Después de tanto tiempo.

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Ethan:

       Cuatro semanas. Es el tiempo que hace desde mi cumpleaños. Desde el secuestro. Desde que recibí la mejor noticia de mi vida y también es el tiempo en que yo y Cassandrea llevamos viviendo juntos.

      Los bebés crecen a la mar de bien. Para Cass hasta ahora ha sido fácil. Pero para mí por otro lado, ya se lo que sufren las mujeres embarazadas al hablar de los síntomas. Los vómitos, mareos y el sueño me han afectado más a mí que a Cass.

      De hecho ahora mismo estoy con mi cabeza metida en el inodoro devolviendo el desayuno.

       - ¿Ya te sientes mejor?.- me pregunta Cassandrea mientras devora un bote de Nutella. Sus antojos son tan ricos. A base de chocolate prácticamente.

       Ella se ha quedado con lo bueno de los síntomas. No ve la regla, que según tengo entendido es algo súper malo de pasar para las mujeres cada mes. Tiene antojos y nada de asco ni mareos. Se la pasa todo el día durmiendo y por último pero no menos importante, de hecho es el que más disfruto, su lívido está por los cielos, a veces hasta me cuesta seguirle el ritmo.

       - Ya creo que se me pasó.- digo levantándome y lavandome la cara y la boca.- Esto es tan injusto, tu deberías de ser la de los síntomas.

      - Yo lo creo hasta gracioso. Es bonito verte así.

      - Eres mala.- le digo entre cerrando los ojos.

      - Por lo menos tu vas a seguir teniendo ese cuerpo de Adonis en unos meses, mientras que yo voy a parecer una ballena.

      - Serías la ballena más linda del mundo. Me vas a gustar incluso más. Porque sabré que estás así porque dentro de tí crecen las personitas más importantes en mi vida. Que yo las puse ahí. De hecho ya me lo imagino y no puedo esperar a ese momento.

     - Ya cállate, no deberías ser tan malditamente perfecto. Ya no hace falta que me conquistes, ya lograste atraparme con un anillo y dos bebés en mi vientre.- me dice riendo.

      - No puedo callarme, prometí ser el mejor esposo y que tipo de esposo sería si no puedo decirte cómo me siento hacia tí.

       - ¿Que paso con el hombre cerrado y difícil de descifrar que conocí?

      - Me desarmaste amor. - le digo y la beso saboreando la Nutella en sus labios y lengua.

       El beso se intensifica y la subo en la encimera del baño. Las ganas de hacer el amor cada vez son mayores. Empiezo a regar besos por su cara, cuello y bajo hasta sus senos, la tela de su juego de dormir es tan fina que parece que estuviera desnuda. 

     - Ethan te llaman.- me dice pero yo estoy embelesado jugando con sus pezones, que últimamente se han vuelto más grande.

     -¿Eh?, déjalo que suene. - le digo y sigo en lo mío. Este es mi antojo.

     -Ethan!!!, Contesta el maldito teléfono. No me deja concentrarme.

     - Ya voy , ya voy.- le digo. Cojo el celular, el número es desconocido.-Diga.

     -¿Habla el señor Ethan González?

     - Si el mismo.

     - Le hablamos desde el Hospital. Para informarle que su esposa acaba de despertar.

      - ¿Jennis?

      -Sí la misma, sabemos que usted tiene una representante legal aquí. Pero aún así usted es el contacto de emergencia. Esperamos que pueda venir.

Hacerte Sentir. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora