Tener una vida de lujos, despertar con un baño tibio preparado, flores en el tocador y una notita cursi de tu pareja. Desayunar juntos y que todo el día sea sorpresa y ternura. Así debería haber sido mi mañana… pero no.
Me desperté porque alguien me sacudía el hombro como si intentara arrancar una planta de raíz.
— ya khochu spat’ (quiero dormir) —gruñí, apretando los ojos.
— ¡No me hables en ese tonito que no entiendo! —chilló el salvaje que me zarandeaba.
— tishina (silencio) —murmuré de nuevo, sabiendo que no me iba a entender.
— ¡Tú rabo! —me respondió indignado—. Le voy a decir a Changbin que me estás peleando.
“¿Qué le va a decir a mi agropecuario qué?” escuché gritar a mi lobo, indignado.
Abrí los ojos de golpe. La luz me quemó la vista y casi me arrepiento.
— ¿Por qué hay tanta luz? —me quejé, tapándome la cara.
— Ya no seas llorón, quiero desayunar. —Jeongin ignoró mis súplicas y, para rematar, arrancó las sábanas de mi cuerpo.
Me levanté tambaleante y corrí hacia la primera puerta que encontré. Era el baño. Me encerré como fugitivo.
— ¡Apúrate, que Bincente dijo que hoy vamos a ir de ruta! —me gritó Jeongin desde afuera.
No tenía idea de qué rayos era “una ruta”, pero él hablaba como si fuera Disneyland.
Me vi en el espejo. Casi me desmayo. Tenía el cabello lleno de brillantina, peinado de manera ridícula, y la cara con maquillaje corrido. Recordé la pijamada improvisada con Jeongin la noche anterior. Gran idea en ese momento, pésima al día siguiente.
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Definitivamente, no sabía qué era una “ruta”. Solo entendía que Jeongin estaba feliz y yo estaba fastidiado. Me puso un traje ajustado, como de motociclista. Me veía divino, claro, pero ¿por qué tenía que ser tan apretado? Sentía que traía mil capas debajo.
“Soy un salvaje, quiero libertad”, gritó mi lobo con voz aguda.
Yo reí internamente. Salvaje para comer, sí. Para ensuciarse, nunca.
Me admiré en el espejo. Impecable.
— Cuidado, sol, que hoy I shine more than you —le dije a mi reflejo con dramatismo.
— ¡Metele turbo, mami, que entre más rápido lleguemos más rápido terminamos! —me gritó Jeongin desde afuera.
Al abrir la puerta, me arrastró del brazo como si fuera su secuaz. Murmuraba cosas que no entendía, probablemente maldiciones.
Sabrá Dios a dónde me llevaba, pero después de un buen rato de caminar, llegamos al garaje. Primero vi autos, meh. Luego, motos, meh. Pero al cruzar la otra entrada, ahí estaba: un RZR Pro R Ultimate azul con negro. Brillaba como el amor de mi vida.
Solté la mano de Jeongin y corrí hacia él. Abrí la puerta, me subí y abracé el volante.
— ¿De quién es? Lo quiero. ¡MEJOR AÚN! —grité feliz—. Dile a mi papá que te lo pague.
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PIÉNSALO (Changbin x Felix)
WerewolfFelix es un omega ruso que por error termina en un contenedor con dirección a un rancho de México de un alfa buchon.
