Mi nombre es Uriel y tengo 16 años, actualmente curso el segundo año de preparatoria, y soy lo que muchos llaman, alguien introvertido, y a pesar de que no me gusta el término, tengo que aceptar que tienen razón; nunca he sido alguien de muchos amigos, siempre e guardado mis sentimientos, además de que no me gusta el contacto físico, pero no crean que es por el echo de que tengo problemas en casa, solo soy así con personas ajenas a mi familia, y más desde el incidente en la secundaria. En casa siempre me comportó como otra persona, pues me siento cómodo junto a los que amo, pero no es de eso de lo que quiero hablar; si no más bien de mi relación amorosa.
Siempre creí que las relaciones eran demasiado complicadas, por lo que nunca deseé una, y mi forma de ser no ayudaba mucho. Mi frialdad y poco interés nunca me permitió expresarme como quería, y si realmente había o hay alguien por ahí buscandome, seguramente no le tomaría mucha importancia. Hasta ese día.
Todo comenzó el primer día de clases. Al entrar a la preparatoria preferí volverme invisible y no llamar la atención de los demás, no es por nada pero la convivencia nunca ha sido mi fuerte, además de que ya no me importaba conocer gente nueva.
Al entrar al salón preferí irme a una de las bancas del fondo y esperar a que el resto llegará, pues fui el primero, uno a uno mis compañeros fueron llegando, y mientras ellos tomaban asiento yo los observaba con detenimiento, veía su forma de actuar, su lenguaje corporal y al mismo tiempo prestaba atención a su forma de hablar. La verdad es que no hubo nada fuera de lo común hasta que entró un chico algo peculiar, llegó levantando los brazos y gritando " Buen día a todos " traía puesta una playera verde un pantalón de mezclilla azul y unos tenis negros con blanco.
Al verlo note su atractivo y rápidamente lo identifique como el chico popular, además que por mi cabeza pasaban pensamientos como "Seguro se volverá famoso entre las chicas" o "Espero no venga a hablarme". Decidí ignorarlo, después de todo no quería llamar la atención, pero había algo que me llamó la atención de el, no supe que era en su momento, pero era como si conociera su rostro de alguna otra parte.
El chico era demasiado enérgico, parecía alguien que realmente quería llamar la atención. El chico comenzó a asercarse a todos y cada uno de los demás compañeros de clase, al parecer estaba saludándolos, y eso me incómodo, pues yo realmente quería pasar desapercibido. Fue entonces que se me ocurrió fingir cansancio, puse mis manos sobre la mesa y me oculté con ellos como si estuviera dormido. Pero al parecer no funcionó.
Estuve esperando que me ignorara por un minuto, pero luego de ese minuto pude escuchar su voz - Oye ¿Estás ahi? - pregunto muy serva mío. Yo seguí con mi actuación y decidí ignorarlo, pero cuando me tocó para llamar mi atención no pude evitarlo más - No me toques - le dije rápido e instintivamente, y fue hasta ese momento en que me di cuenta que yo mismo había echado a perder mi plan.
Al tenerlo enfrente mi cuerpo se paralizó, fui incapaz de moverme por la impresión, pero al centrar mi mirada en el por alguna razón su rostro se iluminaba, no por un reflejó o algo así, si no más bien como si su misma aura se hiciera visible.
- ¿Cómo te llamas? -e preguntó al momento de verme incorporado en la escena.
Cuando mi cuerpo respondió segundos después solo le respondí de la manera más seca posible - Uriel - tras responderle me volví a ocultar tras mis brazos con la esperanza de que se fuera, lo cual no paso, en lugar de eso soltó una pequeña carcajada y se presentó de vuelta -Un gusto, yo me llamo Christian. Espero nos llevemos bien, a partir de hoy me sentaré frente a ti, espero no te moleste.
Al escuchar esas palabras me empecé a sentir incómodo, voltee a verlo de nuevo y esa aura brillante comenzó a rodearlo de nuevo, yo solo afirme con la cabeza y me oculte nuevamente, el se dio la vuelta y empezó a hablar con otros chicos del salón, yo aproveché, y empecé a mirar a mi alrededor, para encontrar otro lugar al cual irme y evitar contacto con aquel chico, pero para mi desgracia ya todos los lugares estaban ocupados, no logré distinguir lugares vacíos por la cantidad de gente a mi alrededor, lo cual me puso aún más desesperado, y no tuve otra que esconder mi presencia de nuevo.
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AMOR AUTISTA
RomanceUn joven con problemas para demostrar sus sentimientos descubre que es el amor platónico de su amigo de la infancia. El empieza a sentir algo por el igualmente, pero debido a su estado mental, ni siquiera se da cuenta.
