Raiver anduvo a paso rápido entre las ruinas de Slindex, con prisas. Conforme se alejaba del centro de la ciudad, menos rascacielos abiertos de par en par se veían, y más edificios bajos derrumbados llenaban las calles. No obstante, pese a que llevaba viajando durante muchas semanas, Slindex no había desaparecido en ningún momento del horizonte. La ciudad parecía infinita, eterna, un espectro desgarrado que no podía morir pese a sus heridas.
El joven cruzó las carreteras destrozadas y medio levantadas en algunas zonas, agarrándose bien la mochila a la espalda, pisando el asfalto con las botas. Los suministros eran un continuo problema, había pocos almacenes en buen estado que aún tuvieran productos preparados, podía guardar bastante comida, pero aun así debía reabastecerse a cada dos días. Algunas veces había ayunado, para mantener buen ritmo y conservar alimentos; sin embargo, conseguir nuevas provisiones era tan urgente como salir de la misma ciudad.
Además, las provisiones no eran el único problema.
—¿No dices nada, cables? —Raiver trató de distraer sus preocupaciones conversando con WIRIN, eligiendo qué camino tomar entre restos de casas bajas destruidos. —En otras circunstancias, ya estarías insistiendo en la importancia de los almacenadores de memoria.
—El modo silencio está activo. Si desea cambiar los ajustes, indíquelo en la interfaz de control del WIRIN. —Respondió, con voz robótica.
—Por supuesto, marchando una ronda de aplausos para el generador de texto automático, por fin se ha apagado solo. —Sonrió el joven, sarcástico. Sabía de sobra que la IA dependía de un servidor en línea y de un computador, y la cámara en la que se encontraba ahora carecía de tales funciones, tan solo podría disponer de la memoria del robot, al menos mientras tuviera batería.
Pasó al lado de un derruido edificio que antiguamente sería un restaurante, a juzgar por algunos leves símbolos que se habían mantenido en el tiempo, así como oteó las cercanías al pasar por entre los escombros de una casa de apuestas, percibiendo un Alongado paralizado algo más allá, frente a un tanque energético funcional, quizás en hibernación al haber encontrado la fuente de energía.
Decidió no arriesgarse, y se desvió a otro lado de la avenida, andando entre pilares de lo que una vez fue un edificio de pisos. La luz del sol se filtraba por múltiples agujeros de la piedra, y Raiver se encaminó rápido hacia una de las salidas de la construcción, que pasaba por una zona de aparcamientos. Examinó de pasada el estado de los vehículos que había por allí. "Diantres, es imposible encontrar un coche en buen estado, y cuando lo hay, el motor no funciona". Desde que había emprendido su camino tras la muerte de Caleb, nunca había localizado un medio de transporte mejor que la caminata en sí.
Continuó el trayecto, centrándose en sus problemas actuales. Tendría que buscar nuevos suministros, y para hacerlo su objetivo sería o bien localizar un almacén en condiciones o bien tratar de rastrear alimentos desde viviendas o restaurantes. Avanzó deprisa por una calle remarcada por pequeñas plantas entre edificios de pisos y tiendas antiguas, manteniéndose alerta de sus alrededores. El horizonte de Slindex no variaba, y nuevos cadáveres de estructuras reaparecían a cada bulevar cruzado.
Anduvo a través de una larguísima avenida de casas residenciales por lo que le parecieron horas, quizás incluso varias, en silencio, atento, ajustándose las gafas a cada rato para no perder la concentración por el vaho, mientras WIRIN se mantenía quieto. La luz solar brillaba en lo alto con fuerza, pero un viento frío que ululaba por entre los rasgados edificios atravesaba la ciudad con velocidad y furia.
Era un momento vacío, perdido, en mitad de la existencia de la colosal ciudad de esqueletos de lo que una vez fue, con la tensión de la alerta y la desconsolación, al mismo tiempo que las pisadas resonaban por el alquitrán quebrantado y la piedra empolvada, como un único sonido en el silencio muerto.
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EL PROTOCOLO INVERTAN
FantasyUn mundo desolado se extiende hasta donde alcanza la vista, con ruinas donde antiguamente había ciudades, viviendas vacías y una eterna sensación de tensión. El planeta ha sido destruido por una causa desconocida, y ahora las pocas personas que qued...
