2DO LIBRO DE FAVORITE.
Hicimos mucho daño.
Fueron sus decisiones y las mías, las que crearon un tornado que destruyó a todos.
Ya no estaba en la etapa de conocerlo, ya sabía quién era y lo que me hizo. Sabía que estaba tan podrido por dentro como...
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¿Jaehyun podía realmente sentir amor?
Era un psicópata, de eso no había duda. Pero aún así, me preguntaba si sabía lo que era el amor. Un sentimiento tan hermoso no parecía tener lugar en él.
¿Puedes amar, Jung Jaehyun?
Otra de las preguntas que no pude hacerle, por mucho tiempo que tuve junto a él. La respuesta me aterraba en parte, no quería saber si todo lo que me demostró fue a causa de su psicopatía.
Aunque eso fuera lo más probable, pero él mismo no iba a aceptar lo enfermo que estaba.
—Es un lugar bonito, ¿no crees?— John apareció a mi lado, mirando el oscuro paisaje que se presentaba en frente nuestro.
—Dentro de lo que cabe, sí— susurré, saliendo de mis pensamientos.
Pero por muy brillante que estuviera la noche, no le podía ver lo bonito, ni en sus estrellas, ni en las luces de la ciudad que se reflejaban en el cielo o en los árboles que se veían a distancia.
Los colores se habían ido de mis irises y ahora todo lo veía en tonos apagados.
Lo único que seguía brillando y sobresaliendo, eran los ojos carmesí de Jaehyun.
—Él no era así— dijo después de un momento, llamando mi atención. Giré la cabeza para verlo, pero él seguía mirando las estrellas —, cuando era más pequeño, no era así.
Ladeé la cabeza con curiosidad, apoyándome sobre una cadera sin dejar de mirarlo.
—¿Te refieres a un desquiciado, asesino y narcisista?— Johnny soltó una corta risa, asintiendo.
—Cuando vivíamos allá, antes de que su padre enloquezca, solía ser un niño risueño.
—Eso es algo difícil de visualizar— dije con mi imaginación fallando, sin dejar que vea la imagen de un Jaehyun más pequeño.
—Sí, él se encargó de mantener esa imagen en el fondo. Pero le gustaba jugar… y quería mucho a Haechan— me vi bastante incrédula con lo que salía de su boca —Haechan era su favorito de los más pequeños.
Volví a mirar las estrellas, recién pudiendo imaginar a Jaehyun riendo junto a Haechan y jugando con él.
—No parece— comenté después de unos segundos.
—Tuvieron una pelea— sentí la indecisión en sus palabras.
—Siempre quise creer que era bueno— la voz aguda me hizo mirar atrás, donde Haechan estaba, con sus párpados caídos y una mirada triste. —Desde que llegamos aquí, justifiqué sus acciones porque no podía creer que alguien de tan buen corazón se haya convertido en eso.
Era un tema delicado, se notaba en la expresión dolida de Haechan, pero no quise detenerlo, porque parecía que quería sacar eso de su pecho.
—Lo defendí de todos, hasta que sus asesinatos llegaron a ser atroces, y ya no encontré excusas. Le pedí que parara, pero no quiso, en cambio, se enojó y me sacó de su casa.