Crisis de adolescente

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La luz del sol que entra por la ventana le ciega, odia que esa estrella gigante que ilumina los días de los seres humanos le despierte, prefiere mil veces el despertador. Intenta removerse, pero está fuertemente apretado por algo que no sabe qué es, abre sus ojos con pereza y se encuentra un pecho delante de sus orbes felinos, es suave y terso, de un bonito color acaramelado.

No entiende qué pasa exactamente, ni dónde está, su cerebro no funciona todavía y levanta un poco los ojos, descubriendo la cara de Taehyung, que duerme plácidamente y todos los hilos conectan.

Telepathy, mamada, ducha, té de mandarinas.

Abre los ojos en demasía al descubrir que está fuertemente agarrado por los fornidos brazos del menor, ambos en la cama, después de dormir como cabrones al acabar el té. Se quedó allí por ser demasiado tarde para irse y ambos durmieron en la cama del menor, sin hacer nada más.

Intenta zafarse, pero el agarre es demasiado fuerte, el cuerpo contrario destila demasiado calor, está agobiado.

— Para, Yoongi — murmura Taehyung — quiero seguir durmiendo.

— Suéltame — implora, intentando no desviar los ojos a la estupenda erección del

menor — Me tengo que ir a casa.

— No, yo necesito dormir abrazado a algo — Taehyung le aprieta aún más — luego te vas, eres pequeñito y cabes estupendo en mis brazos.

Eso crispa los nervios del mayor, que empuja con toda su fuerza y logra zafarse de él, huyendo rápidamente al filo de la cama, lejos de esos pulpos que tiene por brazos.

Taehyung abre un ojo, viéndole divertido.

— ¿Estabas despierto? — pregunta, incrédulo — ¿Desde cuándo?

— Desde hace unos quince minutos — le dice tallándose el ojo cerrado — pero como ya he dicho, cabes tan bien en mis brazos.

La sangre se le sube a la cara, debatido entre la rabia y la vergüenza por el comentario recibido, odia que le digan que es pequeñito. Gruñe porque la rabia domina su cuerpo y se despeina, irritado.

Taehyung se deja caer boca arriba en la cama, abriendo los brazos y sonriendo contento, cada reacción del mayor es tan divertida.

Observa de reojo como los ojos de Yoongi se dirigen a la erección que tiene marcada en los calzoncillos, riéndose internamente por ver cómo se relame mirándola, ese hyung es más atrevido de lo que parece.

— ¿Quieres desayunar? — le pregunta — tengo lo que quieras para darte.

— No te voy a comer la polla, Taehyung — le gruñe, poniéndose de pie.

— Nadie ha hablado de eso, iba a ofrecerte tostadas — se carcajea divertido cuando los colores acuden nuevamente a la cara del mayor — quizá también café.

— Te odio — le dice cogiendo su ropa para ponérsela.

— Y también te pongo — le guiña un ojo — cierra la puerta cuando te vayas.

Yoongi se cambia a la velocidad de la luz, comprobando que lo tiene todo y deja una última mirada en Taehyung, que le lanza un besito al aire, y se marcha, irritadísimo por cómo ha empezado su fin de semana.

Taehyung se ríe al escuchar el portazo, volviéndose a recostarse para dormir, abrazando esta vez a su almohada, aunque no es tan calentita como Yoongi.

— Tengo que reconocer, que, aunque sea un gilipollas, es bastante divertido — murmura en la soledad de su casa — Qué sorpresas las de esta vida, Suga hyung.

Ha tenido todo el fin se semana para pensar detenidamente en los últimos eventos ocurridos, y ha llegado a la conclusión de que mantener la distancia de las manos de Taehyung es la mejor manera de acabar con el jueguecito extraño que se trae este ...

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Ha tenido todo el fin se semana para pensar detenidamente en los últimos eventos ocurridos, y ha llegado a la conclusión de que mantener la distancia de las manos de Taehyung es la mejor manera de acabar con el jueguecito extraño que se trae este entre manos.

O acabaré follando con un hombre; piensa para sí mismo.

Ni, aunque le desmiembren lo aceptará, pero la noche del sábado tuvo un sueño húmedo con el menor provocativo por el que se ha dejado hacer cosas sucias, dónde Taehyung lo follaba deliciosamente, rápido y salvaje, lo ha gozado tanto en el sueño, que se ha despertado corrido.

Se despeina en su estudio, rabiando por no sacarle ni un puto segundo de su cabeza, cuando él siempre está en todo menos en hacerle caso.

— Dios Min Yoongi, no quieres que te haga caso — se dice en voz alta.

— ¿Quién no quieres que te haga caso, Suga hyung? — pregunta una voz burlona por detrás.

El mayor abre los ojos, pero hace cómo que no lo ha escuchado, ese es el problema de decirle la contraseña de su estudio a Taehyung por si alguna vez se quedaba dormido, que entra y sale cuando le sale de los cojones sin llamar.

Siente como unos brazos pasan por delante de su pecho y el mentón del menor se apontoca en su cabeza.

— Suga hyung ~ — dice, divertido — vengo en son de paz para que trabajemos en la canción de Namjoon hyung.

— ¿Y tienes que pegarte a mí? — pregunta, en el interior encantado, por fuera aparenta cabreo — ¿Te han dicho alguna vez que eres un puto pegajoso?

— Y yo que pensaba que ya nos llevábamos mejor — dice alejándose de él — que te den, Suga, ya me mandarás tu parte.

Sin girarse siquiera, escucha como se da un bonito portazo y esconde el rostro entre sus manos, negando con la cabeza. Es un jodido idiota, que jamás piensa antes de hablar, pero tampoco sabe lo que quiere.

— ¿Por qué eres así, Yoongi? — se pregunta nuevamente.

Está frustrado consigo mismo porque no se entiende una puta mierda, por un lado, quiere ser tocado por Taehyung, por otro, no quiere que se le acerque a menos de tres metros. Está pasando por una crisis de adolescente.

— He vuelto a tener 15 años de repente — murmura, formando un puchero — soy patético.

Sigue decidido a que no se le vuelva a acercar, es lo mejor para los dos.

I (dont) like boys ❣ TaeGiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora