Jordanny
No podía creerlo. De verdad le había dicho eso a Isabela. De verdad lo había admitido. Carlos me gusta. Todavía suena raro decirlo. Pero realmente en el fondo de mi oscuro y seco corazón sé que me gusta.
Carlos y yo nos habíamos enamorado locamente en séptimo grado. Éramos muy pequeños todavía, pero nos gustábamos. Aunque ese sentimiento nunca llegó a un noviazgo o a algo más serio yo nunca dejé de quererlo a mi manera.
Sí, me volví mucho más seca con él, pero solo para que él no supiera que me seguía gustando porque para mí era algo vergonzoso. Pero aun así lo seguía mirando desde las sombras.
Con él siempre me he sentido bien, me he sentido segura de decir cualquier estupidez. Que tampoco es que me importe mucho la opinión de los demás. Pero con él me siento cómoda. Todo hasta que decidimos hacer el trato de Isabela y Carlos. Desde ese momento las cosas entre nosotros se han vuelto frías, o, mejor dicho, las HE vuelto frías.
Por alguna razón me empezó a molestar que Isabela pudiera pasar tiempo con él y hablar de cosas o hasta comer, mientras que yo, tenía vigilar dónde estaba Jayden o simplemente no estar.
Sé que lo que ellos tienen no es para nada real, pero no me gusta. Lo detesto. Pero no le he dicho nada a Isabela porque sé que lo que tengo son celos y no debería tenerlos y menos por algo que sé que no es real y que es con mi mejor amiga.
Ahora. Dejando a un lado toda esta cursilería de sentimientos vamos a hablar de lo bueno. De lo que quiero hacer con Carlos.
Cuando él me dijo que tenía una bonita boquita mi primer impulso fue darle un bofetón, pero luego mi segundo impulso fue besarlo. Sí, besarlo. Pero me contuve por algo que se llama conciencia.
Ay déjame, que sin mí la hubieras cagado.
Sí, sí, lo que digas.
El punto es que solamente me quedé ahí quieta sin hacer nada. Le iba a decir todo lo que sentía, pero tenía un fuerte debate en mi cabeza que no me dejó, y luego llegó Isabela.
No sé cómo volver a entablar una conversación con el chico que casi besé…
O tal vez no tiene que ser con el chico que “casi” besé…
Qué estás insinuando, preciosa.
No me llames así.
Charra.
No estoy insinuando besarlo...
Mm-hmm.
…pero tal vez ya no tenemos que ser solo amigos ¿no?
Cómo así, no estoy entendiendo nada, explícate.
Creo que le voy a pedir a Carlos que seamos algo.
Carlos
Me iba a matar. Definitivamente me iba a matar. Ella me lo advirtió. ¿Y yo qué hice? La volví a cagar. No me lo perdonará por el resto de mi vida. Ja, total, posiblemente no me vuelva a hablar después de lo de la “bonita boquita”. ¿Bonita boquita? Es que a quién se le ocurre.
A claro, a mí.
Estaba muy nervioso después de mi conversación con Jayden. Ya ni siquiera me acordaba de lo que iba a hacer. Jayden después de terminar de hablar dijo que tenía que hacer unas cositas, pero no me dijo nada más después de eso.
Por la única razón que estoy nervioso o, mejor dicho, asustado, es por Jordanny. Ella me había hablado de esto antes y había sido muy clara en cuestión de las reglas, pero no me pude contener.
Como si la hubiera invocado, Jordanny apareció reluciente como siempre y con un aire de confianza que claramente yo no tenía. Los nervios empezaron a aumentar. Tal vez ya sabía lo que había hecho. Mis manos comenzaron a temblar solas y yo traté de regular mi respiración. Cómo podía una chica ponerme tan nervioso. Bueno, era Jordanny. Qué se podía esperar.
Ella después de haber saludado a unas chicas que se encontró en el camino se paró a una distancia prudente de mí. Sí, ya lo sabía.
- ¿Estás bien? – preguntó confusa y preocupada a partes iguales.
- ¿Yo?
-No yo. Sí, tú. Estás... pálido.
No pude resistirlo y empecé a hablar a toda velocidad.
-LosientoJordannyperoesqueélestabaahí y.… y.… mepusenerviosoynoresistíyselotuvequedecirtodo pe...peroentiendoqueestésenfadadaconmigoyquenomequierashablar. – ya no sabía ni lo que estaba diciendo, solo veía la cara de Jordanny estupefacta de tantas cosas que estaba diciendo.
-Oye... Ey...Relájate, ¿sí? Tranquilo. No pasa nada. Pero necesito que respires y me digas lo que te pasa más lento ¿sí? Porque no entendí ni pío.
Yo le hice caso, respiré hondo y con la voz un poco temblorosa hablé.
-Lo siento mucho Jordanny… - le dije inclinando la cabeza como un niño pequeño que no quiere ser regañado.
- ¿Por qué?
-Le dije todo a Jayden.
Esperé a escuchar su reacción. A escuchar sus gritos. Hasta me preparé para que me tirara algo encima. Esperaba lo que sea. Pero nada. No se escuchó nada, ni sentí nada. Era como si se lo hubiera dicho a la pared. Como si estuviera solo.
Con mucha lentitud y el ceño fruncido levanté la cabeza para verla. Ella estaba ahí. Parada a unos pasos de mí, mirándome, sin ninguna expresión en el rostro, como si se estuviera debatiéndose sobre algo. Y como si ya se hubiera decidido su rostro se iluminó y su boca dejó escapar una leve sonrisa. Acto seguido, ella empezó acortar la distancia entre nosotros a una velocidad sorprendente.
-Que…
Se abalanzó sobre mí, me tomó la cara con las dos manos y me besó. Jordanny me estaba besando. Yo algo desconcertado casi me caí para atrás, pero ella me sujetó con más fuerza. Cuando por fin entendí lo que estaba pasando ella se separó de mí, avergonzada.
-Lo siento, yo...
Pero no la dejé terminar y la tomé de la cintura para pegarla a mí y volví a unir nuestros labios otra vez. Esta vez sabía exactamente lo que estaba haciendo. Nuestros labios comenzaron a entenderse mejor, ella empezó a rodearme el cuello con las dos manos mientras yo la agarraba con más fuerza de la cintura.
Fue un beso lento pero perfecto, era como si lo hubiéramos estado esperando toda nuestra vida. No podía creer lo que estaba pasando. Sentía cómo su sonrisa se ensanchaba durante el beso y no pude resistirme y le mordí el labio inferior para que no despegara su boca de la mía, pero como un intento fallido ella los separó, pero no quitó sus manos de mi cuello y yo tampoco de su cintura, solo nos quedamos ahí con las frentes juntas en silencio. Luego de haber tomado aire ella dijo
-Por fin…
Sonreí y le di la razón.
-Sí, por fin.
Por fin había correspondido a la chica que realmente quiero. Por fin la tenía en mis brazos.
Por fin pude ser valiente y besarla…
No pienso negarlo un segundo más. No pienso volver a esconderle lo que siento por ella. Quiero... quiero que lo sepa. Quiero que sepa que me encanta. Que me encanta con todo y con defecto. Es más, quiero que sepa que sus defectos para mí son lo que la hacen única y original, lo que la hace no tener comparación. La quiero. La quiero a mi lado, la quiero besar hasta no poder más, la quiero abrazar cuando necesite consuelo. Quiero ser la razón de su sonrisa, quiero que se sienta segura conmigo, quiero participar en cada locura que se le ocurra, quiero ser su cómplice en cada crimen y si la tengo que sacar de un manicomio o de la cárcel yo quiero ser ese loco de remate que lo haga. Porque estoy loco, estoy loco por ella. Ella me ha enfermado con su locura y me encanta... me encanta. Ella me encanta.
Y por eso estoy acabado.
Porque estoy loco de amor, por una chica loca…
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Destino Inesperado
Teen FictionUna chica que lleva enamorada de él hace tres años. Él, un chico que todos piensan que es el típico joven que no siente nada por nadie, empieza a sentir cosas por primera vez en su vida. Todo parecía ser perfecto... ¿Pero será eso lo que quiere el...
