Tras pasar un rato ya desayunado y relajado le mandé un mensaje a Ren. No dije mucho, solo me disculpé por dejarla plantada y le confirmé que tanto Christian como yo nos encontrábamos bien.
Ella agradeció el comunicado y volvió a decir que nos visitaría más tarde.
Y justo después de dejar el teléfono comencé a acomodar unas cosas, volví a subir mi mochila a mi habitación y comencé a apagar todo, parara salir minutos después.
Salí de la casa, y me dirige a la casa de Christian, y claramente no tarde nada en llegar porque es mi vecino, pero el caso es que entre a la propiedad y toque la puerta de enfrente, pero no recibí ninguna respuesta, toque el timbre y tampoco obtuve respuesta, esto se me hacía raro, pero decidí seguir insistiendo, pero seguian sin responder. Fue así que decidí entrar a la casa por la puerta del patio, ya que la principal estaba cerrada. Rodeé la propiedad, y para mí suerte, la puerta trasera estaba abierta.
Al entrar a la casa no obtuve señales de vida, la casa estaba en silencio absoluto, y un gran golpe seco proveniente del piso de arriba me alertó de que había algo que no estaba bien, corrí a las escaleras y subí lo más rápido posible.
Una vez en el piso de arriba grité el nombre de Christian para saber si se encontraba bien, y lo único que escuché fueron unos quejidos de dolor al otro lado de la primera puerta tras subir las escaleras. Esos quejidos me alertaron de algo, así que rápidamente abrí la puerta y grité — ¡Christian estás b...
Y así me encontré con uno de los escenarios más inesperados posible. Tras abrir la puerta encontré a Christian desnudo tirado en el suelo, y la única razón por la que no vi sus genitales fue porque su pierna lo impedía.
La escena fue tan inesperada que los dos nos quedamos viendo el uno al otro, intercambiamos miradas por unos segundos, y luego de esos momentos de incomodidad hice lo que cualquiera haria en esas situacion. Rápidamente cerré la puerta azotándola en el acto y grité — ¡Perdón!
Después de cerrar la puerta me quedé unos segundos enfrente de ella con una expresión de nerviosismo, luego me dirige a las escaleras lentamente y las empecé a bajar tratando de no hacer ruido, pero me salió al revés, pues resultó a la mitad de ellas me resbale y caí dando golpes secos con mi cuerpo en los ocho escalones que me faltaba por bajar, callendo de espalda al suelo al pie de las escaleras.
El cuerpo me dolía, no podía moverme, así que me quedé ahí tratando de no pensar en lo que acababa de ver, hasta que escuché escuché como Christian gritaba mi nombre mientras corría directo a las escaleras — ¡Uriel! ¡¿Estás bien?! — grito Christian mientras bajaba las escaleras, pero un momento después ocurrió algo aún más impredecible, ya que el también se tropezó a la mitad de las escaleras y rodó por ellas como lo hice yo, solo para terminar sobre mi, una vez más cara a cara.
Cuando Chris cayó sobre mi ya tenía ropa interior, específicamente unos boxer rojos (nunca olvidaré ese color rojo vino), pude sentir su abdomen ligeramente marcado sobre mi mano y su respiración tibia sobre mi rostro, tenía el cuerpo ligeramente mojado, pero lo que más me preocupo en el momento fue que su pierna flexionada quedó bajo mi entrepierna.
Ver a Christian sobre mi me provocó una explosión de sentimientos al mismo tiempo, pues literalmente era la segunda vez que estuvimos en esa situación, una parte de mi quería quitarse lo más rápido posible, pero la otra no quería moverse para evitar cualquier malentendido.
Yo tenía las manos justo debajo de el, mientras que sus ojos y los míos estaban cruzando miradas directamente, y ninguno pronunciaba una sola palabra. Christian parecía cansado, tenía el rostro completamente rojo, pero sus ojos mostraban una expresión diferente, y por un momento llegué a creer que a él le agradó esa situación.
Luego de un tiempo de incomodidad, que específicamente fueron quince segundos, lo primero que hice fue empujar a Christian a un lado, pero al momento que quise levantarme note que su pierna se había enredado con la mía, provocando que por un descuido, ahora yo callera sobre el regresando nuevamente a esa embarazosa situación, sin embargo está vez yo caí directamente sobre el, a diferencia de cuando el callo sobre mi, pues el logro apoyarse sobre sus brazos sus brazos.
Mi rostro quedó justamente en el pecho de Christian, mi mano quedó acariciando su pierna, y al parecer por lo fue que por una reacción automática de Chris, sus brazos me abrazaron fuertemente. Pero lo que me puso verdaderamente nervioso, fue el sentir cierto bulto en mi estómago. Y no me gustaría olvidar ese momento, pues admito que dicho bulto comenzó a crecer.
Después de percatarme de eso, no tarde ni un segundo para levantarme de encima de Christian y disculparme con toda la vergüenza del mundo, lo dejé tirado en el suelo — Lo siento, no debí venir — dije antes de salir corriendo por la puerta.
Tras salir de la casa a toda velocidad solo pude escuchar como Christian me gritaba para que me detuviera y lo esperara, pero no lo hice, yo solo corrí a mi casa con la vergüenza y la incomodidad a todo lo que daba.
Al entrar a mi casa lo primero que hice fue dirigirme al baño y lavarme la cara con agua fría tratando de relajar la tensión de mi cuerpo, y por suerte lo logré. Salí del baño y me dirige a mi cuarto, cerré mi puerta con seguro y me recosté en la cama viendo al techo.
La situación recién vivida me había dejado lo que yo consideré un trauma, así que lo único que hice fue esperar a que algo pasará.
Literalmente estuve treinta minutos viendo el techo tratando de olvidar lo ocurrido, pero un sonido de golpes en la ventana llamo mi atención, me pare y me acerque a la ventana con el fin de averiguar el origen de los golpes. Y al abrir la cortina me di cuenta de que era Christian lanzando pequeñas piedras desde la ventana de su cuarto.
Cuando Christian me vio lo primero que hizo fue saludarme — Hola — dijo rápidamente y con tono nervioso, se notaba que había pasado un mal momento, aún tenía el rostro rojo y el cuerpo aún mojado, y por alguna razón seguía sin estar vestido.
— Hola — le respondí también con voz quebradisa.
— Oye... ¿Por qué entraste a casa?... Creí que te había dicho en una hora.
— Lo siento mucho, fue un malentendido... Dijiste que te incomodaba estar solo, así que no comprendí el por que querías esperar más, así que fuí por mi propia cuenta... Lo lamento, y juro que lo compensaré, estar en una situación como esa... Puede ser impactante para cualquiera.
— Eso es muy tierno de tu parte. Y descuida, te perdono, además, estar en ese situación no me desagradó mucho.
— ¿Qué?
— Nada... Y si aún gustas, puedes venir de nuevo, y está vez te recibiré con toda la ropa.
— Comprendo, gracias, pero creo que por ahora será mejor no vernos a la cara, para ti es fácil olvidar, pero yo digo sin poder olvidar cierta cosa.
— Está bien, lo entiendo.
Luego de que me dijera eso nos desviamos del tema y comenzamos a hablar de otras cosas, empezamos platicando sobre la escuela y como creíamos que serían nuestras calificaciones, luego pasamos a hablar sobre nuestros círculos sociales y como nos llevamos con ellos, luego platicamos sobre comida, sobre vestimenta y terminamos la plática hablando de nuestras vidas amorosas, ahí fue cuando me enteré que Christian ya tenía experiencia amorosa.
Al parecer Christian era tan popular entre las chicas que en la secundaria contaba con su propio club de fanáticas. Eso a mi me hubiera resultado molesto, pedo lo que me intrigaba era que por más que lo intenté, nuca logré sacarle más información sobre sus ex parejas, además de que cuando hablaba de una en particular, su mirada se volvía fría y distante. Y de una forma que podría considerarse egoísta, me interesé en la vida amorosa de Chris como lo hice con la de Renata. Todo con fines de investigación propia.
Terminando de hablar cada quien serró su ventana y con ellas las cortinas, yo mantuve en mi mente la idea de las antiguas relaciones de Christian. Pero aún con eso, no se me permitió olvidar aquel bulto debajo de su ropa interior.
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AMOR AUTISTA
RomanceUn joven con problemas para demostrar sus sentimientos descubre que es el amor platónico de su amigo de la infancia. El empieza a sentir algo por el igualmente, pero debido a su estado mental, ni siquiera se da cuenta.
