V

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Desde aquel día, él llegaba puntualmente a casa para sus clases, sin falta alguna. Aunque lo hacía, había algo en su corazón que le decía que todo esto era un poco extraño, ya que en realidad no lo necesitaba. . .

El joven estaba absorto en la lectura cuando Tsuki entró con unos aperitivos, colocándolos en la mesa.

-Cuando gustes, puedes tomar con confianza -dijo ella, sonriendo.

Se acomodó para observarlo y comenzó a revisar los escritos de Yamada.

-¿Por qué haces todo esto, Yamada? -preguntó.

Él alzó la mirada, visiblemente desconcertado.

-¿De qué hablas?

Mierda, pensé en voz alta. . .

-No, nada.

La joven maestra se levantó de prisa, pero él la agarró de la mano, deteniéndola y cruzando miradas intensas una vez más.

-¿No crees que es mejor decir las cosas directamente? -sonrió con picardía.

Con un movimiento suave, la atrajo hacia él, sintiendo cómo sus corazones comenzaban a latir al unísono.

-Siempre he tratado de acercarme a ti. . . -susurró mientras acariciaba suavemente su cabello.

Realmente no sabía qué responder, era como si él estuviera confesando sus sentimientos. . .

-Yamada, yo. . .

De repente, la besó. Aoi, atónita, no supo cómo reaccionar. Él la acercaba más a ella, intensificando el beso con un toque de pasión.

Aunque quería escapar, era imposible. Poco a poco, se dejó llevar por el momento. Sin embargo, el aire le faltó y se separó, mostrando su lado más vulnerable ante Yamada.

-¿Te gustaría salir conmigo? -preguntó el chico, acariciándole la mejilla.

-Claro que sí -respondió ella, sonrojándose con una sonrisa.

Continuará...

ɪɴꜱᴛᴀɴᴛ ᴄʀᴜꜱʜ  ── 𝒀𝒂𝒎𝒂𝒅𝒂 𝑨𝒌𝒊𝒕𝒐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora