La figura de larga capa anduvo por los pasillos subterráneos y medio oscuros de la vieja escuadra. Su mirada rojiza analizó los contenedores destrozados, las salas de metal oxidado y la ocasional lucecilla encendida en el techo, mientras continuaba su camino. Aquel lugar era asfixiante y tenebroso, marcado por el paso del tiempo, con mesas de hierro volcadas, almacenes acorazados llenos de charcos, antiguos depósitos de armas cubiertos por telarañas y salas enteras con su maquinaria echando humos, aún funcionando pese a los años. Ante toda aquella información, Hilyard no parecía alterada ni lo más mínimo, con su máscara metálica cubriéndole el rostro excepto sus ojos con la forma de mandíbula.
Descendió por unas escalinatas rechinantes, con agilidad, activando su sistema propulsor al encontrar un gran vacío en mitad de la escalera, y bajando con suavidad, hasta tocar la tierra húmeda del fondo. Analizó la amplia extensión en la que ahora se encontraba, encaramándose a una baranda sobre el depósito de material espacial allí almacenado, deteriorado y con un reguero de agua sucia corriendo por entre los compartimentos. El fondo de la sala se veía cubierto por la sombra, pero, a juzgar por varias lucecillas, daba paso a otras zonas.
—Negativo por ahora, señorita. La información geográfica aún sigue estancada en el 1%.—Resonó una voz artificial en la cabeza de la joven.
—Voy a seguir bajando, KN. —Repuso ella, con tono metálico y sus ojos rojos reluciendo. —¿Has detectado la terminal eléctrica desde arriba?
—Negativo. No hay terminal, ni radar, ni dispositivo. Ha de ser una instalación por amplificación desde el subterráneo. Aunque continuaré con mi tarea de rastrear. —Dijo la IA. —Por favor, señorita, tened mucho cuidado. Sabe de sobra que no debería haber iniciado la misión y que el...
—Sí, suficiente... —Un matiz triste se vio en su mirada carmesí, antes de saltar al nivel inferior y descender con cuidado con el planeador.
Pisó el suelo con los escarpes, desactivando la propulsión, y se movió por entre los compartimentos con velocidad, como una criatura en la oscuridad. Saltó ágilmente varios depósitos derruidos, para después cruzar una colina de material, internándose en el pasillo amplio del fondo, matizado por lucecillas, que daba a otra sala con depósitos y subestaciones eléctricas totalmente fundidas.
Hilyard anduvo rápido, con la capa ondeando, clavando los ojos rojos inteligentemente en la red y aproximándose, esquivando destrozos varios y fragmentos de paredes hechos estragos. La electricidad seguía un cableado pesado que en aquella zona estaba totalmente desgastado, por lo que no alimentaba nada, pero subía hacia arriba y viraba a otro nivel, así que la enmascarada se movió en aquella dirección, saltando para alcanzar una plataforma y analizando el circuito.
Otro conducto más se abría a varios metros por encima, quizás de ventilación o algo parecido, y se internaba en la estructura igual que el cableado, de modo que ella decidió seguirlo, y empleó la propulsión para alcanzar la estrechez, abriendo la trampilla e internándose en el pasadizo a gatas, como un animal, guiándose por su visión sobrenatural. La oscuridad del conducto sería agobiante y claustrofóbica para cualquier persona normal, y el metal estaba agrietado, sucio y empolvado, pero aquello no pareció ser problema para la viajera.
Tras unos minutos agachada, logró llegar al final del estrecho túnel, que daba a un vacío algo considerable, aunque ella, sin miedo, se arrojó y activó los propulsores para sobrevolar el obstáculo, revisando la colocación del cableado, roto y chispeante en algunas partes, y disponiéndose a seguirlo, alcanzando una estancia amplia y larga, con sonidos de maquinaria constante y la electricidad funcionando.
Se encaramó a una barandilla, desactivando el impulso, con los cabellos del rojo pálido ondeando, salvajes, para después saltar a un compartimento, pisando el suelo de piedra, y examinando las grandes células de energía que se trabajaban y almacenaban allí automáticamente por un proceso mecánico.
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EL PROTOCOLO INVERTAN
FantasyUn mundo desolado se extiende hasta donde alcanza la vista, con ruinas donde antiguamente había ciudades, viviendas vacías y una eterna sensación de tensión. El planeta ha sido destruido por una causa desconocida, y ahora las pocas personas que qued...
