26P sobrevoló los cielos de Burwarden, a mucha altitud, manejando el avión caza "AZ0R". Su maestría pilotando no había sido sino producto de mucho tiempo ejercitándose, pero, aun así, cada vez que se lanzaba al aire tenía en cuenta que aquel podría ser su último vuelo. La impresión de las fuerzas g al ascender con el aeroplano lo habría dejado casi sin conocimiento a tales velocidades de no ser por el traje antigravedad, que impedía que la sangre se le fuera a los pies. Resistió la sensación y se concentró, observando el blanco marcado.
Los cañones bajo las dos alas abrieron fuego, disparando cargas láser que lograron impactar en el objetivo, un dron de vuelo alto (cuya función era obviamente de entrenamiento), que se dispuso a caer, derribado, mientras el AZ0R continuaba ascendiendo y se equilibraba mejor arriba entre las nubes.
—Le has dado. —Escuchó la voz artificial de WIRIN, que regulaba el entrenamiento desde la base.
—Recibido. —Murmuró, con el sabor metálico de la sangre en su boca, casi incapaz de hablar por las presiones.
—El último blanco está a 15.830 metros. A las 6. —Habló la inteligencia. Sin dilación, el piloto descendió en picado, ajustando la altura y soportando las fuerzas con bravura, marcando su objetivo, concentrado en el movimiento. WIRIN comentó algo más, pero no pudo escucharlo debido a las interferencias.
Controlando el caza, descendió hasta la zona estipulada en cuestión de segundos, estabilizándolo y girándolo sobre su eje hacia la derecha, levantando el cañón derecho. Con precisión, disparó, impactando en el dron a varios kilómetros, controlando el avión inmediatamente después, con la cabeza vibrándole de esfuerzo.
—¡Fabuloso! Resultados: excelentes. Se ha completado el entrenamiento. Se recomienda iniciar el procedimiento de finalización. —Ahora sí le llegó el tono robótico de WIRIN, que en cierta manera resultó relajante.
—Solicitud para aterrizar. —Habló, controlando las palancas.
—Solicitud recibida y aceptada. Plaza de aterrizaje diez en el hangar uno libre y en línea para ayudar y regular el descenso.
Sin más, 26P descendió con suavidad, tardando alrededor de treinta minutos en finalizar el proceso con calma y seguridad, aunque aquello le costara la primera de las reservas de energía de repuesto. Observar las planicies de Burwarden, los bosques en la lejanía y, sobre todo, cómo se aproximaba a la base era refrescante para su mente cansada.
No aminoró su concentración, y al fin logró descender poco más de la altura del suelo, decelerando con lentitud durante cientos de kilómetros y desbloqueando las ruedas del caza. Finalizando la aceleración, el AZ0R se posó en la pista, que presentaba agarraderas eléctricas para evitar altas velocidades, y se movió por tierra automáticamente, producto de la energía conservada, llegando a la posición diez, y deteniéndose allí gracias a la ayuda de varios robots, que además revisaron el avión en busca de problemas mientras medían sus estadísticas físicas.
La cabina se abrió y el piloto saltó, aún algo mareado, dirigiéndose a la base, donde se encontraban también otros pilotos y unos técnicos clase C que revisaban cualquier posible complicación. Una figura conocida se encontraba allí, con una tableta de gran pantalla en la mano, posiblemente habiendo visto todo su entrenamiento.
—Excelente vuelo, ¿eh, piloto? —Comentó 26T, con cierta jovialidad, para señalar después con la cabeza al AZ0R. —Esos cacharros son sorprendentes. Si me dejaran, desmontaría uno. No tiene sentido cómo pueden cargar con ese peso y, aun así, volar a tal altitud y con tal velocidad.
—Controlar a ese pájaro es un gusto que no dejaré de agradecerle a Invertan. —Repuso 26P, frunciéndose los guantes. —¿No estás en el entrenamiento con el resto?
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EL PROTOCOLO INVERTAN
FantasyUn mundo desolado se extiende hasta donde alcanza la vista, con ruinas donde antiguamente había ciudades, viviendas vacías y una eterna sensación de tensión. El planeta ha sido destruido por una causa desconocida, y ahora las pocas personas que qued...
