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ByungChul Han es un filósofo coreano que creó interesantes planteamientos sobre la sociedad de hoy en día. Sobre cómo esta se autodestruye a sí misma a base de la autoexplotación y el egoísmo. La gente ya no se detiene a descansar, se explota para generar y generar sin parar en una sociedad capitalista donde la existencia de un otro es invalidada. No importan los otros si no uno mismo. Y entonces, todos se destruyen y nadie se ayuda o preocupa de la salud mental.

Han plantea la deshumanizacion, el sujeto, antes llamado, ahora ya no se sujeta de nada, ni tampoco de la humanidad, ¿qué somos entonces si ya no queda parte de nuestra esencia?

¿Nos volvemos nada? ¿O nos volvemos todo?

Para algunos, la vida no tiene sentido, para otros la vida es valiosa.

Para algunos, simplemente es un juego de dar o quitar.

Pero la vida es sólo vida. Y la muerte la hace valiosa.

Es entonces donde entra la violencia natural oculta tras la esencia de la deshumanización. Muerte y asesinato.

El depredador y su presa.

¿Y quién debería poner esos roles?

¿Cuál crees que eres?

- Yo soy... - JongWoo se tambaleó en el sofá, mientras se limpiaba la cara de sangre.

- Eres un lobo disfrazado de oveja - Se burló MoonJo, sacándose el suéter -. Eres descuidado, dejaste pistas, muchas.

- ¿Por qué no las limpiaste? - Jadeó.

- Nunca me encargué de eso. Además, quiero jugar con esa niña.

- ¿Niña?

- La oficial So JungHwa. Está muy esmerada en el caso.

- Cree que soy tu cómplice...

- ¿No lo eres?

- Soy la víctima.

MoonJo se echó a reír a carcajadas.

- ¿Una víctima que se folla a un asesino luego de matar a una persona?

JongWoo desvió la mirada con el ceño fruncido.

- Voy al baño... - Murmuró molesto.

- ¿Te acompaño? Necesito una ducha.

- Tienes la cocina.

MoonJo rodó los ojos ante el intento de humor del menor y se sentó en el sofá, observando a JongWoo hacerse el fuerte con el notorio dolor que sentía en su espalda baja. MoonJo sonrió victorioso. Ahora eran uno solo, en cuerpo y alma.

Se pertenecían, y si uno moría, el otro también tendría que morir.

JongWoo se dejó caer en la ducha mientras finalmente su cabeza entraba en algo de razón y consciencia de lo que había hecho.

Observó la sangre disolverse en el desagüe, recordó la sensación, la euforia. Como la sangre se le calentaba, como abrasaba sus manos, su cuerpo. Y luego, la sensación que todavía ardía allá abajo.

TóxicoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora