Capitulo 15

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Narra Changbin

Amaneció con olor a tierra mojada y rumor de chismes. En el rancho, las noticias no corren: galopan. Y hoy galopaban que daba gusto.

-Que Sergei vino de noche.
-Que preguntó directo por "el cachorro blanco".
-Que el patrón Bin lo bateó en la puerta.
-Que los rusos no se quedan con la espina.

Yo escuchaba desde la ventana, brazos cruzados, viendo cómo el sol rayaba el laberinto de setos. El aire olía a mezquite, a pólvora guardada y a café recién colado. A mis espaldas, enredado en la cobija de tigre y mi camisa, dormía Felix con la boca entreabierta, todo platinado, todo mío. Parecía una cosa frágil, pero ya había demostrado tener colmillos.

Toc-toc. Tres golpes secos. Hyunjin.

-Entra -dije sin voltear.

Asomó la cabeza, serio.

-Bin, detectamos movimiento a diez kilómetros. Tres pickups y una van. Sin placas.

-¿Rusos?

-Si no lo son, actúan igualito.

Me pasé la mano por la nuca y chasqué la lengua.

-Nivel dos. No disparen primero. Nadie cruza al patio central. ¿Dónde está Jeongin?

-Con el equipo verde. Dice que "hoy sí quiere jugar al paintball".

Solté una risa que no me salió. Mi hermano es experto para convertir una guerra en carnaval... y aún así sacarnos vivos.

-Dile que no se pase de lanza. Y que nadie se le acerque a Felix. Nadie.

-Copy -asintió y se fue.

Me di la vuelta. Felix se movió, hizo un puchero, se abrazó más al tigre. Mi lobo, sin avisar, se me posó en el pecho como una losa.

"Nuestro."

"Sí, nuestro", respondí, y le acomodé la cobija sin razones.

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La mañana quiso ser normal. Desayunamos en el cuarto -chilaquiles, frijolitos, tortillas a mano-. Felix comió con esa alegría que hace que el mundo parezca menos peligroso. Luego vino la parte fea: el rumor.

-Binnie -dijo con la boca de trompita-, hoy nadie me dijo "embrazado"... ¿ves? Ya pasó la moda.

Como respuesta, afuera tronó el radio del puesto norte:

-Águila a Nido: visual en carretera vieja. Vehículos negros, sin marcas.

Felix me miró. Yo ya estaba de pie.

-Quédate aquí.

-Quiero ir al jardín -replicó, abrazando la cobija-. Solo un ratito.

Me detuve. El instinto me dijo "no". Su carita me dijo "sí".

-Al jardín chico -cedí-. Con Jeongin pegado a ti. Prométeme.

-Prometo. -levantó la mano, solemne.

Le di un beso en la frente y salí con el pecho encendido. Mi lobo pateaba las paredes: quería morder primero.

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El portón principal pareció más alto que nunca cuando llegué. Ya estaban papá, con su puro apagado y los ojos filosos; Hyunjin, con binoculares; y dos líneas de seguridad: alfas adelante, betas atrás. Jeongin llegó tarde, con casco táctico y sonrisa de diablo.

-¿Dónde está? -le solté.

-En el jardín chico, viendo los peces. Lo tiene el equipo verde. Relax.

PIÉNSALO (Changbin x Felix)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora