Capítulo 20: Verdades Ocultas Parte 2

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PART II

                                ●●●
Christian

Ya habíamos llegado a la playa que quería llevar a Alexandra. Creo que se llamaba Cerro Gordo. Al parecer ella ya la conocía porque cuando vio a dónde entrabamos se le escapó una sonrisa.

- ¿Qué pasa?

-Nada, es que me gusta venir aquí, especialmente a la montaña que hay allá atrás.

-Pues estás de suerte porque iremos ahí. - no era porque ella lo hubiera dicho, desde un principio quería subir a esa montaña para ver el atardecer desde allá.

- Esto me está empezando a gustar. - casi chilló de emoción en el asiento y yo me reí, parecía una niña pequeña en su fiesta de cumpleaños.

- Bien artista, pongámonos en marcha.

Nos bajamos del auto y Alexandra sacó su bolsa con sus materiales y se la colocó en el hombro, yo cerré el carro, me puse las llaves en el bolsillo trasero y empecé a seguir a la chica que me había dejado atrás.

- ¡Oye! ¡Que no andas sola, he! - ella se giró a los lejos al escucharme gritar, me sacó la lengua y se puso a correr hacia la arena.

Yo la seguí, aunque a paso un poco más lento porque tenía los tenis puestos y no quería que se me llenaran de arena, con eso y todo logré alcanzarla.

- ¡RAAAWR! - rugí cuando llegué hasta su lado.

- ¡AHHHH! - fingió asustarse mientras se reía.

-Eres muy lenta, ¿sabes?

-No, yo soy normal, tú eres demasiado rápido. - dijo tomando un poco de aire mirando hacia el mar con una sonrisa.

-Si, lo que digas -rodeé los ojos. -Mala perdedora. -tosí.

-Qué dijiste.

-Absolutamente nada.

- ¿Estás seguro?

-Más seguro que mi sexualidad.

-Mmm, okey. - se encogió de hombros, pero me volvió a mirar señalándome. - Pero que sepas que sé que has dicho algo, he.

-Ya andas imaginándote cosas loquitas. - le puse un dedo en la frente cómo hice con Ileana hace rato.

- ¡Dejaa! -yo negué con la cabeza y empecé a caminar hacia la montaña.

Noté que nadie me estaba siguiendo el paso así que con los ojos en blanco me giré y le grité a Alexandra.

- ¡COMO NO SUBAMOS AHORA NOS VAMOS A PERDER EL ATARDECER, Y COMO YO ME PIERDA EL ATARDECER POR TU CULPA DE JURO QUE TE DEJO A PIE! ¡Me oyes!

- ¡QUE ESTOY VIENDO EL AGUA, EXAGERADO!

- ¡PUES LA VES EN TU CASA CUANDO TE BAÑES! ¡AHORA MUEVE ESAS PIERNITAS PARA ACÁ AHORA!

Woah, ya agarramos tanta confianza, ¿qué cosas no?

-Eres un pesado.

-Sí, sí, lo que tú digas. Muévete.

Tras un largo esfuerzo y largos gritos por parte mía para que Alexandra se moviera más rápido pudimos subir la montaña.

Había muchas palmeras en dirección al mar y un gran acantilado que si dabas un pie en falso podría costarte la vida. Gracias a Dios el atardecer no llegaba a su punto clímax, todavía el sol estaba un poco arriba de su puesta y eso nos dio tiempo de respirar el aire con olor a salitre y sentir el fuerte viento en nuestras caras.

Destino InesperadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora