneo acababa de terminar, pero los rumores daban para largo. «Voldemort volvió» había dicho Dumbledore en el banquete de despedida. El director del colegio había relatado que la copa era un traslador, y que todo había sido una trampa. En cuanto al resultado del torneo, se le dio el triunfo a Potter
El baúl de Pansy estaba listo. Con el resto de los alumnos de cuarto, aguardaba en el abarrotado vestíbulo los carruajes que los llevarían de vuelta a la estación de Hogsmeade, reinaba un silencio sepulcral.
A lo lejos un grupo de personas llamaba la atención por el ruido que producían, en el centro de dicha multitud Pansy logró vislumbrar a Harry. El pelinegro parecía abochornado mientras las personas a su alrededor hablan, lloraban y manoteaban sin parar.
- ¡Pansy! - la chica dirigió su mirada a Blaise, que movía la mano frente a su rostro buscando su atención.
- lo siento estaba distraída - se disculpó dándole la espalda a la dirección donde se encontraba Harry. - ¿Qué decías?
- te espaba preguntando ¿Dónde pararás vacaciones? - dijo Blaise a la pelinegra.
- Oh, pues en casa creo... ¿Y ustedes?
- Mi padre ni en sueños me dejará salir de la mansión - declaró Theo indiferente.
- Pues mi madre me ha dicho que puedo invitarlos a casa - dijo Blaise - tal vez ella pueda mandarle una carta al señor Nott.
- No lo sé - dudó Theo.
- No perdemos nada con intentar - habló Pansy esperanzada - además, de que otra forma sobreviviré a las vacaciones si no puedo verte. Un movimiento exagerado de Pansy siguió a su comentario. Theo rodó los ojos, pero sonrió.
- Osea que quieres más a Nott - se quejó Blaise.
- Creí que era obvio - dijo Pansy en un intento de fastidiar al moreno, el chico por su parte colocó un puchero agraviado.
- Ya no me hablen, no quiero interferir en su amistad, ya veo que no soy bienvenido - Blaise fingió hacerse el ofendido y tomó su baúl - alejense, no quiero su lástima - el moreno subió a un carruaje que, coincidentemente, acababa de llegar. Al chico le siguieron Theo y Pansy intentando que el muchacho dejará su drama y volviera a hablarles.
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- Bienvenida ama Pansy - le saludó Hipny al llegar.
- Gracias Hipny - mencionó la pelinegra mientras.
- La joven ama no necesita agradecer, Hipny solo vive para servir a la casa Parkinson - mencionó temblorosa la elfina.
- Puedes retirarte Hipny - la elfina desapareció dejando sola a la pelinegra en la habitación.
Pansy desempaco y posteriormente se recostó a dormir el resto de la tarde.
- Joven ama - llamó Hipny ya entrada la noche - El señor la llama a cenar.
- Gracias Hipny, ya bajo - la elfina desapareció de la habitación.
Pansy se acomodo el holgado vestido verde, se pasó los dedos por el cabello en un intento de alisarlo y con paso firme se encaminó al comedor.
Desde la base de las escaleras podía escuchar los suaves susurros de la pareja que ahora eran sus padres. La pelinegra no podía escuchar con claridad pero pudo decifrar algunas palabras como: servir, gloria y honor.
- Buenas noches, padres - saludó la muchacha al entrar. Ambos adultos dejaron abruptamente su charla y se limitaron a darle a su hija una mirada y un asentamiento.
La cena de esa noche consistía en pollo, puré de papas y algunas guarniciones que estaban distribuidas a lo largo de la mesa, una mesa demasiado grande para solo tres personas. - Y dinos Pansy -hablo el señor Parkinson - ¿como va tu relación con Malfoy?
- ¿Qué relación? - preguntó dudosa la muchacha sin saber realmente sobre que hablaba el hombre.
- ¿Es que no has avanzado nada? - preguntó él señor Parkinson con molesta. - ¿Cómo pretendes que escapemos a la cima de la sociedad si tú no estás dispuesta a llevarte bien con Malfoy?
- ¿Acercarme a él solo por interés? No gracias, paso - respondió la pelinegra dejando de comer.
- No actúes cómo si no hubieras estado de acuerdo, ¿No decías que te gustaba? - habló con dureza el hombre.
- Pues ya no lo hace - sentenció Pansy - y no tienes derecho de decidir mi círculo social.
- ¡Claro que lo tengo! - gritó él - ¡Soy tu padre!
- ¡Pero no eres mi dueño! - gritó ella de vuelta. - Digas lo que digas no lo haré. Si había algo que la chica no soportan era que le dijeran que hacer.
- Creí que por fin serías útil, pero ya veo que no - la mirada de ambos chocaba entre sí, ambas miradas molestas que parecían tener la intención de matar al contrario- ¡Vete a tu habitación! - gritó él señor Parkinson - Si no vas a ayudar a la familia, trata de no estorbar.
El tono agrió del señor Parkinson llevo a la chica a una conclusión, "en está vida tampoco estaba destinada a ser amada por sus padres". Siendo completamente sincera, no sabía entre su madre original o la pareja del comedor cuál era peor. De lo único que estaba segura era de que esas serían unas largas vacaciones.