Estoy caminando en círculos por mi habitación, de un lado a otro. Veo la cama, la computadora y el gran ventanal.
—¿Qué hago? —me digo en voz alta mientras miro la ciudad extendida allá abajo—. Sé que estuvo mal esconderme en el baño después de que Billie se confesara, pero no sabía cómo reaccionar —añado, observando el armario repleto de ropa—. No es como si tu fantasía se volviera realidad —me regaño—. ¡Pero no contestarle, Samantha! —me reprendo.
—¿Hija? —mi madre golpea la puerta.
—Pase —respondo, metiendo casi medio cuerpo en el armario para que no vea mi rostro enrojecido por la rabia reciente.
—¿Estás bien? —pregunta, tocándome la espalda. Tomo aire y disimulo.
—¡Sí! Por fin las encontré —saco unos botines y le sonrío.
—¿Ocurre algo? —se sienta en la cama—. Desde que dijiste que la señora Eilish O’Connell, tu jefa, vendría, has estado rara.
Comienzo a balbucear sonidos ininteligibles. Asiento y me palmeo la frente mentalmente mientras ella pone cara de interrogante y de «qué tonta es mi hija». Lo siento, mamá.
—Solo quiero que todo salga bien —murmuro. *Mentira.*
—Si no te sientes segura, puedes decirle que venga otro día, ¿no? —sugiere. Hago una mueca; esa mujer nunca acepta un «no» por respuesta.
—No, que va… Mejor que venga hoy y terminamos con esto, ¿verdad? —le dedico una sonrisa fingidísima que, creo, se traga.
—No te desesperes, hija. Todo estará bien —dice, y en mi mente se reproducen los acontecimientos. Obvio que estará bien… hasta que tenga que confesarle todo lo que siento.
—Está bien —dejo un beso en su mejilla y ella sale—. Por cierto, te llamé porque ya viene subiendo.
—¡¡¡¿QUÉ?!!! —grito para mis adentros. *Hija de puta, debió decirlo al principio. ¡ME VA A MATAR! ¡VOY A MORIR VIRGEN!* Jeje, bueno, eso no.
Corro al baño y me ducho a toda prisa, apartando los pensamientos. Sé que, de un momento a otro, soltaré que estoy tan enamorada de ella como parece estarlo de mí. ¿O finge para tenerme cerca? Quiero creer que de verdad me ama, o lo que sea que signifique «ESTOY ENAMORADA DE TI».
Salgo disparada, me doy unos toques de maquillaje y, con la respiración acelerada, aparezco en la sala. Billie está impecable: pantalones de vestir a juego con la chaqueta, camisa blanca pulcramente acomodada, tacones negros que la hacen imponente. *Joder*, ese labial rojo me dan ganas de saltar sobre ella.
Me mira fijamente; su expresión, molesta. *La puntualidad, Samantha, la puntualidad.*
—Buenas tardes, señorita —deja dos besos, uno en cada mejilla—. Tardaste —murmura en el último.
—Bueno, mamá, ya conociste a la señora Eilish O’Connell —mi madre asiente con una sonrisa impoluta.
—Encantadora tu familia —sonríe Billie. Sé que lo dice en serio; he aprendido a distinguir cuándo es negocio y cuándo es simplemente ella.
—¿Quieren comer? —pregunta mi madre, señalando la mesa de vidrio.
Billie asiente. Mi hermana corre y se sienta frente a ella; Billie queda a mi izquierda, mamá enfrente.
La comida pasa volando. Billie prueba todo lo que mi madre le ofrece con gusto, aunque termina quitándose la chaqueta y remangándose hasta los codos. Me reprendo por babear mentalmente.
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𝙎𝙚𝙣̃𝙤𝙧𝙖 𝙊❜𝙘𝙤𝙣𝙣𝙚𝙡𝙡
Casuale𝘋𝘪𝘧𝘦𝘳𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘦𝘥𝘢𝘥𝘦𝘴. 𝘉𝘪𝘭𝘭𝘪𝘦 𝘎!𝘱 𝘭é𝘦𝘭𝘢 𝘣𝘢𝘫𝘰 𝘵𝘶 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘪𝘰 𝘳𝘪𝘦𝘴𝘨𝘰 𝘐𝘯𝘪𝘤𝘪𝘢𝘥𝘢 𝘦𝘭 7/03/23 𝘛𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢𝘥𝘢 17/04/23
