PART II
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Christian
Ya habíamos llegado a la playa que quería llevar a Alexandra. Creo que se llamaba Cerro Gordo. Al parecer ella ya la conocía porque cuando vio a dónde entrabamos se le escapó una sonrisa.
- ¿Qué pasa?
-Nada, es que me gusta venir aquí, especialmente a la montaña que hay allá atrás.
-Pues estás de suerte porque iremos ahí. - no era porque ella lo hubiera dicho, desde un principio quería subir a esa montaña para ver el atardecer desde allá.
- Esto me está empezando a gustar. - casi chilló de emoción en el asiento y yo me reí, parecía una niña pequeña en su fiesta de cumpleaños.
- Bien artista, pongámonos en marcha.
Nos bajamos del auto y Alexandra sacó su bolsa con sus materiales y se la colocó en el hombro, yo cerré el carro, me puse las llaves en el bolsillo trasero y empecé a seguir a la chica que me había dejado atrás.
- ¡Oye! ¡Que no andas sola, he! - ella se giró a los lejos al escucharme gritar, me sacó la lengua y se puso a correr hacia la arena.
Yo la seguí, aunque a paso un poco más lento porque tenía los tenis puestos y no quería que se me llenaran de arena, con eso y todo logré alcanzarla.
- ¡RAAAWR! - rugí cuando llegué hasta su lado.
- ¡AHHHH! - fingió asustarse mientras se reía.
-Eres muy lenta, ¿sabes?
-No, yo soy normal, tú eres demasiado rápido. - dijo tomando un poco de aire mirando hacia el mar con una sonrisa.
-Si, lo que digas -rodeé los ojos. -Mala perdedora. -tosí.
-Qué dijiste.
-Absolutamente nada.
- ¿Estás seguro?
-Más seguro que mi sexualidad.
-Mmm, okey. - se encogió de hombros, pero me volvió a mirar señalándome. - Pero que sepas que sé que has dicho algo, he.
-Ya andas imaginándote cosas loquitas. - le puse un dedo en la frente cómo hice con Ileana hace rato.
- ¡Dejaa! -yo negué con la cabeza y empecé a caminar hacia la montaña.
Noté que nadie me estaba siguiendo el paso así que con los ojos en blanco me giré y le grité a Alexandra.
- ¡COMO NO SUBAMOS AHORA NOS VAMOS A PERDER EL ATARDECER, Y COMO YO ME PIERDA EL ATARDECER POR TU CULPA DE JURO QUE TE DEJO A PIE! ¡Me oyes!
- ¡QUE ESTOY VIENDO EL AGUA, EXAGERADO!
- ¡PUES LA VES EN TU CASA CUANDO TE BAÑES! ¡AHORA MUEVE ESAS PIERNITAS PARA ACÁ AHORA!
Woah, ya agarramos tanta confianza, ¿qué cosas no?
-Eres un pesado.
-Sí, sí, lo que tú digas. Muévete.
Tras un largo esfuerzo y largos gritos por parte mía para que Alexandra se moviera más rápido pudimos subir la montaña.
Había muchas palmeras en dirección al mar y un gran acantilado que si dabas un pie en falso podría costarte la vida. Gracias a Dios el atardecer no llegaba a su punto clímax, todavía el sol estaba un poco arriba de su puesta y eso nos dio tiempo de respirar el aire con olor a salitre y sentir el fuerte viento en nuestras caras.
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Destino Inesperado
Teen FictionUna chica que lleva enamorada de él hace tres años. Él, un chico que todos piensan que es el típico joven que no siente nada por nadie, empieza a sentir cosas por primera vez en su vida. Todo parecía ser perfecto... ¿Pero será eso lo que quiere el...
