Penélope, bueno, su nombre no da el mejor de los inicios ¿cierto?
Empecemos de nuevo.
¿Alguna vez has querido simplemente despertar en el cuerpo de un personaje ficticio? pues Penélope no. Probablemente eso era lo más alejado a lo que realmente quer...
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Las vacaciones de navidad habían llegado y con ello las preocupaciones de Pansy. Habría preferido mil veces tener que entregar un engorroso ensayo para Snape que volver a casa para vacaciones pero tristemente había sido obligada a volver a casa. Los días en la casa Parkinson eran fríos y solitarios. Pansy ni siquiera habría notado el paso de los días de no ser por las cartas de sus amigos.
— Buen día, ama Pansy — le saludó Hipny la mañana del 31 de diciembre.
— Buen día, Hipny — mencionó la pelinegra desganada. Estar en esa casa se había vuelto más difícil estás vacaciones.
—¿Mis padres? — preguntó la chica, mientras terminaba de bajar las escaleras.
—Los señores han salido temprano — mencionó la elfina con rapidez — El amo ha mencionado que irán a cenar con los Malfoy está noche, ha ordenado que se vista para la ocasión.
Pansy se quedó momentáneamente en silencio para luego asentir levemente. — Está bien, gracias Hipny. — agradeció la azabache al tiempo que retomaba su camino al comedor. — ¿El desayuno?
— Hipny servirá el desayuno enseguida, ama Pansy.— mencionó temblorosa la elfina y desapareció dejando sola a la pelinegra.
Pansy caminó tranquilamente y tomó asiento en la gran mesa del comedor, poco tiempo después un suntuoso desayuno apareció frente a ella. Los elfos de la familia Parkinson cocinaban bien, pero la comida siempre le parecía insípida en aquella casa. La soledad y tristeza parecían emanar de las paredes, y las decoraciones oscuras y frívolas no ayudaban en nada.
Durante estás vacaciones Pansy había descubierto algo nuevo, odiaba comer sola. Extrañaba compartir sus comidas con Blaise y Theo, extrañaba la calidez de Hogwarts.
Terminó su desayuno en completo silencio y con un rostro serio volvió a subir a su habitación con un nuevo problema en puerta. La cena en la Mansión Malfoy.
...
— Joven ama — llamó Hipny avanzada la tarde — El señor pide su presencia.
— Gracias Hipny, ya bajo — la elfina desapareció de la habitación.
Pansy se acomodo la túnica, se pasó los dedos por el cabello en un intento de acomodarlo y con paso firme se encaminó al comedor. Llevaba una hermosa túnica negra que le quedaba como un guante, había sido un obsequio de la señora Zabini. Su cabello estaba suelto y ya cubría más de la mitad de su espalda, su maquillaje era ligeramente más cargado de lo normal y llevaba tacones. Le había tomado algo de tiempo decidir que ponerse, sabía que no podía usar cualquier cosa para esta velada, al menos no si quería estar en paz con sus padres.