Sexto fragmento

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El profesor colocó la vasija alargada, cubierta con una lona, sobre el suelo de hojarasca, resoplando ligeramente por el esfuerzo. Los bosques caducifolios de Burwarden, lo suficientemente cerca del laboratorio y la estación como para permitir aquel respiro, sonaron con el arrullar del viento, mientras levantaba sus hojas verdes, pardas y rojizas de una bella forma. Hilyard alzó la vista al aire, con sus ojos rojos relampagueando misteriosamente, en silencio.

—Bien... Creo que ya podemos empezar. —Murmuró el hombre de la bata blanca, centrado en su estudio, sacando algo de su bolsillo, ligeramente distraído, tendiéndoselo al enmascarado. —¿Quieres?

Este se quedó un rato analizando la barra de chocolatina que le había ofrecido, para después gruñir y apartar su atención.

—Eso no es carne...—Indicó, más interesado una vez más en el cielo azul.

—No, es sacarosa, almidón y otros carbohidratos, pero recupera muy bien la energía. —Se encogió de hombros el profesor Veto, comiéndose el chocolate y guardando el envoltorio. —Bueno... vamos a ponernos manos a la obra, si quiero confirmar mis suposiciones debo encontrar las muestras ideales.

Cogió una cámara de la mochila que estaba junto al largo recipiente en el suelo, murmurando algo como "siempre viene bien lo analógico", con la intención de fotografiar el punto de interés, y le hizo una seña a Hilyard para que lo siguiera por el bosque. Este se dispuso a hacerlo, sin resistencia, con la mirada perdida en el vacío y la mayor parte de su rostro cubierto por su máscara. Caminaron por la floresta sin detenerse, pisando la hojarasca, con el hombre delante en busca de sus muestras, escuchando el ocasional jaleo de una ardilla, el ulular del viento, y los lejanos sonidos de la estación de Invertan, con el constante traqueteo de los helicópteros.

—Amigo...—Las extrañas palabras del individuo de ojos y cabellos rojos cortaron el silencio.

—¿Sí? —Inquirió el Sr. Veto, demasiado ensimismado en seguir el camino correcto, tratando de que no se le empañaran las gafas.

—¿Qué definís vosotros... por amor? —La pregunta de Hilyard, quizás inocente, resonó por el lugar debido a su voz grave y mecanizada, como un eco profundo y horrible. El profesor se detuvo al completo, sin esperarse aquella cuestión. —¿Es lo mismo que Skir y yo...?

—No estoy ahora para filosofar. —Sonrió él, girándose un momento para encontrarse con sus ojos, ajenos y terroríficos, volviéndose de nuevo hacia delante y continuando el camino. —A ver, vamos a lo que vamos...

—No me ignores...—Gruñó el otro, con los mecanismos de su máscara desbloqueándose durante unos segundos y mostrando sus dientes afilados. —Necesito que me digas... ¿Qué entendéis por amor...? ¿Vuestra definición se ajusta a lo que nosotros...?

—Son un conjunto de relaciones de neurotransmisores en las neuronas del cerebro, que producen sensaciones agradables, supongo. Está relacionado con la reproducción de los seres humanos. —Expresó sin ánimo el profesor, girando un tronco grande y pisando hojas secas con sus botas. —Creo que ya sé por dónde está...

—¿Qué significa eso...? ¿Es algo mental? —Volvió a preguntar Hilyard, entrecerrando su mirada.

—Hm... Podría decirse. Aunque más bien es físico, la gente entiende el amor como una manera de expresar relaciones con otra gente. No me distraigas. —El hombre continuó andando a paso rápido, aproximándose a un claro de grandes árboles. El enmascarado lo siguió sin dificultad, como una ligera sombra detrás de él.

—¿Físico...? ¿Expresar relaciones...? ¿Como si... comierais o hablarais? ¡Pfk! —Pareció divertido por sus palabras, entornando sus ojos rojizos con luminosa intensidad. —Eso es realmente estúpido...

EL PROTOCOLO INVERTANHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora