XVI

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🔞 ADVERTENCIA 🔞

Este episodio incluirá escenas de contenido sexual, un lenguaje algo explícito y un derroche de amor. (Se dividirá en dos partes para hacerlo más digerible).

A medida que pasaban los días, Aoi comenzó a recuperarse lentamente, gracias al apoyo incondicional de Eita y, por supuesto, de Yamada

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A medida que pasaban los días, Aoi comenzó a recuperarse lentamente, gracias al apoyo incondicional de Eita y, por supuesto, de Yamada.

Akito regresaba a la casa de Aoi, llevando consigo algunas compras. Pensando en lo que le había dicho Eita, se sentía incapaz de describir lo que realmente sentía por Aoi. Estaba tan sumido en sus pensamientos que no le importaba lo que los demás dijeran sobre su relación. Sin embargo, no podía evitar notar su comportamiento a veces distante, lo que le generaba cierto temor.

La verdad era que disfrutaba de su compañía, a pesar de que con otras personas se mostraba seria. Pero con él, Aoi realmente se mostraba tal como era.

Cuando llegó, buscaba las llaves, pero Aoi terminó abriendo la puerta, sorprendiendo a ambos al encontrarse de frente. Akito no sabía cómo reaccionar; había tenido una "confesión" reciente, y al mirar a Aoi a los ojos, se sentía completamente cautivado. Sin embargo, se preguntaba si ella sentía lo mismo por él.

—Ya te sientes un poco mejor, aunque no deberías estar haciendo tanto… —dijo Yamada, mirando a su novia con preocupación.

—Lo sé, pero no quiero ser una carga para ti ni para los demás… —respondió Aoi, acariciándose la cabeza mientras sonreía.

Al entrar al departamento, Akito notó que la casa estaba limpia y que había comida recién hecha.

—No tenías que hacer todo esto… —declaró mientras colocaba las compras en la barra de la cocina.

—Tómalo como un agradecimiento por cuidar de mí —contestó la pelirroja, buscando los platos. —Y sobre el dinero del hospital…

—No te preocupes por eso; ya está cubierto —respondió Akito, dibujando una ligera sonrisa en su rostro.

Se acercó a Aoi y la abrazó por la espalda mientras ella sostenía un plato en las manos.

—Ya… Yamada… —un suspiro se escapó de sus labios, envolviendo su nombre en dulzura.

—No tienes que reaccionar así… —murmuró cerca de su oído—. Es solo un simple abrazo…

Le dio un suave mordisco en el lóbulo de la oreja, causando que Aoi se estremeciera y soltara un leve gemido. Ella lo miró de reojo, con las mejillas completamente sonrojadas.

—No… No hagas esto… —su voz sonaba temblorosa y entrecortada.

Con una sonrisa pícara, Akito de repente la levantó en brazos, llevándola hacia la cama. La recostó con gentileza, quedando él encima de ella, mirándola fijamente mientras acariciaba su rostro con delicadeza.

—Si quieres que me detenga… solo dímelo y lo haré —le aseguró.

—A pesar de ser mayor, no tengo la experiencia que buscas, Akito… —respondió Aoi, visiblemente apenada.

—¿Quién dijo que eso era lo que buscaba…?

Poco a poco comenzó a abrir la blusa de Aoi, que solo lo observaba en silencio. Cada vez que encontraba un pequeño espacio, dejaba un beso en él, mientras continuaba despojándola de cada prenda.
Al retirar la blusa, la dejó caer suavemente al suelo. Sus ojos se posaron en el cuerpo semi desnudo de Aoi, mientras sus labios exhalaban suspiros.

—Yamada. . .

Continuará. . .

ɪɴꜱᴛᴀɴᴛ ᴄʀᴜꜱʜ  ── 𝒀𝒂𝒎𝒂𝒅𝒂 𝑨𝒌𝒊𝒕𝒐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora