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Sofia

Salgo del baño de la habitación de Samuel, ya habíamos tenido una deliciosa cena y ya me había ido a darle las buenas noches mis chicos. Samuel comió muy gustoso el caldo, pero tuve que pelear otra vez para que bebiera el té de manzanilla al menos pude lograrlo.

—Que hermosa te ves con mi camisa puesta— Samuel no deja de verme con ojos lujurioso.

Tuve que ponerme su camisa, me manipuló diciendo que se bebería el té si yo utilizara una de sus camisas como pijama para esta noche, hizo lo mismo que yo hice en la tarde para hacer que lo bebiera.

Aunque su camisa me queda muy bien, puedo acostumbrarme a usarlas.

—Tonto— Me subo a su cama y gateo hasta el quedándome a su lado —Te aprovecha de mi amabilidad— Reímos, me acuesto a su lado poniendo mi cabeza en su pecho y llevando una mano a su estómago para darle masajes como en la tarde.

—Joder que suertudo soy— Dice feliz —Tengo a una maravillosa mujer en mi cama cuidándome como todo un rey—

Rio un poco —Te cuido porque me importas mucho, aunque te advertí de que iba a dolerte el estómago si seguías comiendo de esta manera— Beso su clavícula.

—Si me seguirás cuidándome de esta manera entonces no dejare de enfermarme cada vez que pueda— Me aprieta más a él.

—No seas tonto, no digas eso, siempre te cuidare estando enfermó o no—

Pocos minutos después nos dormimos, pero creo que no pasa mucho tiempo cuando siento unas manos meterse bajo mi braga.

Sentí dos manos diferentes bajo mi braga y la camisa —¿Samuel?— Digo adormilada, no podía ver muy bien y siento la presencia de otra persona a mi lado derecho ya que Samuel está en el izquierdo cuando nos dormimos.

—Tranquila hermosa— Me da escalofríos al escuchar la voz de Marko en mi oído —Solo disfruta—

Me estremezco al darme de cuenta que ellos me están tocando a su antojo —Ah— suelto un gemido cuando siento la mano de Marko en mi coño.

Pude verlos un poco con la poca luz que entra a la habitación, Marko a mi lado derecho con su mano en mi coño dándole pequeñas caricias y Samuel de mi otro lado subiendo mi camisa dejando expuestas mis senos a su vista.

Los dos menores de los Martileni me están tocando, mis dos chicos me tocan a su gusto y yo no puedo quejarme porque lo estoy disfrutando.

Si bien me gustan los siete, siento una gran atracción hacia ellos y me encanta esa sensación en mi estómago o en mi corazón cada vez que los veo. No sé qué me pasa, nunca fui de esta manera con ningún hombre, solo he tenido un novio en mi vida y no fue una buena relación, pero con ellos que apenas llevo un mes conociéndolos hacen estragos en mi mente y corazón.

—Marko... Samuel— Gimo sus nombres cuando Marko mete dos dedos entre mis pliegues y Samuel aprieta uno de mis pezones con sus dedos —Chicos...—

—Tranquila nena, solo relájate— Samuel besa mi cuello.

Ellos saben que soy virgen, ellos lo saben muy bien ya que fue un tema de conversación hace unos pocos días, por eso están siendo tan delicados conmigo y amo eso.

—Mas— Gimo —Mas por favor— Escucho gruñidos de sus partes lleno de excitación.

Los besos de Samuel bajan a una de mis senos y para metérsela a su boca, Marko hace la misma acción de su hermano menor metiéndose mi otro pezón en su boca sin dejar de mover su dedo en mi coño que está húmedo. Samuel baja su mano a mi coño, y junto a su hermano, pero este lleva sus dedos a mi clítoris dándole atención. Siento unos retorcijones en mi estómago, no sabía que solo unas manos y unas bocas se podía sentir tanto placer como lo siento ahora, nunca imaginé que ser tocada por un hombre o en mi caso por dos se sintiera tan bien.

Mujer De Los MartileniDonde viven las historias. Descúbrelo ahora