12:49

15 7 0
                                    

Viajan en silencio. Él la mira mientras está distraída. Observa con detenimiento la delicada curva de su pecosa nariz y la sonrisa constante en su rostro, probablemente debida a lo que sea que esté pasando en el libro que está leyendo. Su cabellos es color jengibre claro, ahora revuelto por haberse sacado el grueso gorro de lana. No lleva maquillaje.

Encuentra algo especial en ella. Le resulta increíble que sea la misma persona que lo golpeó con una bola de nieve. ¿Cuántas posibilidades había de que terminaran en el mismo tren, sentados el uno al lado del otro? Según las estadísticas generales, pocas. De todas formas ahí están, los dos juntos, yendo al mismo destino.

Aunque su compañera de viaje no volvió a disculparse, a su parecer lo reconoció porque se puso roja una vez más, causándole una inmensa ola de ternura. Él se alegra de que no quedara otro lugar libre. Algo le dice que la travesía, por lo menos hasta Barcelona, va a ser mejor a su lado. Poco a poco lo vence el sueño, sus párpados pesan y se queda dormido.

Entonces ella se permite apartar el libro y respirar profundamente. Apenas logró concentrarse en la lectura, podía sentir sus ojos escrutándola. Luchó con todo su ser para no girar la cabeza y mirarlo a los ojos. Ahora toma su turno y aprovecha para analizarlo a detalle. Tiene el pelo marrón oscuro medio enrulado y pestañas muy largas. Su piel posee un tono dorado, como el de esas personas que parecen bronceadas todo el año. A simple vista es un hombre ordinario, pero resulta increíblemente atrayente al mismo tiempo. El pensamiento logra que se ponga roja una vez más.

Por un momento considera volver a disculparse por el pequeño accidente en el parque cuando él se despierte. Sin embargo, llega a la conclusión de que es mejor dejarlo así y no arriesgarse a hacer otro desastre por culpa de su pobre francés. Lo observa un poco más. Ahora un mechón rizado le cae en la frente. Casi se estira para retirarlo. Al final regresa a la novela, su escape de la realidad.

Ella ya no lo ve, pero él sonríe. 

7 Horas Para Conocerte (Él y Ella #1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora