Final del PREFACIO

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Caleb encendió la luz del salón, resoplando. Se tumbó en el sofá viejo, cansado del trabajo del huerto, y demasiado agotado por el constante miedo de que alguno de esos modulados se colara en el piso. Sin quererlo, su vista se le fue rápidamente al marco de cartón donde las fotos físicas reposaban. Ahogó un único sollozo, quitándose una lágrima del ojo. No podía evitarlo, siempre lloraba al verlas...

La foto de trabajo de su padre, con su aspecto severo bien perceptible; la de su madre, sonriente, con sus bonitas gafas; la foto de grupo de toda la clase, con Fran, Alek y Lucav... y el recorte de esa misma foto, pero separando a Megan, para verla claramente, serena. "Es lo único que tengo. Ojalá pudiera recuperar las imágenes del móvil." Volvió a sollozar. No era común hacerlo dos veces. Cogió un pañuelo de tela y se sonó los mocos.

Relajado, no pudo evitar que la mente le volara a aquel fatídico día, encerrado en el subterráneo del Barry's, atrapado y solo, hasta poder encontrar una salida y quedar horrorizado por el estado de ruinas de aquella zona de Slindex. Pero aquel infierno no había acabado allí, qué va... "Invertan. Maldita seas por siempre." Se mordió el labio con tanta fuerza que comenzó a sangrar.

Había perdido a muchos ya. Mátheu, la pareja Waishin, Rob... Con el paso del tiempo, había quedado como el único superviviente de aquella parte de Slindex. Y cada vez parecía más claro: aquel lugar, además, sería su tumba.

Respiró tranquilo. "No cualquier hombre llegaría a los 53 años en estas situaciones" Sonrió para sí mismo, demasiado cansado como para seguir pensando. Se quedó dormido allí, en el salón, quizás con agradables recuerdos del pasado... o quizás con meras repeticiones de aquella misma pesadilla.

EL PROTOCOLO INVERTANHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora