—Quedan quince minutos para que salga el tren —informa mirando su reloj al terminar su merienda—. ¿Hay algo que quieras hacer?
—Me gustaría pasar por algún mercado, necesito una estrella para el árbol, la que tenía antes se rompió. Y quiero comprar café porque en casa no tengo más.
—Siempre tiene que haber café de por medio con vos, bola de nieve. Vamos.
Ambos se ponen sus abrigos y abandonan la mesa. Él abre la puerta, recibiendo una sonrisa como respuesta ante el caballeroso gesto. Caminan casi pegados, pero no se toman de las manos. Se rozan con delicadeza, jugando con la timidez. Unas cuadras más adelante llegan a su objetivo y entran. Se separan, acordando encontrarse en la salida diez minutos más tarde para llegar a tiempo a la estación.
Primero ella busca el café, tal como dijo que haría. Se toma su tiempo en elegirlo, analizando las distintas marcas y su calidad. Mientras tanto, el cumpleañero visita la zona de artículos de navidad. La recorre en busca de un regalo para su compañera de viaje. Si bien le encantaría, sabe que es muy probable que jamás vuelvan a verse y por eso quiere darle algo que le quede como recuerdo de su travesía juntos. Le cuesta creer que pueda sentir esa extraña y fascinante chispa entre ellos como le pasa a él. Es imposible que comparta esas ganas inmensas de que sean mejores amigos toda la vida. Así que prefiere dejar constancia de la fugaz aventura con un pequeño presente, algo para no desaparecer de su mente.
Ella, por su parte, termina llevando un paquete del café navideño de Starbucks. Luego se dirige a la zona de artículos festivos y elige una estrella que combine con las decoraciones de su árbol. Aprovecha también para comprar un regalo para el cumpleañero. Le resulta triste que no haya podido celebrar todas sus tradiciones con su familia por culpa de un viaje de trabajo. Considera que es lo menos que puede hacer. Además, es una manera de que no la olvide. Si le gusta y no lo tira, cada vez que vea el detalle por estas fechas va a recordar a la extraña bibliotecaria de la insana obsesión por el café que lo golpeó con una bola de nieve y terminó viajando a su lado desde un pueblucho francés hasta Madrid. Espera que se ría de ello y la recuerde, aunque sea, con un poco de cariño.
Paga, anota algo en la base y sale. Él ya está afuera esperándola.
—¿Conseguiste lo que buscabas?
—Sí, la estrella es realmente linda. Creo que hasta prende luces, no estoy segura.
—¿Y el café?
—Fue lo primero que busqué. Nunca lo probé, es de navidad. Espero que sea rico. ¿Vos compraste algo o solo entraste a ver?
—Solo a ver —miente y mira su reloj, el color abandona su rostro—. Son las cinco y cuarenta y dos, no vamos a llegar —dice preocupado, si no suben a ese tren no va a poder estar en Astiana en noche buena. Se perdería la cena navideña.
—Va a haber que correr —sentencia ella agarrándolo de la mano—. ¡Rápido!
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7 Horas Para Conocerte (Él y Ella #1)
Короткий рассказ23 de diciembre. Un viaje en tren con destino a Madrid. Ella, una simple bibliotecaria de escuela amante del café. Él, el príncipe de Astiana. Dos desconocidos con siete horas para conocerse. ¿Será real la magia navideña? Un libro corto, perfecto p...