C02

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"Si no hubiera sufrimiento, el hombre no conocería sus límites, no se conocería a sí mismo."

       
Había pasado alrededor de un mes y medio desde el trágico acontecimiento. Era como estar en una pesadilla de años para Taehyung. Él se encontraba amordazado en una, ¿habitación? Si es que así se le podía llamar a ese lugar.

Él solo sabía que se encontraba rodeado de cuatro paredes, un espacio que a duras penas podía llamarse habitación. No tenía idea de si estaba abajo o arriba, pues la sensación de desconcierto se apoderaba de su mente cada vez que intentaba orientarse. La habitación, de aproximadamente 20 metros cuadrados, estaba más allá de cualquier lugar al que pudiera haber llamado hogar alguna vez. En una de las esquinas, un escusado de porcelana estaba rodeado de humedad y suciedad, casi invisible por el polvo que se acumulaba con el tiempo. Un colchón, o lo que alguna vez había sido uno, yacía tirado en el piso, desgarrado y cubierto de manchas. Las bandejas de comida, ya podridas y con un olor nauseabundo, se amontonaban alrededor de él, pero Taehyung se negaba a siquiera mirarlas. La comida era un recordatorio de lo que había sido, de lo que lo mantenía encerrado, y él no iba a permitir que su cuerpo se viera sometido a esa tortura.

En un rincón, un intento de ducha pequeña esperaba ser utilizada, pero Taehyung se rehusaba a entrar. Cuanto más sucio estuviera, cuanto más oliera a sudor y descomposición, menos probable sería que ese maldito alfa se acercara a él. De alguna manera, el desorden y la mugre parecían ofrecerle una falsa sensación de protección, una capa de repulsión que lo mantenía alejado de las manos de su captor. Al principio, solo estaba atado de manos, con la mordaza en su boca, incapaz de siquiera articular una palabra. Pero todo cambió cuando uno de los guardias, un hombre asqueroso con ojos sucios, intentó tocarlos. En ese momento, Taehyung actuó, llevando sus piernas con una fuerza inesperada hacia el cuello del guardia, apretando con todas sus fuerzas hasta que el aire le faltó, dejándolo casi sin vida e inconsciente en el suelo. Aquella vez, logró escapar de un destino peor, pero también demostró que estaba dispuesto a hacer todo lo necesario para defenderse, aunque eso significara más violencia.

A partir de esa noche, no solo lo ataron de las manos, sino que también lo hicieron de las piernas, para evitar que pudiera actuar de la misma manera. Era una protección inútil, pensó Taehyung, pues cada intento de someterlo solo alimentaba más su odio.

Él sabía entrenamiento de defensa básico, que se convertía en entrenamiento de asesinato básico, si tenía que defenderse.

—Arriba, arriba— gritó arrebatándole la delgada sabana que le habían proporcionado por mal comportamiento—. Arriba, bella durmiente. Ya es hora de despertar, el jefe viene a visitarte. Eres muy afortunado, princeso — dijo en un tono sarcástico y burlón.

Taehyung se sobresaltó ante la noticia. Esos encuentros nunca terminaban bien. O terminaba golpeado él, o los hombres, o el jefe y los hombres o todos.

Y en los peores casos, terminaba sedado, sin saber nada de él por varios días.

—Levántate, tienes que darte un baño —se acercó y empezó a desatar los nudos y a quitarle la mordaza—. ¡Oh, rayos! Realmente debes darte un baño, apestas a muerte.

Taehyung solo los miraba, más bien, los estudiaba. A él y a los otros zopencos que siempre le acompañaban. 

Taehyung estaba completamente concentrado en sus observaciones. Quería conocer los movimientos de sus captores, sus reacciones, su manera de analizar las situaciones, todo para poder aprovechar cualquier error que pudieran cometer. Había pasado horas estudiando la puerta que lo mantenía prisionero, analizando cada grieta, cada imperfección en los barrotes, buscando cualquier pequeño indicio de debilidad. Sabía que en algún momento, si lograba encontrar el momento adecuado, podría escapar. Su mente trabajaba a una velocidad vertiginosa, ideando posibles rutas de huida y observando con detalle la habitación, siempre alerta ante el mínimo cambio. Había aprendido a moverse sin hacer ruido, sin llamar la atención. Cada paso que daba estaba calculado.

Cautivo | Kookv (omegaverse)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora