El tiempo hace de las suyas siempre, más cuando tienes los días ocupados por completo.
-No quiero- se quejaba un pequeño Jao de 6 años en la entrada de la escuela.
-¿Por que? Te gustaba el jardín de niños..- le dijo Chay sosteniendo una de sus manos.
-Aqui hay niños grandes.. tengo miedo- respondió abrazandolo.
-¿Qué sucede aquí?- Macau doblo sus rodillas para quedar a la altura de los otros dos.
-Muchos niños grandes papá.. no quiero- negó con su cabeza mirándolo.
-Ay mi campeón- lo jaló para abrazarlo también- tienes que entrar cariño ¿Te gusta aprender cosas?- el pequeño asintio- pues aquí vas a aprender mucho.. los niños grandes están en otro lugar, no estarán contigo- acaricio su mejilla- si te sientes asustado le puedes decir a tu maestro y listo-
-¿Y si me empujan?- preguntó viendo hacia dentro de la puerta.
-Le dices al maestro sin dudarlo, después vendremos por ti y nos dirás lo que paso también.. Descuida Jao, papá siempre va a creer en ti e irá a defenderte pase lo que pase- dejo un besito en su frente.
-¿Papá va a venir todos los días?- preguntó mirándo a Macau.
-Claro que sí, yo estaré esperándote aquí afuera todos los dias- asintió con la cabeza.
-¿Hasta que Jao sea niño grande?- pregunto de nuevo.
-Hasta que tu me digas que ya no quieres que venga.. ese día dejare de hacerlo- respondió tranquilo.
-No diré eso papá- le dio un abrazo fuerte otra vez.
-Perfecto entonces.. eres un niño muy valiente, tu puedes. Entra ahí y ve a hacer muchos amigos nuevos, me vas a contar todo cuando venga por ti ¿Si?- dijo intentando emocionarlo.
-Si..- asintió de mejor animo- Papi.. ¿Tu también vienes?- preguntó mirándo a Chay.
-Si, vendré con papá más tarde y quiero escuchar todo lo que te suceda ¿de acuerdo?- preguntó apretando su mejilla.
-Esta bien..- asintió más seguro.
Lo acercaron a la puerta donde los profesores los llevaban a su salón asignado, despidiéndose con la mano antes de perderlo de vista.
-Quiero llorar- dijo Chay cuando volvían al auto.
-No estés tan sensible, solo necesita convivir con más niños y le encantará ir a la escuela- respondió tranquilo Macau subiendo al auto.
-No se si sea esto la razón por la qué estoy sensible- respondió mirando por la ventana.
-¿Qué otra cosa te pone así? Jao es tu mayor debilidad- respondió manejando hacia la empresa.
-No lo se.. lo averiguare despues- respondió con su cabeza llena de solo una palabra posible.
Después del nacimiento de Jao, se quedaron un par de meses aun en casa de los padres de Macau, mientras amueblaban su propia casa y dejaban listas las habitaciones. Sirviendo de mucho porque la madre de Macau le daba varios consejos y recomendaciones a Chay como padre primerizo, ademas de ser de mucha ayuda porque las molestias de la cirugía duraban bastante tiempo.
Eventualmente se fueron a su casa, con todo listo, al menos lo mas importante. Dormían al pequeño con ellos los primeros meses. Macau no negaría qué estaba celoso, llego a quejarse mucho con su hermano sobre qué tenia razón con eso de que la cama no era suya y la privacidad se acabo, pero era más que eso, su atención se acabo por completo. Macau no era prioridad, ese bebé consumía todo el tiempo de Chay. Aun así no podía molestarse, solo debía verlo reírse con sus mejillas regordetas para que le pasara el mal rato y querer llenarlo de cariños.
ESTÁS LEYENDO
Camina conmigo
RandomMacau y Porchay son amigos desde hace muchos años, sus padres se conocen por la misma razón, aunque no pertenecen al mismo círculo social, ellos se conocieron en un club de música y entablaron un sincera amistad con el tiempo. Un acontecimiento ine...
