Capitulo 19: Planes/3

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Maratón 1/3

Isabela

Ya era casi hora de ir al salón con Jayden para hablar sobre cómo quería el dibujo y todos esos detalles. Mis manos sudaban y no paraba de mirar para todos lados como una loca. Y todo por el absurdo comentario de Jordanny de que Jayden se me iba a confesar. Esto es increíble. Como si de una adivina se tratase, Jordanny me miró con mala cara y rodeó los ojos.

-Como no te controles le digo a tu mamá sobre Christopher Morgan. – me señaló con su dedo amenazador. 

-No te atreverías.

-Que no qué. – me miró expectante con los ojos bien abiertos y la cabeza inclinada para escuchar mi respuesta.

-Nada.

-Eso creí escuchar.

Tras unos segundos de silencio yo volví a hiperventilar.

- ¡Es que cómo esperas que me controle cuando me dijiste que existe una posibilidad de que Jayden se me confiese! – ella volvió a voltear los ojos y Alexandra soltó una risita por la cara de Jordanny

- ¡Que lo olvides! Estaba hablando como las locas, no creo que te diga nada, así que relájate. Bueno, no tanto porque estamos hablando de Jayden y con él todo puede pasar, pero mantén la calma que no creo que nada de eso suceda, por lo menos no hoy.

Mantener la calma, fácil, ¿no? Cuando le iba a responder a Jordanny mi móvil vibró por la llegada de un mensaje, cuando revisé de quién había sido vi el nombre de Jayden y sentí cómo algo en mi pecho se frisó. Abrí su chat y había dos mensajes.

Ya estoy aquí y es mediodía, ¿se puede saber dónde estás?”

 Desde mi lado de la pantalla pude sentir cómo él volteaba los ojos al enviar ese mensaje. Luego de ese había otro debajo.

No te atrevas a faltar a nuestra primera cita, querida😉.”

Aahgg.

Miré a mis dos mejores amigas y les dije que ya me tenía que ir. Y como un cordero llevado al matadero me encaminé hacia el tercer piso.

Cuando llegué me detuve en la puerta unos segundos antes de entrar para tomarme un respiro. La verdad era que subir tres pisos no era nada sencillo y mucho menos sabiendo que lo estoy haciendo para ver al chico que me gusta a solas.

Cuando mi respiración se controló lo suficiente empujé la puerta con mi hombro y entré al salón. Estaba más frío de lo normal porque solo había una persona en él y al recibir esa oleada de aire fresco me abracé a mí misma.

-Por fin. – agradeció él desde una distancia prudente.

-Tantas ganas tenías de verme – inquirí.

Bien, estaba calmada.

-No sabes cuánto. – dijo con ironía. – ¿Y bien? ¿No me vas a decir lo que te entretuvo tanto para que llegaras tarde?

-Cosas… - dije sacando de mi bulto una libreta y un lápiz sin mirarlo.

-Cosas… Claro. – repitió.

-Bien, dónde lo vamos a hacer. - tan pronto las palabras salieron de mi boca me arrepentí de haberlas dicho – Eh… o sea… yo. – ya era muy tarde.

Jayden estaba riéndose a carcajadas y amenazando con soltar unas cuantas lágrimas de los ojos por lo subliminal que había sonado. Sentía cómo mis mejillas se enrojecían de la vergüenza, pero decidí reírme con él de mi propio comentario. Él se tuvo que sostener de una de las mesas de tanta pavera que tenía, yo solo me reía de verlo a él reír.

Destino InesperadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora