9

2.8K 150 7
                                        

Pov: Samantha

—Mamá —llamé a mi madre con un tono algo temeroso, anticipando su reacción.

—Dime —respondió ella mientras giraba y colocaba sobre la mesa un plato con tostadas, huevos revueltos y jamón, acompañado de crema de leche y un vaso de jugo de naranja recién exprimido.

—Quiero hablar un poco contigo —comenté, tomando un sorbo del jugo para ganar tiempo.

—Claro, ¿ocurre algo? —insistió, y noté cómo mi rostro se sonrojaba sin razón aparente—. ¿Es por lo tarde que estás llegando últimamente o por los días que ni siquiera apareces? Estás más feliz... ¿Has conocido a alguien? ¿Estás saliendo con un chico? —Aquello me tomó por sorpresa; cerré los ojos y respiré profundamente.

—No, madre, no salgo con nadie —fue mi única respuesta, lo que hizo que alzara una ceja—. No quiero que pienses mal, ¿sí? —Su expresión de "qué más da" me sacó una sonrisa.

—¡SOFÍ, A COMER! —gritó casi, y vi cómo mi hermanita salía corriendo de su cuarto con uno de sus cuadernos en la mano.

—Mira, Sami, ¿te gusta? —preguntó Sofí, y yo asentí con una sonrisa genuina.

—No soy buena dibujando, pero... —murmuró, perdida en sus pensamientos. ¿Eilish sería buena dibujando?, me pregunté, sacudiendo la cabeza con una sonrisa. Mi madre nos observaba: Sofí me miraba a mí con una sonrisa radiante, y yo continué—: Pero tú te has llevado todo ese talento.

—¿Dime? —dijo mi madre, volviendo a nuestra conversación pendiente.

Asentí, terminando de tragar. —Me han ofrecido un empleo —casi lo susurré.

—¿Dónde? —fue su única pregunta, directa como siempre.

—Me mandarán la dirección hoy, pero la entrevista es hoy mismo —expliqué. Ella asintió.

—¿De qué? —Aquello sí que no sabía cómo decirlo sin sonar evasiva.

—Como asistente —respondí. Ella asintió de nuevo, como si nada.

—¿De quién? —Sentí cómo el jugo se me fue por el camino equivocado y terminé tosiendo como loca.

Escuché la risa de Sofí, que me pasó una servilleta con rapidez. —Aún no lo sé exactamente —mentí a medias. Mi madre asintió, y la conversación se apagó ahí.

Terminé el desayuno, dejé un beso en la sien de mi hermanita y me dirigí directo a mi habitación. Allí encontré un mensaje en el celular:

"Te pasarán a buscar. Ropa formal." –E

Mi sonrisa se amplió. Fui directo a la ducha; el peso de contarle a mi madre se aliviaba mientras el agua caliente corría por mi cuerpo, lavando las dudas.

Busqué en el armario una falda ajustada negra, a juego con una camisa de vestir del mismo color, una chaqueta entallada y tacones altos. Me apliqué un maquillaje ligero, dejé el cabello suelto con ondas naturales, guardé el celular en la cartera junto con un poco de brillo labial y me despedí de mi madre y Sofí, quien no paraba de elogiarme.

Al llegar a la entrada del edificio, el chofer me esperaba.

—Hola —saludé con una sonrisa, que él devolvió con formalidad.

El auto arrancó, y mi mirada vagaba de un lado a otro. Este lado de la ciudad era un misterio para mí; explorarlo resultaba emocionante y nuevo. El chofer anunció que llegábamos, así que revisé mi maquillaje en el retrovisor y, en segundos, bajé del vehículo.

𝙎𝙚𝙣̃𝙤𝙧𝙖 𝙊❜𝙘𝙤𝙣𝙣𝙚𝙡𝙡 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora