2DO LIBRO DE FAVORITE.
Hicimos mucho daño.
Fueron sus decisiones y las mías, las que crearon un tornado que destruyó a todos.
Ya no estaba en la etapa de conocerlo, ya sabía quién era y lo que me hizo. Sabía que estaba tan podrido por dentro como...
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Los ojos de Taeyong me mostraban arrepentimiento y vergüenza, tenía los hombros caídos y se veía como un niño pequeño.
—Cuando naces como vampiro, aprendes desde bebé a tener control sobre ti mismo y tus acciones, pero con los convertidos no pasa, y son más peligrosos— dijo con incomodidad —Tuve que morderte porque era la única manera de hacerte reaccionar, y era mejor si lo hacía en un punto débil, que es el cuello.
—Sí, entiendo— susurré, rozando inconscientemente mi cuello.
—De verdad lo siento Leia, pero como soy el líder, suelo tener más control y fuerza sobre los que están bajo mi cuidado— explicó suspirando —Haechan intentó morderte, pero era peligroso para él, y se asustó al ver que mordiste a Doyoung.
Culpa era lo que yo tenía ahora, todavía recordaba la expresión ansiosa de Haechan cuando recuperé el conocimiento. Y me dolía saber que esa fue la última vez que lo vi antes de que Jaehyun lo secuestre.
El desquiciado vampiro había aprovechado que Haechan salió a comprar algunas cosas, y ganándole en fuerza seguramente, se lo llevó.
Teniendo en cuenta que Hae no sabía nada de lo que pasó horas antes entre Jaehyun y yo, se fue confiado por la calle.
Eso era un error mío.
Pase las manos por mi cara con desesperación, queriendo despertar si acaso esto era una pesadilla.
—No puedo creer que haya hecho esto— dije con tristeza. —Dejé que se lleve a Haechan, soy un-…
—No eres nada malo, no te castigues— me interrumpió —Lo que haga Jaehyun no es tu culpa.
—Haechan debe estar odiándome— respondí con remordimiento.
—¿Él? ¿Odiarte a ti? — preguntó con un tinte de diversión —Te quiere demasiado como para tener sentimientos malos en tu contra.
Las puertas de un auto cerrándose se escucharon y me levanté con rapidez junto a Taeyong, viendo las puertas del Lobby abrirse.
—Llegó la caballería —Qian Kun apareció primero.
Abrí mis ojos más grandes cuando vi a Minjeong entrando y sonriéndome.
—¿Qué haces aquí? — pregunté caminando a ella para abrazarle.
—Supimos que necesitan ayuda— sonrió con sus ojos casi cerrándose —No podía dejarte sola en un momento como este, unnie.
Sentí un calor en mi pecho florecer al ver a los otros vampiros entrando, todos dispuestos a ayudar. Aunque fueran muy jóvenes, seguían siendo una familia y se ayudaban en lo que fuera, sobretodo cuando había problemas.
Y Jung Jaehyun se había convertido en un problema.
[…]
¿Qué era lo que unía a la gente? Un objetivo en común, una meta que alcanzar, fuera cual fuera.