—¡Jungkook, bájame! —gritó Taehyung entre risas, golpeando suavemente la espalda de su esposo mientras él lo llevaba sobre el hombro como un saco de papas lujoso y ofendido.
Jungkook cruzaba con paso triunfal el vestíbulo de la mansión. Los empleados, ya acostumbrados a esa clase de escenas, apenas esbozaron sonrisas y siguieron con lo suyo. Para ellos, eso era parte del espectáculo diario.
—¡Bájame ya! —Taehyung volvió a protestar, pero Jungkook solo reía, encantado con su pequeño trofeo humano.
Entonces, se detuvo en seco.
—¿Jungkook? —preguntó Taehyung, desconcertado por la pausa.
Frente a él, de pie con elegancia y una sonrisa educada, estaba Maximus. Él hizo una leve reverencia.
—Ahmed.
—¿Es Maximus? ¡Jungkook, bájame ya! —exclamó Taehyung, totalmente escandalizado.
Pero Jungkook, en lugar de soltarlo, se giró para que Taehyung pudiera ver a su interlocutor de frente.
—Harat —saludó Maximus de nuevo, con la misma cortesía impecable.
—Maximus, ¿cómo has estado? —preguntó Taehyung mientras forcejeaba inútilmente—. ¡Jungkook, si no me bajas ahora, no habrá...!
Jungkook lo bajó al instante.
Taehyung se arregló la ropa con toda la dignidad que le quedaba, mientras Maximus observaba con una sonrisa amable, claramente acostumbrado a las excentricidades del matrimonio.
—Qué bueno volver a verte —dijo Jungkook, acercándose a Maximus para abrazarlo.
—El placer siempre será mío —respondió Maximus con una voz serena.
Taehyung también se acercó, sonriendo, dispuesto a abrazarlo... pero Jungkook se interpuso hábilmente entre ellos.
—Demasiados abrazos por hoy —dijo, rodeando a Taehyung por la cintura como un oso posesivo.
—Jungkook, para —soltó Taehyung, quitándole la mano de encima.
—Maximus, qué bueno tenerte por aquí. Incluso llegué a pensar que se habían olvidado de Italia.
—Los estudios de Mattia no nos permitían viajar con frecuencia —explicó Maximus con calma.
—Pero si hace menos de un año estuvimos en Alemania —objetó Jungkook.
—Eso suena a una eternidad cuando se trata de personas a las que amas —respondió Taehyung, con una calidez serena.
Jungkook abrazó a Taehyung por detrás, recostando la cabeza en su hombro.
—Yo no podría estar lejos de ti ni un segundo... me vuelvo loco —susurró antes de besarle la mejilla.
Taehyung rió bajito y se recompuso enseguida, tratando de no derretirse frente a Maximus.
—Para, para... —dijo, empujándolo suavemente—. Maximus, ¿y Mattia?
—Está arriba, con los niños —respondió él.
—Era de esperarse —comentó Taehyung—. Iré con él.
—Te amo —le dijo Jungkook al verlo alejarse.
Taehyung giró sobre su hombro, con una sonrisa cálida.
—Y yo a ti —le guiñó un ojo y se fue escaleras arriba.
Jungkook lo siguió con la mirada, con esa expresión de hombre enamorado que no sabe ni quiere esconderlo.
Taehyung llegó al final del pasillo y abrió la puerta con suavidad. La habitación de los niños estaba iluminada con una luz cálida y tenue, y la risa llenaba el aire como una melodía familiar. Los niños estaban sentados en el suelo, rodeados de juguetes, mientras una figura de pie, de espaldas, los observaba con ternura.
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Cautivo | Kookv (omegaverse)
RandomTaehyung tuvo la mala suerte de estar en el lugar equivocado y en el momento equivocado. Vivió en una pesadilla después de ser secuestrado por un Mafioso que lo declaro como suyo. Hasta el día que Gong yoo cometió el error de dejar que su cautivo fu...
