Iniciaba un nuevo ciclo escolar, técnicamente llevaba la mitad de su carrera en curso, dando comienzo al tercer año.
Tenia algunos amigos nuevos, aun sentía tristeza por sus padres, creía firmemente qué nunca estaría del todo bien, pero debía seguir adelante. Por suerte los padres de Macau se preocupaban por él, siempre estaban apoyándolo. El dinero se va y en su caso, no regresa, estaba gastando lo ultimo de su fondo en el banco. Los señores le pidieron la oportunidad de darle una mensualidad como a Macau cuando era estudiante pero se negó, ellos ya le daban techo, comida, salud cuando lo necesitaba, escuela, transporte y muchas cosas más. Insistió en que buscaría un empleo, aunque les prometió ser sincero si sus necesidades eran demasiado.
Estaba visitando la tumba en ese momento, llevo un ramo de flores frescas y lavo un poco la lápida, quitando hojas secas.
-Ma.. pa.. ellos son buenas personas- dijo en voz baja- incluso Vegas qué rara vez me encuentro con él, nunca me ha mirado mal, me toma en cuenta como parte de ellos-
Se sentó un momento en el pasto.
-Los extraño, espero que al menos tengan paz. Yo estoy bien, tengo mis errores pero sigo adelante, se que siempre me enseñaron a superar cosas, a que no me dejara caer por malos momentos, que fuera fuerte.. y creo que nunca lo comprendí del todo hasta que se fueron- soltó un suspiro- Macau termino la universidad.. solo lo veré en casa y no se cuanto tiempo, trabajará con su papá, lo voy a extrañar en la facultad pero por suerte hice amigos nuevos...-
Desahogo algunas anécdotas entre divertidas, tristes y algunas qué lo dejaban con preguntas sin respuesta. Era su forma de lidiar con la tristeza, solo tomaba un autobús, iba al cementerio y tenia una conversación al aire frente a sus padres. Salía de ahí con algo de tranquilidad espiritual, muchos podían no creer en eso pero para él era su forma de consolarse y nadie tenia derecho a criticarlo.
Consiguió semanas despues empleo en una cafetería. Al no poder pasar tanto tiempo con Macau, la madre de este terminaba jalandolo con ella hacia sus intentos de postres en casa. Tampoco él era muy bueno pero al menos había aprendido una cosa o dos qué valían la pena, la mas importante, el truco para partir un pastel circular exactamente en piezas iguales. Eso le servía mucho en ese trabajo, más de lo que quiso subestimar, al igual que agitar lo suficiente el bote de crema batida.
Salía cansado de estar de pie toda la tarde, había días con muchos clientes, dias con poco trabajo. Por suerte no estaba solo, otra chica trabajaba con él y se hacían compañía finalmente.
Fue emocionante recibir su primer pago un sábado, salio corriendo de inmediato al cementerio para darles la buena noticia.
Sus padres le enseñaron qué todo trabajo honesto es valioso e importante, no era la suma de dinero lo que lo ponía feliz, sino la sensación de orgullo al saber que con su esfuerzo, dedicacion y cansancio había conseguido eso por si mismo.
El ciclo escolar termino tan rápido, entre clases, tareas, trabajo y sus necesidades domésticas en casa los días solo pasaban sin avisar.
Ese día estaba terminando de abotonarse una camisa, le dijeron que irían a un restaurante a cenar. Intento hacer memoria de algún evento o fecha pero no recordaba nada en especifico.
-¿Estás listo?- pregunto Macau desde la puerta, también con una vestimenta entre formal y casual.
Él llevaba mezclilla azul oscuro, una camisa color azul pastel y un saco gris sin abotonar. Mientras qué Chay llevaba mezclilla negra, una camisa color vino y un saco color beige.
-Si, ya voy- se puso algo de perfume y salió de la habitación tomando su teléfono.
-Hueles bien- le dijo acercándose a oler en su cuello.
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Camina conmigo
RandomMacau y Porchay son amigos desde hace muchos años, sus padres se conocen por la misma razón, aunque no pertenecen al mismo círculo social, ellos se conocieron en un club de música y entablaron un sincera amistad con el tiempo. Un acontecimiento ine...
