El sol todavía estaba bajito cuando me arrastraron fuera de la cama. Yo quería seguir envuelto en la cobija y en la camiseta de Bin, pero JeongIn me jaló de la muñeca con esa energía irritante que tiene desde que abre los ojos.
-¡Ándale, Fefi, hoy sí nos vamos de ruta! -gritó como si fuera el noticiero.
Yo apenas podía sostener los ojos abiertos, pero en cuanto vi por la ventana los RZR estacionados en el patio, la emoción me ganó.
-Omg... ¡están preciosos! -dije corriendo con mis pantuflas hasta el rzr azul, el amor de mi vida.
Había dos, uno azul con negro-que claramente es mío aunque nadie lo quiera admitir- y otro rojo con detalles grises. El azul brillaba como un tesoro bajo el sol. Mis manos picaban por querer usarlo.
"Es mío", pensé.
"Nuestro", corrigió mi lobo, moviendo la cola en mi cabeza.
Para cuando terminé de vestirme, ya estaban todos en el patio. JeongIn tenía un casco brillante que parecía sacado de una caricatura de robot. Hyunjin estaba revisando herramientas con la seriedad de alguien que va a la guerra, aunque solo íbamos de paseo. Y Bin... bueno, Bin estaba de pie junto al RZR azul, con los brazos cruzados, viéndome como si fuera su trofeo de exposición.
Me sonrojé.
-Te ves como una caricatura -dije señalándole el chaleco táctico que se había puesto.
-Y tú como un peluche -contestó, y antes de que yo pudiera quejarme me estampó un casco en la cabeza-. Póntelo bien, cachorrito.
Me crucé de brazos fingiendo enojo, pero por dentro quería dar brinquitos.
JeongIn sacó su celular y empezó a tomarse selfies. Hyunjin lo empujó, murmurando que no había tiempo para tonterías, pero luego, cuando creyó que nadie lo veía, le acomodó el casco con cuidado. Yo no dije nada, pero mi lobo chilló:
"¡Se gustan, se gustan!"
Yo me reí solo, como loco, y JeongIn me volteó a ver.
-¿De qué te ríes, Fefi?
-Nada, nada -mentí, aunque casi quería gritarles que ya se declararan de una vez.
Nos hicimos una foto todos juntos antes de arrancar. Yo en brazos de Bin, haciendo puchero; JeongIn haciendo la señal de victoria; Hyunjin con cara de "¿qué hago con esta gente?".
Subí al asiento del copiloto en el RZR azul, y Bin se acomodó al volante. El motor rugió y todo mi cuerpo vibró. Se sintió como si estuviéramos montando un dragón metálico.
-Hold tight [sujétate fuerte] -me dijo en inglés, sonriendo con esos colmillos que me derriten.
El aire golpeó mi cara cuando salimos del rancho. La tierra voló bajo las llantas, los arbustos se convirtieron en manchas verdes a los lados. JeongIn y Hyunjin iban delante en el rojo, gritando y riendo como si fueran niños en feria.
-¡Más rápido, Bin! -chillé, levantando los brazos.
-Si me abrazas fuerte, tal vez.
Me incliné contra él, sujetándome de su brazo, y sentí cómo se tensaba bajo mis dedos. Mi omega ronroneó satisfecho.
El camino se volvió terracería pura. Había charcos que salpicaban como si nos estuvieran bendiciendo con lodo. JeongIn gritaba que su casco era nuevo, Hyunjin lo regañaba por no agarrarse bien, y yo solo reía hasta que me dolió la panza.
Paramos un momento en un claro para descansar. JeongIn se bajó corriendo y se puso a posar en una piedra como si fuera modelo de catálogo. Hyunjin lo miraba de lejos, disimulando, pero cada vez que JeongIn casi se resbalaba, él daba un paso adelante, listo para atraparlo.
Me acerqué a Bin, que estaba revisando las llantas de nuestro RZR.
-¿Estás bien? -le pregunté.
-Sí, ¿por qué?
-Tienes la frente brillosa.
Me miró con cara de "no me digas esas cosas" y yo me reí, pero noté que estaba un poco más callado de lo normal. Como si algo lo incomodara.
"Nuestro alfa huele raro", me dijo mi lobo, ladeando la cabeza.
Yo olfateé con disimulo. Café, chocolate, tequila... y algo más. Algo más fuerte, más pesado.
Bin me sorprendió al mirarme directo a los ojos.
-Si pasa algo raro... -dijo despacio- no te alejes de mí.
-Siempre estoy contigo -respondí sin pensarlo, y mi voz sonó más seria de lo que esperaba.
Él parpadeó, sorprendido, y luego me despeinó con la mano como si yo fuera un cachorro.
-Ya vámonos -dijo.
Regresamos a los RZR, el sol alto sobre nuestras cabezas y el camino todavía largo frente a nosotros. La emoción seguía latiendo, como tambor en mi pecho. No sabía qué nos esperaba, pero por ahora, el aire libre, el ruido de los motores y la risa de todos eran suficientes para hacerme sentir que este día sería inolvidable.
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Por fin se le hizo a Felix salir de ruta en su carrito azul 🤪☝️
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PIÉNSALO (Changbin x Felix)
LobisomemFelix es un omega ruso que por error termina en un contenedor con dirección a un rancho de México de un alfa buchon.
