Capítulo 3: El Movimiento Inesperado

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En este día todo era normal. Había llegado un poco tarde gracias a mi queridísima y simpática hermana mayor que se había quedado un rato bastante largo hablando con su novio ocasionando que yo llegara a las 7:57.

Jordanny y Alexandra me estaban esperando al frente de la escuela en unas mesas, porque al parecer Dios había escuchado mis plegarias y la primera maestra había faltado, así que teníamos la primera hora libre.

Cuando llegué fui hacia ellas y les conté por qué había llegado tarde. Luego de que nos pusiéramos al tanto de todos los bochinches que teníamos caminamos a la cancha donde casualmente estaba Jayden jugando baloncesto con sus amigos.

Les dirigí una mirada significativa a mis amigas y nos apresuramos a tomar asiento en las gradas para que pudiera disfrutar de la naturaleza humana en todo su esplendor.
Luego de unos 7 minutos de miradas disimuladas bastantes delatadoras ellas me interrumpieron de mi viaje astral donde ya estaba casada y estaba de luna de miel en Alemania con una persona en particular, que no estaba muy lejos en estos momentos.

-Mira, sucia pervertida asquerosa. - me llamó Jordanny.

- ¿Mmm? ¡Espera! ¿Cómo me llamaste?

Jordanny y Alexandra estallaron en risas charras al ver la cara de incredulidad que había puesto.

-Te llamaron pervertida, porque estás que babeas y no parece que sea por hambre, bueno. no hambre de comida. - contestó Alexandra y le dirigió una mirada cómplice a Jordanny que volvió a explotar de risa.

- Eso no es gracioso, no me estaba babeando y no soy ninguna pervertida. Solo soy...futurística.

Mi vida, eso no te lo cree ni Mike Ross, y mira que a él cualquiera lo coge de zángano, das pena.

Sshhh.

Yes sir.

-Sí. lo que tú digas, "pervertida". El punto es que estamos cansaditas de estar sentadas porque por si se te olvidó no tenemos nalgas, sou este cemento ya nos está haciendo efecto. Vamos a jugar voleibol.

-Dale, vamos.

A ver si así se te disipan esos pensamientos inmundos, pecadora.

Bajamos de las gradas y fuimos directo hacia el profesor de educación física, le pedimos la bola de voleibol y después nos ubicamos en una esquina de la cancha, donde todavía podía mirar de vez en cuando a Jayden sin que nadie sospechara, cosa que hice sin dudar ni pensar en la poca dignidad que me quedaba.

Dignidad, ¿qué es eso?, ¿se come?

¿Hoy andas muy habladora no crees?

Ya me callo.

Luego de varios minutos intensos de juego donde la bola no había caído ni una sola vez me se sentí como una profesional. Pero toda esa confianza y seguridad se evaporó cuando le di a la bola tan fuerte y descontrolada que se fue al medio de la cancha, dónde estaba Jayden.

Cuando la bola chocó con su pierna izquierda él bajó la mirada hacia ella y la agarró, luego miró de dónde había venido y se encontró con mi mirada vergonzosa implorando que se la tirara.

¡¡¡Por qué rayos no la tira, qué mierda le pasa!!! ¡¡¿¿Por qué está mirando a sus panas??!! Que... qué está haciendo.

Mientras estaba sufriendo un leve ataque de pánico e hiperventilación, Jayden se estaba dirigiendo hacia nosotras sin soltar la bola y sin despegar la fría e intimidante pero juguetona mirada de mí. Al llegar hasta donde estábamos, Jordanny empezó a insultarlo y decirle qué rayos hacía y que se fuera a jugar basquetbol.

Destino InesperadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora