Hwang Hyunjin recibe un mensaje de un número desconocido pidiéndole ayuda ¿Tendrá que ver con lo que ocurre en la ciudad o es solo una broma?
Desapariciones, secuestros, adolescentes muertos, todo comenzó hace 10 años y cada vez son más frecuentes e...
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Unas horas más tarde, la puerta volvió a abrirse, un hombre entró a la habitación está vez.
Este se parecía mucho a mi, solo que se notaba que era mayor que yo, por lo que podía sospechar de quién se trataba.
—Hola Minho ¿Cómo te sientes? Mina me dijo que habló contigo.
Recogí mis piernas y las rodeé con mi brazo sano, queriendo alejarme lo más posible de ese hombre.
—No quiero saber nada de tí. Tu no eres mi padre, la sangre podrá decir algo pero no voy a aceptar a un hombre que abandonó a una mujer embarazada, le robó a uno de sus bebés y luego secuestró a sus dos hijos... ¿No te da vergüenza? Haberle arruinado la vida a una mujer que no te hizo nada malo.
Las lágrimas corrían libremente por mi rostro, no podía soportar más.
Todo lo que había ocurrido en este tiempo se rebobinaba en mi cabeza como si de una película se tratase.
Necesitaba soltar todo lo que sentía, o me volvería loco.
—Por favor, solo déjame contar mi parte de la historia.
—¿Para qué? ¿Para confirmar lo que ya sé? Eres una escoria, y nada de lo que digas podrá cambiar lo que pienso de tí.
Mi padre suspiró y se sentó en la orilla de la cama.
—Alejate de mi.
—No te haré nada malo, Minho, te lo prometo.
—¿Ah no? ¿Y como explicas esto? —Pregunté levantando mi brazo enyesado para luego señalar mi rostro lleno de heridas.
—Le dije a esos imbéciles que te trajeran sin ningún rasguño... Pero siempre hacen todo mal.
Rodé los ojos, de verdad no me importaban ninguna de sus excusas, siempre odiaría a ese hombre sin importar lo que diga.
—¿Quieres dejarme contar mi versión?
—No —Respondí.
—La contaré de todos modos.
Bufé, resignandome a tener que escucharlo.
—Cuando conocí a tu madre, era un joven muy estúpido y temeroso. Le tenía miedo a muchas cosas a pesar de decir lo contrario. Le tenía miedo al compromiso, a ser mal pareja, pero a lo que más le tenía miedo era a mis superiores.
Tomó aire y se levantó de la cama, caminando por la habitación para seguir con su historia.
—El jefe del negocio en ese entonces era un hombre muy obstinado, puso el ojo en mi, creyendo que yo sería un buen sucesor, pues estaba bastante enfermo y le quedaban solo algunos años de vida, era muy sobreprotector conmigo y siempre me decía que debía poner en orden mis prioridades. Siempre me dijo que el amor era un obstáculo para ser exitoso y que lo más importante en la vida era el dinero y el poder.