C01

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"El único conocimiento absoluto que puede alcanzar el hombre, es que la vida no tiene sentido."

Seoul, Corea del Sur
30 de diciembre.


— ¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, para mí,
para mí!— Taehyung estaba cantándose con un pequeño pastel en sus manos— Felices veintitrés, querido Taehyung— se felicitó a sí mismo, y luego sopló las velitas. Se detuvo un momento—. Veintitrés a cero, ¿cómo la ves?— exclamó golpeando la mesa. Él... ¿intentaba burlarse de la vida?— Sigo llevando la delantera.

Miró detenidamente el pastel que tenía en la palma de su mano y pensó en lo patéticamente patetico que se veía en este momento. Lanzó el pequeño postre al suelo— ¿Qué tan horrible debe ser tu vida como para tener que cantarte a ti mismo en tu cumpleaños? —se preguntó. Suspiró y tomó la botella que le quedaba más cerca y empezó a beber.

Taehyung se encontraba en una pequeña sala privada de un Bar karaoke. Solo, totalmente solo, en su cumpleaños. ¿Por qué? La respuesta era dolorosamente sencilla de responder.

Nunca conoció a su madre. Ella los abandonó a él y a su padre el mismo día en que Taehyung nació. Como si eso no fuera suficiente, su padre murió cuando él tenía catorce años, víctima de una extraña enfermedad. Sus abuelos nunca llegaron a conocerlo, y no tenía conocimiento de la existencia de otros familiares.

Dado el caso de quedar sin apoyo a tan corta edad, tuvo que vérselas por sí solo. Por lo tanto no tuvo tiempo para hacer amigos o algo que se le pareciera. Y, para agregarle la otra cereza al pastel, se había presentado a los dieciséis años como omega. Si ya era difícil sobrevivir solo, imagínense sobrevivir solo y como omega en un mundo dominado por alfas.

Pero eso no le impidió seguir adelante, él se las había ingeniado para sacarle las plumas al pollo. A base de becas, se graduó de la mejor universidad en Negocios Internacionales y Marketing. Actualmente había culminado la maestría en Marketing.

Taehyung era muy inteligente. Bueno, tal vez no tanto, ya que en ese preciso momento se encontraba tomando hasta perder el dominio de sí mismo en un bar lleno de alfas. En realidad... alfas, omegas y betas. Pero sobre todo, alfas.

Para él era normal, asistía a este lugar tan sólo una vez al año, su cumpleaños, o como el prefería referirse a este: Un día más cerca de la muerte. Y es que para Taehyung no era: Un día más de vida, sino, un día menos.

Él asistía a este lugar porque, en un extraño acto de costumbre, era donde su padre lo había llevado durante todos sus cumpleaños. Su padre, aunque un hombre quebrado por el alcohol, siempre trató de ser lo mejor que podía, de la forma más imperfecta y errática posible. Era un hombre cuyo amor por su hijo no se medía en palabras, sino en momentos como ese, aunque estúpidos. Este bar, un lugar ruidoso, desordenado y de gente con una moral cuestionable, era lo único que Taehyung podía recordar como un vestigio de los intentos de su padre de crear recuerdos, de darle lo que pensaba que podía ofrecerle. Por eso, año tras año, allí estaba él, solo, sentado en la misma mesa de siempre, rodeado de personas que jamás conocería y que jamás importaron.

Pero esa noche algo estaba distinto. Tras horas bebiendo sin control, de una copa a otra, y entre más tragos se vaciaban, más se sumergía en la espiral de recuerdos oscuros que lo acompañaban. Había llegado al punto en el que el alcohol ya no era un escape, sino una condena. La intoxicación había tomado el control y, aunque la lucidez se había desvanecido, algo dentro de él aún peleaba por hacer lo correcto. Quizá el sentido común, tal vez lo que quedaba de su autocontrol, o simplemente el deseo de huir, de escapar, de no seguir reviviendo el ciclo. Fue entonces cuando decidió que era hora de marcharse.

Cautivo | Kookv (omegaverse)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora