Capitulo 1

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Estaba terminando de colocar la montura a mi caballo favorito, un Pura Raza Española de pelaje negro azabache. Ajusté con cuidado las correas y broches, asegurándome de que todo quedara firme. Tomé la rienda y guié al animal fuera de la caballeriza, caminando orgulloso junto a mi precioso pura sangre.

-Creo que hay un problema con el cargamento... -escuché que uno de mis hombres susurraba a otro.

Los ignoré. Ellos ya sabían cuál era el protocolo y podían encargarse sin mí. Me concentré en lo mío, monté al caballo y apenas iniciaba el galope cuando una voz familiar retumbó detrás de mí, acompañada por el inconfundible sonido de cascos golpeando la tierra.

-¡Changbin, Changbin, Changbin! -lo ignoré, sabía que odiaba que me interrumpieran cuando salía a montar-. ¡Deja de hacerte pendejo y hazme caso!

Con fastidio, tiré de las riendas hacia la derecha y giré el caballo para encarar al imprudente. Jeongin venía montado, con la misma ropa de laboratorio de siempre, aunque esta vez sin su equipo de higiene.

-Necesito tu ayuda. Tus hombres no dejan en paz al omega, ¡ni siquiera me hacen caso! -se quejó, cruzándose de brazos y dejando que sus feromonas impregnaran el aire con molestia y angustia.

-¿De qué omega hablas? -pregunté, arqueando una ceja.

-¿Dah? ¿No te lo dijeron? En el cargamento venía un omega. El muy salvaje golpeó a dos guardias y se encerró dentro de un contenedor. No ha parado de gritar tonterías.

-Ah... -fue lo único que respondí antes de clavar los talones en los costados de mi caballo. Este salió disparado hacia el bosque. Necesitaba ver qué demonios estaba pasando.

Tras algunos minutos, llegué a las enormes puertas metálicas que custodiaban la fábrica. Me desmonté, agachándome para recoger una piedra pequeña, pero antes de poder lanzarla las puertas se abrieron. Guardé la piedra en el bolsillo y avancé.

-Gracias~ -canturreé a quien me había abierto.

Uno de mis hombres apareció, impecable como siempre con su tejana de fieltro blanca. Aún me preguntaba cómo lograba mantenerla tan limpia.

-Hola, compa. ¿Podrías explicarme qué pasó? -traté de sonar tranquilo; mantener la calma era esencial si algo se había salido de control.

-Había un omega en el contenedor -empezó el chico-. Uno de los trabajadores gritó que había un peluche enorme tirado, pero resultó que "el peluche" abrió los ojos, se levantó y le mordió la mano. Otro intentó ayudar, pero el loco de la cobija lo recibió con una patada voladora y tumbó a los dos.

-¿El "loco de la cobija"? ¿Y por qué Jeongin me habló de un omega? -lo interrumpí.

-Pues porque ese "wey" es un omega, y dice que si no lo dejan en paz va a destrozar toda la mercancía.

-Agh, me lleva la chingada. Gracias, cuida a Maximus y... date un baño de agua fría, hueles como si te hubieras revolcado en comida de cerdos.

Le entregué las riendas del caballo y corrí hasta el área de la entrega. Mientras más me acercaba, más fuerte era el bullicio. Al entrar, todos voltearon a verme: algunos me saludaron, otros bajaron la cabeza o siguieron con sus tareas.

-¿¡Dónde está y por qué nadie me avisó!? -tronó mi voz.

-Sigue adentro -respondió Jeongin, ya dentro del almacén-. Aunque ahora está callado.

-Saquenlo a la fuerza -ordené.

-¡No, no quiero salir! -la voz grave retumbó desde el contenedor.

"Esa voz... me resulta familiar. No sé de dónde, pero... acércate", gruñó mi lobo interior.

Un nuevo olor inundó mis sentidos: vainilla, canela y un matiz desconocido que me recordó a la cocina. Mi cuerpo se estremeció.

-¡Sales ahora o entro yo! -grité acercándome-. ¿Crees que me importa si sales vivo o no?

"A ti no, pero a mí sí... y mucho", murmuró mi lobo.

El omega respondió en tono juguetón:
-Oh, qué cajas tan valiosas... ¡Mira! ¿Qué es este polvito blanco que sale de ellas?

¿Se estaba burlando de mí?

-Ya sal y te dejaré volver a casa vivo.

-Solo si me juras que no me harás nada.

-Define "nada" -repliqué con sorna, sonriendo aunque sabía que no podía verme.

-¡Promételo! -gritó, esta vez más suplicante.

-Sí, sí, lo que digas. Solo sal de una vez. -Contesté con desinterés.

Tras unos segundos, escuché el seguro interno ceder. Me acerqué y las feromonas del omega me golpearon como un muro: inquietas, agitadas, mezcladas con ese aroma que perturbaba a mi lobo y me hacía sentir mareado.

-Está bien, niño, voy a abrir.

Tiré del seguro. Apenas abrí, una caja blanca salió disparada hacia mi rostro. Intenté esquivarla, pero me alcanzó en la ceja. Un disparo de una G18 retumbó. El omega salió corriendo del contenedor con una pijama de dinosaurio, esquivando a mis hombres con movimientos rápidos. Jeongin, mientras tanto, reía divertido desde la entrada.

No pasaron ni cuatro minutos antes de que lo tuvieran reducido, atado de pies y manos sobre una silla. Uno de mis hombres lo sujetaba con fuerza de la cabeza, obligándolo a mirar al suelo.

"Diles que lo suelten, le duele... ¿no ves que es tan chiquito?", gimió mi lobo.

-¡Mentiroso, traicionero, me caes mal! -gritó el chico de pijama.

Ignoré la punzada de incomodidad que me causaron sus palabras. Le aparté la mano de encima con brusquedad al soldado que lo sujetaba. Aún no lo conocía, y ya me molestaba que otros lo tocaran.

Me incliné hasta tener el rostro a centímetros del suyo. No parecía peligroso. Su cabello platinado, natural, resaltaba bajo la luz. Cuando toqué su barbilla, una extraña corriente recorrió mi cuerpo de pies a cabeza.

El omega levantó la vista. Sus ojos azul cielo me confirmaron que su lobo había tomado el control.

-A... alfa... -jadeó.

Antes de procesarlo, se abalanzó sobre mí, cayendo sobre mi pecho pese a estar atado. El sonido de armas listas para disparar resonó a mi alrededor.

-¡Esperen! -ordené con firmeza.

Intenté devolverlo a la silla, y me di cuenta de que no había saltado por voluntad propia: se había desmayado.

-Bajen las armas.

Saqué mi navaja suiza y corté las ataduras de sus piernas, dejando sus manos amarradas por ahora. No le harían daño.

-Preparen una de las trocas. Cuando salga de aquí, la quiero lista en la entrada principal -ordené, mientras pensaba cómo cargaría al chico inconsciente.

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📌 Notas:
¹ Tejana: sombrero de ala ancha típico del atuendo vaquero.
² Troca: camioneta.

Después de mil años quise corregir todo 😩☝️

PIÉNSALO (Changbin x Felix)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora