-¿Que más?- pregunto en voz alta revisando la maleta- Solo es un fin de semana, con eso es suficiente- la cerró finalmente.
-¿Terminaste?- le pregunto Macau desde la puerta.
-Si ¿Y tu?- pregunto jalando la maleta para bajarla de la cama.
-Ah ah.. alto ahi- entro rápido a detenerlo- No debes estar haciendo esto, avisame si vas a mover algo pesado- soltó su agarre para bajarla él mismo y dejarla lista para ser arrastrada de las llantas.
-No pesa tanto, no exageres- rodó los ojos-Voy a revisar la tuya- camino fuera de la habitación.
-Esta todo listo- le dijo caminando detrás.
-¿Qué es esto? ¿Es todo? ¿Donde esta tu pijama? ¿Solo llevas una camisa? ¿No llevas un suéter por si hace frio por la noche?- pregunto revisando como la maleta iba llena de golosinas, comida, cables y solo algunas prendas y articulos de aseo.
-¿Como va a hacer frio?- pregunto mirándolo confundido- Así vamonos-
-No, voy a ponerte otros dos cambios de ropa. Y otros zapatos, si te cansas de esos debes llevar unos más cómodos..- comenzó a sacar cosas del closet.
Macau rodó los ojos pero lo dejo hacer lo que quería. No tenia caso, no podía llevar tantas cosas solo para dos días. Y lo del suéter era ridículo.
Una vez con todo listo, él bajo con ambas maletas, eran pequeñas, pero aun así pesaban y no quería que Chay se esforzara en absoluto.
Vegas le había dado las llaves de su cabaña, estaba cerca de un lago, era un buen lugar para desconectarse de la ciudad, por eso su hermano la construyó ahí.
El asistente de su padre claro que fue a contarle las últimas noticias. Dejando al señor entre sorprendido pero no tanto, no lo veía venir, creía que solo eran amigos pero sin duda cuando lo pensaba mejor tampoco era algo difícil de creer.
Aun así se sentó a hablar con los dos en esa semana, poniendo todas las cartas sobre la mesa, en especial sobre el estado de Chay. Argumentaba por los dos, tanto por lo que implicaba el compromiso de su hijo con el chico y ese bebé como por Chay aceptando esa integración de Macau a sus vidas en otro sentido. Una vez aclarado el asunto, ahí termino. Él no podía entrometerse en la vida de sus hijos, esa era una regla qué hizo con su esposa, no quería que su familia se fragmentara como muchas por querer imponer su voluntad.
Con eso resuelto, aquí estaban, listos para despejarse en medio de la naturaleza. Chay aspiro con fuerza el olor a tierra mojada cuando se bajaron.
-Es muy lindo aquí..- dijo abriendo la cajuela del auto para sacar las maletas.
-¿Qué te dije? Deja eso ahi- llego hasta él para sacar ambas- Toma, abre la puerta- dijo dándole las llaves.
Entraron, notando todos los acabados en madera del lugar, le daba un toque más cálido, aun así tenia ventanas enormes por donde entraba la luz del día, al menos la poca qué les quedaba, habían llegado casi de noche.
-Mi hermano ha conservado bien este lugar- dijo Macau llevando las maletas a la habitación.
-¿Qué vamos a cenar?- pregunto Chay acariciando su estómago.
-Mhh...¿Ya tienes hambre?- pregunto Macau divertido acercándose a él.
-No te rías, como al doble- desvío su mirada.
-No me río- lo abrazo con suavidad- Lo siento, traje muchas cosas pero no quiero que cocines, haremos ramen instantáneo por hoy-
-Dos son para mi- respondió devolviendo el abrazo.
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Camina conmigo
CasualeMacau y Porchay son amigos desde hace muchos años, sus padres se conocen por la misma razón, aunque no pertenecen al mismo círculo social, ellos se conocieron en un club de música y entablaron un sincera amistad con el tiempo. Un acontecimiento ine...
