Nedd examinó la alta estructura acorazada con cierto temor. A su lado, Golck revisó los materiales y utensilios de la mochila, antes de levantar la cabeza igual que él y darle un empujón.
—Venga, tío. Maarg ha visto a esa cosa desde las cámaras, si no nos damos prisa, volveremos a perderla. —Masculló su amigo, encaminándose a paso rápido hacia la abertura derruida en el perímetro de la vieja escuadra y encendiendo la linterna de larga batería.
Nedd se dispuso a seguirlo, sin seguridad, mientras se adentraban en el ruinoso interior de metal, hormigón, tuberías y cables rotos. Tragó saliva. Nunca había entrado literalmente en las profundidades de la vieja escuadra, que según los rumores se extendía muchos kilómetros bajo tierra, con multitud de pasadizos y caminos, los cuales dificultarían la exploración. La inestabilidad de las estructuras más hundidas podría además conllevar a una peligrosidad extra, y todo sin contar con el añadido problema de posibles entidades enemigas. Al joven le parecía muy irónico cómo Maarg había pasado de negarles con vehemencia que entraran allí a obligarlos a hacerlo, todo por culpa de aquella obsesión en investigar al misterioso diablo de metal, obsesión instigada por una mera superstición de que tendría relación con Invertan.
Se detuvo. No deseaba continuar con aquella estupidez.
—A ver, ¿qué demonios te pasa? —Golck se volvió hacia él, con cierta furia, mientras caminaban por el oscuro pasillo, con la luz de la linterna agitándose. —¿Por qué eres tan cobarde?
—¡No es lo que crees! —Replicó Nedd, nervioso. —En circunstancias normales estaría encantado por explorar este sitio, pero... ¿¡Por qué diantre tenemos que hacerle caso a esta locura de Maarg!?
—Ah, claro. Le tienes miedo a la de los ojos rojos. —Se burló su compañero, con una mueca irónica. —Vaya un gallina.
—Serás tonto. ¿Acaso no has visto esas armas? Simplemente comenzando con los ojos, ¿crees que es una persona normal? —Gruñó el superviviente. —¡Por supuesto que no! A la mínima que hagamos algo que pueda resultarle peligroso, ella nos matará.
—Eso es lo que tu piensas. Pero somos tres contra uno, y somos más inteligentes. —Golck pareció serio, de repente. —Y Maarg lo que quiere es interrogarla, puede que ni siquiera sea difícil conseguir nuestro objetivo de momento.
—Ya, claro... Pues antes has dejado bien claro que querías conseguir esa arma y armadura.
—Hay muchas maneras de obtener eso mismo, Nedd. Y no todas implican ensuciar mis propias manos. —Murmuró su amigo, pisando los escombros.
"Están locos" Pensó el chaval, pero no dijo nada, mientras continuaban el camino. Enemistarse con su compañero no lo llevaría a ningún lugar.
El túnel se abría a un compartimento algo más grande, con piedras derrumbadas en varias zonas, alguna que otra tubería abierta expulsando gas y una considerable rotura en el suelo, con una escalinata artificialmente construida por escombros de hormigón ayudando al descenso. Aquel interior parecía más oscuro aún, pues aunque ahora necesitaban la linterna para ver con claridad, cierta cantidad de luz solar se filtraba desde los lados, grietas o incluso alguna pequeña ventana táctica resquebrajada.
Golck miró durante unos segundos el lóbrego nivel inferior, quizás calibrando sus posibilidades, pero finalmente accedió, sosteniendo con fuerza la linterna. Nedd inspiró hondo. Sabía que la misteriosa mujer de los ojos rojos se localizaba con seguridad en aquellas áreas profundas, o al menos eso suponían según las grabaciones realizadas por Maarg. Dio varios pasos temblorosos tras su amigo, tratando de no pensar en los peligrosos iris escarlata.
La oscuridad densa era suficiente como para ponerlos alerta, mientras caminaban por los largos pasillos, con sombras aterradoras creadas por la luz, escombros que complicaban el movimiento, cajas y compartimentos desparramados y chirridos de máquinas lejanas, que se juntaban con el bufido de ciertos gases que circulaban por las tuberías y sonidos misteriosos de las profundidades, en una disonancia ambiental capaz de poner a cualquier superviviente experimentado en un estado de alarma.
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EL PROTOCOLO INVERTAN
FantasyUn mundo desolado se extiende hasta donde alcanza la vista, con ruinas donde antiguamente había ciudades, viviendas vacías y una eterna sensación de tensión. El planeta ha sido destruido por una causa desconocida, y ahora las pocas personas que qued...
