Raiver caminó con lentitud por las calles de Slindex, siendo iluminado por un sol débil de mañana, mientras que el paisaje desolado se abría ante él. No quedaba rastro de humanidad alguna. Todo eran altos rascacielos y edificios desgarrados, mostrando sus entrañas de habitaciones, metal y agujeros oscuros, las carreteras estaban agrietadas, las casas abiertas y medio rotas, las señales de tráfico, pantallas y lámparas tiradas por los suelos y pilas de escombros cementosos se encontraban arrojadas en cualquier lugar, como en construcciones destruidas, en las calles, etc. Era imposible que allí quedara algo de civilización. En contraste, varios animalillos frecuentaban las ruinas, esperando a que se recubrieran con musgos y otros seres vivos, algo que solo se daba en pocos edificios, curiosamente. Eran sobre todo avecillas e insectos, ningún mamífero, ni siquiera ratas, se mostraba por las calles.
Pese al calmante silencio, una ligera sensación de tensión estaba paralizada en el ambiente de la derruida ciudad de Slindex, como si un ojo lo observara todo desde las sombras, listo para reaccionar al más mínimo movimiento. Raiver pisó con seguridad el asfalto, con su mirada tras las gafas decidida pero alerta, atento a cualquier posible estímulo en las cercanías.
—Recordatorio de notificación de nueva actualización externa al sistema. Importante que se actualice el sistema. —Indicó robóticamente WIRIN, desde la cámara que tenía al hombro.
—No, gracias...—Murmuró el individuo, demasiado centrado en sus alrededores y las impresionantes pero decrépitas ruinas de los que antaño eran bonitos edificios.
Anduvo por una larga calle de rascacielos desgarrados, mostrando sus sombrías habitaciones, suponiendo según las placas de metal arrojadas por los suelos que aquellos habían sido lugares corporativos, donde importantes empresas tenían sus instalaciones base. Pocos, y muy desgastados, coches quedaban como ruinas en las carreteras, y varios destrozos e incluso restos de aviones y helicópteros de combate demostraban que el conflicto habría estado presente.
Cruzó una callejuela a la sombra de las construcciones gigantes muertas, impresionado por los tamaños y los ligeros crujidos que se escuchaban al caminar por allí, como si aquel armatoste estuviera dañado. Escaló montoncillos de escombros de piedra y metal, pasando por debajo de una gran farola caída y entrando en un impresionante barrio comercial, con una fuente seca dándole la bienvenida, haciendo que recordara otros tiempos.
Un edificio que posiblemente fuera de pisos se había caído de lado contra el camino del barrio, causando impresionantes destrozos, pero, curiosamente, una de sus habitaciones, ahora horizontal, parecía muy bien conservada, con las ventanas rotas, permitiendo el acceso, un interior de sofás y armarios polvorientos y una televisión bastante bien conservada.
Raiver entró en la habitación, con algo de temor por si lo que quedaba de la construcción caída fuese a derrumbarse del todo, y pisó lo que fue la pared de la sala, ahora con los muebles colocados allí por efecto de la gravedad, examinando cómo la ventana de enfrente le permitía continuar su camino a través de aquel barrio comercial. Recogió una mochila en excelentes condiciones tirada en el suelo, limpiando el polvo, consciente de que le sería muy útil. Sus ojos se posaron en la televisión, y se aproximó, observando su buen aspecto. Un impulso extraño lo impulsó a encenderla, pero decidió no hacerlo, al ver el mal estado en el que se encontraban los cables y la alta posibilidad de cortocircuitos.
"No obstante, hay algo en ella que parece... llamarme" Alargó la mano, y la volvió a retirar, al anteponerse la razón al instinto.
—¿Algún problema, señor Raiver? —Interrogó WIRIN.
—No, nada. Sigamos. —Finalmente él decidió avanzar y salir de la habitación horizontal, observando de nuevo el esplendor de las calles comerciales.
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EL PROTOCOLO INVERTAN
FantasíaUn mundo desolado se extiende hasta donde alcanza la vista, con ruinas donde antiguamente había ciudades, viviendas vacías y una eterna sensación de tensión. El planeta ha sido destruido por una causa desconocida, y ahora las pocas personas que qued...
